Hay que darle a los jóvenes la oportunidad de hacer ciencia

El biólogo norteamericano Peter Agre, Premio Nobel de Química que asiste al congreso de Biotecnología, afirmó que Cuba es una lección maravillosa de cómo se pueden integrar el conocimiento y la investigación científica

Autor:

Mayte María Jiménez

Hay que dar a los jóvenes la oportunidad de hacer ciencia: sin ellos no hay futuro. Esta fue la afirmación del biólogo y profesor norteamericano Peter Agre, Premio Nobel de Química 2003, al dialogar con JR sobre los desafíos que enfrenta este campo de estudio a nivel mundial, sus contradictorias diferencias en una sociedad cada vez más globalizada, y la visión de un futuro en el que el hombre empeñe el conocimiento en pos del bienestar y la paz.

Nombrado presidente de honor del congreso internacional Biotecnología Habana 2012, Agre considera que una de las grandes expectativas creadas con la revolución científica es la capacidad de tomar una información biológica y desarrollar a partir de ella diversos tratamientos, fármacos de avanzada, y métodos cada vez más efectivos de diagnóstico.

Este científico tiene la convicción de que la ciencia es impredecible, y por tanto no se pueden prever todas las variantes en una investigación. Gracias a su capacidad de asombro y la búsqueda constante de respuestas a los enigmas de la naturaleza descubrió las acuaporinas, una proteína transmembranal, encargada de transportar el agua a través de los compartimientos celulares, elemento que ha ayudado mucho en las investigaciones relacionadas con enfermedades como la malaria y la diabetes, lo que le valió el Nobel en el año 2003.

—Un hombre como usted, que ha sido testigo de las marcadas diferencias entre el mundo desarrollado y los menos avanzados en materia tecnológica, ¿cómo valora la posición de las transnacionales que monopolizan la industria biotecnológica y hacen de la misma un gran negocio?

—La evolución de la biotecnología nos hace preguntarnos cuán lejos somos capaces de llegar en la ciencia. Mientras que algunas industrias en el mundo aprovechan estas capacidades solo para fines comerciales, Cuba es un ejemplo de cuánto se puede lograr con resultados muy eficaces y prometedores.

«Este país es una lección maravillosa de cómo se puede integrar el conocimiento y la investigación científica, que incluye la búsqueda de complejas vacunas y el impulso de una medicina preventiva, de modo que se alcancen indicadores de salud de calidad».

—¿Cómo poner la ciencia en pos del bienestar humano y no que sea un peligro para la humanidad?

—La ciencia puede ser beneficiosa, en tanto sea empleada para fines positivos. Los científicos no deben sentirse responsables de los descubrimientos o investigaciones de gran impacto que desarrollen.

«La ciencia solo provee la verdad, la explicación. El uso que se haga de ella depende del hombre y las decisiones que tome para su aplicación.

«No es lo mismo el desarrollo y la investigación de la energía nuclear con fines pacíficos, que su implementación para la fabricación de armas. Ante todo debe haber conciencia pública y política de los beneficios o males que acarrean estos avances para el equilibrio de la sociedad».

—¿Cómo alcanzar un equilibrio entre los centros científicos más desarrollados del mundo y los menos avanzados?

—La tecnología y la investigación permiten hacer frente a los microorganismos, pero no siempre están en correspondencia las demandas de los países más necesitados y el acceso a los tratamientos y métodos de diagnóstico, o al impulso de los centros científicos de las naciones más afectadas.

«Cuba es un ejemplo del avance que se puede alcanzar desde un país aún en vías de desarrollo. Tienen importantes proyectos de investigación en vacunas, y tras el triunfo de la Revolución han tenido un avance tremendo que ha permitido erradicar enfermedades como la malaria, tan frecuente en otras naciones, entre ellas Haití, a pocos kilómetros de acá.

«No se trata solo del despliegue tecnológico y científico, también se requieren buenas normas y estrategias de salud más certeras. Aquí he visto que tienen un programa nacional para enfermedades como el dengue, con acciones de fumigación y medidas preventivas».

El científico señaló que la ciencia y sus hombres en todo el mundo tienen frente a sí grandes retos, entre ellos la persistencia de enfermedades como la polio, la viruela, el VIH, entre otras de gran incidencia, que son muy complejas en su prevención y tratamiento.

—Usted declaró recientemente su optimismo en torno a la posibilidad de una colaboración científica entre Cuba y EE.UU...

—Este lunes en la inauguración de Biotecnología 2012, al terminar mi conferencia presenté una fotografía tomada en mi visita a la Universidad de La Habana, rodeado de jóvenes cubanos que intercambiaron conmigo sin prejuicio alguno.

«Es ridículo que algunos políticos estadounidenses sigan encasillados en ver a Cuba como su enemigo. Estos jóvenes no son enemigos, todos somos amigos… solo con la ciencia y la amistad podremos hacer un mundo mejor».

Nota: Agradecemos la ayuda en la traducción de Edelso Moret, profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

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