El derecho a pensar por sí

El ejercicio libre y soberano de votar, este domingo, por los diputados y los delegados provinciales es de relevancia especial. En esta oportunidad, con ese acto decidiremos quiénes ostentarán las máximas responsabilidades estatales del país en los próximos cinco años

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

«…Bien es que cada cual piense por sí, y tenga derecho, si le dan voz, a mostrar preferencia por tal o cual persona para el puesto en que a su juicio puede servir bien al país».

Eso dijo José Martí en enero de 1889, y comparto la frase con los lectores hoy, no solamente por su extraordinaria vigencia, como sucede con casi todo, o todo lo escrito por el Maestro, de quien mucho se ha estado hablando por estos días, a propósito de la celebración en Cuba y en muchos lugares del planeta del aniversario 160 de su natalicio.

Acudo a este concepto martiano sobre la importancia del voto, cuando apenas nos separan 48 horas del día de las elecciones de los diputados a la Asamblea Nacional y de los delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular porque, ciertamente, tienen los cubanos y las cubanas derecho, voz y capacidad suficientes para pensar por sí y para sí, y por el bien de todos, sobre el alcance de la jornada que tendrá lugar el próximo domingo en toda la nación.

Importa que los electores y las electoras —casi 8 500 000 reúnen los requisitos establecidos por la Constitución y la Ley Electoral para acudir a las urnas— ejerzan libre y soberanamente el derecho-deber de votar por sus representantes en ambos órganos del poder del Estado, toda vez que los que resulten elegidos tendrán la responsabilidad de preocuparse y ocuparse del desarrollo humano, económico y social del país, del perfeccionamiento de su sistema político y de la soberanía y la independencia de la nación.

Pero que el voto sea responsable y consciente, expresión de la oportunidad y el privilegio que tienen esta vez los cubanos y las cubanas de intervenir en la dirección del Estado, al votar de manera directa en las urnas por el candidato, o candidatos de su preferencia, o por todos, si lo considera, para que los representen en dichos órganos, en el período 2013-2018.

Debemos pensar, como dice el Apóstol, por sí y para sí, porque en esta segunda etapa del proceso de elecciones generales serán elegidos no solamente los 612 diputados y los 1 269 delegados a las 15 asambleas provinciales del Poder Popular.

En esta oportunidad también decidimos con el voto, no solo los diputados y delegados a las asamblea provinciales. También de entre ellos se elegirán posteriormente el Presidente, Vicepresidente y Secretario del Parlamento, así como el presidente, primer vicepresidente, vicepresidentes, secretario y demás miembros del Consejo de Estado, y en el caso de las asambleas provinciales a sus presidentes y vicepresidentes.

De eso se habló en todos y cada uno de los encuentros de los candidatos con el pueblo elector —en centros de estudio y trabajo, en la comunidad e instituciones armadas—, que hasta este jueves 31 de enero tuvieron lugar en toda la geografía nacional, organizados por las comisiones de candidaturas municipales y las direcciones de las asambleas del Poder Popular a ese nivel, a instancias de la Comisión de Candidaturas Nacional.

Estas visitas y recorridos propiciaron, además, el diálogo de tú a tú entre los candidatos y el pueblo sobre los venideros comicios, las características fundamentales y principios de nuestra democracia y sistema electoral, y sobre los más diversos temas de la realidad nacional e internacional.

Y fueron también un especial momento para constatar que los candidatos y candidatas a diputados y delegados provinciales no son seres de otra galaxia, sino obreros, campesinos, cooperativistas, maestros, médicos, científicos, escritores, artistas, líderes religiosos, estudiantes, directivos de entidades productivas, combatientes de las FAR y el Minint, así como dirigentes políticos y representantes del sistema del Poder Popular, entre otros.

Hombres y mujeres que por sus méritos, condiciones humanas, morales y revolucionarias, capacidad y disposición, resultaron los nominados de entre una cantera que, fundamentalmente a nivel municipal, fueron los más de 32 000 candidatos a delegados a las asambleas municipales del Poder Popular.

