Vocación por la cocina

La filial habanera de la Asociación Culinaria de Cuba convoca a cursos de verano para promover la superación de profesionales y no profesionales de la gastronomía. Los de esta edición recién concluyen

Autor:

Leyanis Infante Curbelo

Elevar la profesionalidad de los trabajadores gastronómicos y la calidad de los servicios que desde este sector se ofrecen en el país, son dos importantes motivaciones para que la Asociación Culinaria de La Habana convoque regularmente a sus cursos de superación y especialización.

Los cursos de verano convocados en este 2013 contaron con gran aceptación y una numerosa matrícula en varios municipios de La Habana.

Para Olga Lidia Álvarez González, vicepresidenta primera de la filial capitalina, el objetivo primordial es aumentar la calidad y excelencia de la cocina cubana. Para ello, explica, estamos calificando y recalificando, a través de estos ejercicios académicos, a aquellas personas que brindan servicio en entidades hoteleras, de turismo, en instalaciones de servicio público como hospitales, y, cada vez con mayor representatividad, a aquellos provenientes del sector no estatal.

Los egresados de esta nueva edición salen capacitados en niveles I y II de cocina y en higiene y salud de los alimentos, este último aspecto de vital importancia en aras de extender el conocimiento sobre las normas que se exigen al trabajar en el sector.

Este programa básico incluyó una introducción a la cocina cubana, la cocina estilizada y la internacional. Posteriormente se podrá optar por especializaciones como las cocinas italiana y china, entre otras, refiere Álvarez González.

A los estudiantes siempre les exhorto a que no se detengan en la superación, que aprendan y se especialicen cada vez más, pues eso les permitirá elevar su profesionalidad y los dotará de herramientas para innovar y crear, agrega.

En primera persona

La preferencia por el arte culinario es para muchos una vocación que poseen desde hace mucho, sin haber llegado nunca a la profesionalización o a planteárselo como un camino en la vida laboral. Es el caso de Anailis González García, de 29 años, quien al graduarse en este curso básico de la Asociación habanera ha comenzado a tomárselo más en serio.

Ya matriculé para iniciar el nivel III, algo a lo que no acceden muchos, y creo que estoy realizando un sueño que vengo «cocinando» desde hace algún tiempo. ¿Perspectivas? Estudiar mucho, esforzarme y convertirme en una chef de excelencia, y por lo pronto insertarme en el mundo gastronómico para empezar a ganar experiencia. El amor por la cocina siempre lo tuve; me faltaba esto, la teoría.

A Jorge Noruega la gastronomía en el sector privado le cogió un poco movido. No tenía los conocimientos suficientes, pero ahora es diferente: «Me voy más preparado y convencido de que estos cursos son imprescindibles para trabajar en la producción y venta de alimentos». En su opinión conocer sobre las normas de higiene para manipular alimentos es uno de los conocimientos más importantes que adquirió. «Eso y la presentación del producto, que muchas veces en la cotidianidad de este giro descuidamos un poco» afirma.

Con una matrícula que superó los 200 estudiantes, la Asociación Culinaria de La Habana cierra sus cursos de verano, aunque no así sus programas de superación, que se mantienen abiertos durante todo el año en su sede provincial y que los amantes del buen arte culinario agradecen.

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