Fidel y los últimos combates de 1958

El encuentro entre el Comandante Fidel Catro y el general Eulogio Cantillo Porras, jefe de operaciones militares de la tiranía en Oriente, ocurrió cuando el Ejército Rebelde ocupaba casi todo el territorio de las provincias de Oriente y Las Villas

Autores:

Eugenio Suárez Pérez
Acela Caner Román

A finales de 1958 —cuando el Ejército Rebelde ocupaba casi todo el territorio de las provincias de Oriente y Las Villas, y el ejército de la dictadura estaba prácticamente derrotado y desmoralizado—, el general Eulogio Cantillo Porras, jefe de operaciones militares de la tiranía en la provincia de Oriente, le solicita un encuentro a Fidel Castro por mediación de un sacerdote. Cantillo, al fundamentar su petición, declara ser el «representante de un supuesto movimiento de oficiales honestos».

Sobre este hecho, Fidel rememora poco después: «El 24 de diciembre se nos comunicó el deseo del general Cantillo de tener una entrevista con nosotros, aceptamos la entrevista.

«Yo les confieso a ustedes que, dado el curso de los acontecimientos, la marcha formidable de nuestras operaciones militares, yo tenía muy pocos deseos de ponerme a hablar de movimientos militares; pero yo entendí que era un deber, que nosotros los hombres que tenemos una responsabilidad no nos podemos dejar llevar por las pasiones, y pensé que si el triunfo se podía lograr con el menor derramamiento de sangre posible, mi deber era atender las proposiciones que me hicieron los militares».1

El 28 de diciembre de 1958, en las ruinas del ingenio azucarero Oriente, cerca de Palma Soriano, desde las primeras horas de la mañana se encuentra Fidel Castro en espera del general Cantillo. Poco después, en un helicóptero H-10 de la fuerza aérea batistiana, llega el alto oficial del ejército enemigo.

Cantillo viste el uniforme de caqui amarillo, camisa de mangas cortas, quepis y a la cintura porta una pistola. Pasa entre una fila de rebeldes que, aunque visten con ropas maltrechas, son la genuina representación del Ejército Rebelde que ha derrotado a las tropas que él comanda.

En la conversación con el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, el general Cantillo reconoce que el Gobierno ha perdido la guerra. Fidel, por su parte, le sugiere organizar un levantamiento conjunto, que salve a muchos oficiales bien preparados y valiosos no comprometidos con los crímenes. Cantillo acepta la propuesta.

Ambos convienen en tres acuerdos: 1) Que el 31 de diciembre, a las tres de la tarde, el general Cantillo hará un llamamiento que pida al Gobierno la renuncia; 2) Serán detenidos los criminales de guerra y 3) Los cuarteles de Oriente se rendirán a las fuerzas rebeldes.

Antes de concluir el encuentro, al conocer que el General tenía previsto ir a La Habana, Fidel Castro le pide que no lo haga. No obstante, como Cantillo insiste en la necesidad de su viaje; entonces Fidel le plantea tres condiciones: 1) No queremos contacto con la Embajada norteamericana, 2) No queremos golpe de Estado en la capital y 3) No queremos que dejen escapar a Batista. Cantillo expresó su acuerdo con esas precisiones.

En ese momento, en Maffo aún hay soldados que luchan en el Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba, conocido por sus siglas de Banfaic. Maffo es el último reducto del enemigo en dirección a Santiago de Cuba.

Convencido de que la derrota de Batista es inminente, Fidel Castro firma el Reglamento Provisional de Administración Municipal, cuyo propósito es unificar la dirección administrativa de los pueblos y territorios liberados por el Ejército Rebelde.

Mientras esto ocurre en Oriente, ese 28 de diciembre, en la región central de Cuba, comienza la batalla de Santa Clara, dirigida por el Comandante Ernesto Che Guevara.

En todo el país, las fuerzas del Ejército Rebelde desarrollan las acciones que le corresponden en la ofensiva final, indicada por su Comandante en Jefe.

El 30 de diciembre Fidel se encuentra en Contramaestre. A las dos de la tarde se presentan el padre Félix Feliz Lozada, rector del Colegio Dolores en Santiago de Cuba, y el padre Francisco Guzmán Venet, quienes portan un mensaje del general Cantillo dirigido al líder rebelde.

El Comandante en Jefe lee su contenido y, con la contrariedad reflejada en el rostro, exclama: «Eso no es lo que habíamos acordado». Fidel, inmediatamente, redacta:

«El contenido de la nota se aparta por completo de los acuerdos tomados. Es ambiguo e incomprensible y me ha hecho perder la confianza en la seriedad de los acuerdos.

«Quedan rotas las hostilidades a partir de mañana a las 3:00 p.m., que fue la fecha y hora acordada para el movimiento».2

Entrega su respuesta a los sacerdotes y les dice que esa noche, en el santuario de El Cobre, esperará la respuesta del general Cantillo.

Ese día, a las 5 y 30 de la tarde, se rinden las fuerzas de la tiranía en Maffo. El Comandante en Jefe da a conocer que, en 25 días, las fuerzas rebeldes han liberado los pueblos de Jiguaní, Baire, Contramaestre, Maffo, Palma Soriano y El Cobre.

Fidel anuncia que la batalla de Santiago comenzará de un momento a otro y da a conocer que 5 000 soldados enemigos defienden la capital oriental. En Santiago de Cuba se librará una batalla decisiva.

El 31 de diciembre, Fidel llega a la hospedería de El Cobre acompañado por Raúl Castro, Celia Sánchez, Juan Almeida, Ramón Castro y un grupo de rebeldes. Después del mediodía, arriba el padre Félix Feliz Lozada con la respuesta del general Cantillo. Fidel le dice: «Como no vino anoche que fue lo acordado, pensamos lo había apresado el SIM». Y el sacerdote responde: «El hombre propone y Dios dispone».

El Comandante en Jefe lee la nota en la cual el general Cantillo subraya: «Han variado mucho las circunstancias, en sentido favorable para una solución nacional. Le recomiendo no hacer nada en estos momentos y esperar los acontecimientos de la próxima semana, antes del día 6».

Al terminar su lectura, Fidel comenta: «Cantillo aplaza el compromiso para el 6 de enero, en estos momentos no caben claudicaciones». Entonces, escribe la respuesta que reafirma que eso no podía ocurrir y le expone sus consideraciones.

Horas después, se conocería en detalles cómo el general Eulogio Cantillo incumplió totalmente los compromisos contraídos, pues: 1) Se puso en contacto con la Embajada norteamericana, 2) Dio un golpe de Estado en la capital y 3) Despidió a Batista en el aeropuerto.

Terminada la redacción de su último mensaje a Cantillo, Fidel Castro inicia el intercambio de correspondencia con el coronel José Rego Rubido, jefe del Regimiento No. 1, Maceo, de Santiago de Cuba. En el primer mensaje le escribe que a partir de ese instante debe quedar advertido que el ataque a Santiago se va a producir de un momento a otro, y los planes no se volverán a alterar.

El jefe del Ejército Rebelde ordena que las tropas se vayan acercando más a Santiago. Son las 12 de la noche; es 1ro. de enero de 1959.

*Director de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

1 Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado el 1ro. de enero de 1959, Santiago de Cuba.

2 Ídem.

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