Fueron las comisiones de candidaturas, integradas por representantes de la Central de Trabajadores de Cuba —quien la preside—, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación Estudiantil Universitaria y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, en sus niveles nacional, provinciales y municipales quienes realizaron las consultas a todas las personas, organismos e instituciones que consideraron pertinentes para preparar los proyectos.

Y luego, solicitaron a los organismos de dirección de las organizaciones de masas que están representadas en ellas, sus propuestas de los electores que consideraban podían incluirse en la cantera. Y así se desarrollaron en otro momento 954 plenos de dichas organizaciones.

Así, las candidaturas de hoy, aprobadas por las 168 nuevas asambleas municipales del Poder Popular en nombre de los electores y electoras que representan,  fueron conformadas de entre más de 7 000 precandidatos a diputados y 4 500 a delegados provinciales.

De manera que los 612 candidatos a diputados y los 1 269 a delegados provinciales reúnen méritos suficientes para servir bien al país, a la Patria, al pueblo.

La hora de los electores

Concluyó el contacto de los candidatos con sus electores, pero no el deber de los electores de saber, entre otras cosas, dónde y cómo ejercerán su voto el domingo próximo, cuando se trata de dos elecciones en un mismo día, o el de informarle a las autoridades electorales de su colegio o a los representantes de las organizaciones en la comunidad si, por razones personales, de trabajo o familiares el día de los comicios no pueden votar por donde les corresponde…

Y, por supuesto, es responsabilidad del electorado ejercer un voto de calidad, con conocimiento de causa sobre quiénes son los nominados a diputados y delegados provinciales por su demarcación, cuyas biografías y fotos están expuestas en los sitios de mayor afluencia de los distritos, circunscripciones y colegios electorales, hasta el mismo domingo.

Estas 48 horas que nos separan del día de los comicios deben ser aprovechadas también al máximo por los más de 400 000 cubanos y cubanas que, en calidad de autoridades electorales, deben velar por el cumplimiento cabal de la Constitución de la República, la Ley Electoral y por lo dispuesto por la Comisión Electoral Nacional para la realización de las elecciones de los diputados y delegados provinciales.

Es un tiempo a su favor para repasar las funciones, tareas y responsabilidades que le competen en la instancia en que se desempeñarán, a la vez que tienen la obligación de revisar que existan todas las condiciones humanas, materiales y de logística indispensables para que las votaciones transcurran con total normalidad, como siempre han sido los actos electorales en Cuba, desde el instante mismo en que el pueblo nomina y elige —y puede revocar— a sus representantes.

Y es el pueblo mismo quien, por mayoría, seguramente decidirá preservar y defender la Revolución, perfeccionar y fortalecer el socialismo y su sistema institucional. Acudir a las urnas el domingo para elegir a sus representantes mediante el voto libre, igual y secreto resultará entonces un acto de compromiso con el presente y futuro de Cuba.

Como bien expresó el miembro del Buró Político, y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular Ricardo Alarcón de Quesada, en el acto de constitución de la Comisión Electoral Nacional, nuestro sistema político es la principal conquista de la Revolución, de la que dependen todas las demás; fortalecerlo ahora es aun más importante, cuando actualizamos el modelo económico y adoptamos los cambios necesarios para perfeccionar la sociedad cubana.

Mientras la partidocracia atraviesa una crisis insalvable, en Cuba estamos enfrascados en producir cambios en nuestra sociedad con la participación real de la gente, construyendo consensos, incorporando a todos con sus criterios e iniciativas, dijo.

En ese camino que ya hoy recorremos corresponde un papel más activo, diferente, superior, no solo a las nuevas 168 asambleas municipales, y quienes las integran, sino también a los diputados a la Asamblea Nacional y a los delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular que habrán de ser elegidos el próximo domingo.

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