«Los bastones míos son todos ustedes»

Hoy cumple 80 años Mirta Rodríguez, madre de Antonio Guerrero. El pintor Ernesto García Peña y el pianista Frank Fernández se juntaron este lunes en el Memorial José Martí con familiares y amigos para acompañar a una mujer excepcional

Autor:

Alina Perera Robbio

En medio de la gran familia en que nos hemos convertido todos en pos de una causa inmensa, Mirta Rodríguez, madre del compatriota Antonio Guerrero, inauguró en la tarde de este lunes un regalo: la exposición Haciendo caminos, que el pintor cubano Ernesto García Peña alistó en el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, porque ella cumple hoy 80 años.

El encuentro, cuyo final estuvo coronado por la interpretación al piano del maestro Frank Fernández, contó con la ternura más fina. Antes de pasar a contemplar las obras de García Peña, Mirta escuchaba atenta las palabras de Haydée Díaz Ortega, directora del Memorial, quien expresó sentirse emocionada por formar parte de un homenaje a familiares y a las madres de los Cinco Héroes, que injustamente están en el «norte intransigente y brutal».

Haydée afirmó que los valores de un hombre como Tony —entre los cuales mencionó el patriotismo y el antiimperialismo— se deben a una educación al centro de la cual estuvo una madre muy valiosa y valiente. Las palabras eran escuchadas por Mirta, quien, rodeada de seres entrañables para ella, y de muchos amigos, tenía a su lado, sostenida de su brazo, a Fina García Marruz, poetisa y martiana excepcional, que hace mucho tiempo mantiene intercambios epistolares con nuestros Cinco Héroes.

Minutos antes de ese momento inaugural, Fina había comentado a esta reportera, con sencillez y dulzura inolvidables, por qué estaba allí: para acompañar a los patriotas (a los Cinco). Y entonces, como pocas veces, la palabra patriota lució toda su rotundez y grandeza.

También antes de pasar a mirar las pinturas, Mirta había estado conversando con la prensa sobre «los cinco hijos»: «No son iguales, pero son idénticos en los principios, en sus valores, ahí sí digo que están hermanados, cortados por la misma tijera». Ella dio gracias a la vida que le ha permito seguir luchando con esperanzas, y haber llegado a 14 años de batallar con lucidez.

«Considero que a mi edad tengo buena salud —afirmó—, me cuido mucho de no caer, no uso bastón, los bastones míos son todos ustedes. Y doy gracias a la vida porque no me ha deformado el carácter». Así habló a pesar de que «su dolor es incalculable, demasiado fuerte». «Hay que ajustarse el cinturón, buscar el equilibro, y sobrellevar», dijo.

Tras una expedición por las líneas delicadas y sensuales de García Peña, estilo que tanto gusta a la madre de Tony, cayó por su peso la necesidad de conversar algo con el artista: «Ella —comentó de Mirta— merece más que esto, por todo lo que ha hecho y está haciendo, por ese espíritu suyo. Todo eso se agradece mucho, son valores que tiene, y que ha heredado Antonio, y que de algún modo tenemos todos los cubanos que amamos este país».

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