Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Batallas enormes en cuerpos pequeños

Mirada a los servicios de Cirugía, Terapia Intensiva y Neonatología, donde se libra una batalla diaria por el bienestar infantil

Autor:

Mónica Sardiña Molina

 

SANTA CLARA, Villa Clara.— Desde la entrada del hospital pediátrico José Luis Miranda hasta el más aislado de sus espacios, se libran múltiples batallas diarias: contra el malestar —crónico o pasajero— que transfigura rostros infantiles, el temor que estremece a las familias, los imprevistos que tensan la maquinaria logística imprescindible para mantener el combate por la vida y, sobre todo, contra la asfixia sostenida por un Gobierno imperial que no escatima en privaciones y daños a un pueblo inocente.

Los guerreros llegan ataviados con la capa blanca o el piyama de superhéroe, enseñan la sonrisa a prueba de miedos y ponen en pausa el caos con el que lidian en casa para dedicarse a misiones mucho más frágiles y valiosas.

Esperanza devuelta con precisión quirúrgica

Como un mago que deshace embrujos congénitos y otros hechizos que amenazan a los más pequeños luce el Dr. Abel Armenteros García, especialista de 2do. grado en Cirugía pediátrica y miembro del grupo nacional de esta especialidad. Confiesa que durante 2025 la actividad quirúrgica resultó muy compleja, fundamentalmente, las intervenciones a neonatos y niños con patologías oncológicas, provenientes de Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.

De la cirugía neonatal, altamente delicada por el poco tiempo de vida de los pacientes y las malformaciones que la motivan, el experto refirió que varios de los casos han sido reportados con muy poca frecuencia en la literatura médica y evolucionaron de manera satisfactoria, con un índice de sobrevida superior al 98 por ciento. El resto de las operaciones también fueron complicadas, por tratarse de afecciones tumorales que requerían actuación inmediata.

Atresias intestinales, un pinzamiento aortomesentérico, una hernia diafragmática, un tumor en el riñón de un lactante de ocho meses y una atresia esofágica en un neonato, figuran entre los casos más llamativos, asumidos con éxito por el equipo que derrocha
sabiduría y experiencia en cada intervención de alto riesgo.

El Dr. Abelito —como es conocido el prestigioso cirujano— incluye en el crédito de cada victoria la pericia exploradora de los radiólogos para esclarecer el diagnóstico, y los profesionales de las salas de terapia intensiva, intermedia y neonatología, vigilantes de la recuperación.

El también profesor auxiliar y máster en Atención Integral al Niño habla con entusiasmo sobre los proyectos de ciencia e innovación, enfocados en la reducción hidrostática de la invaginación intestinal —con una resolución por encima del 98 por ciento de los casos, sin necesidad de someter a los niños a una intervención quirúrgica—, y el desarrollo de la cirugía de mínimo acceso o mínimamente invasiva.

Duelo con la gravedad

En el umbral de la sala de terapia intensiva, el Dr. Luis Enrique Rovira Rivero, especialista de segundo grado en Medicina intensiva y emergencia, y jefe de este servicio en el pediátrico villaclareño, parece el guardián de un refugio sagrado, dominado por la luz azulada que proyecta el sol al atravesar las cortinas, el llanto inevitable de un infante sometido a procederes salvadores, y el trasiego silencioso de un equipo encargado de mantener a raya toda complicación.

Esta sala, junto a la terapia intermedia, registra el mayor índice ocupacional de la institución hospitalaria, con un promedio anual de más de 300 y 700 ingresos, respectivamente, y una supervivencia superior al 95 por ciento entre ambos servicios.

Aquí reciben pacientes de Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila en las especialidades de oncohematología, nefrología y neurocirugía, así como casos de otras especialidades que por determinada situación no pueden ser atendidos en sus provincias de origen.

«La enfermedad más frecuente, como en todas las terapias del mundo y del país, es la sepsis», detalló. Con una terapéutica que se practica en el mundo entero, se podría disminuir la estadía en la sala, que se prolonga durante meses para niños con patologías graves, así como los costos del servicio», valoró al referirse a una reciente investigación.

Los efectos nocivos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba, hace 64 años, se cuelan como una infección letal y multirresistente, con la cual han tenido que aprender a lidiar el Dr. Luis Enrique y todo el equipo que lidera.

«Podemos tener los mejores especialistas, pero la terapia intensiva demanda equipamiento y medicamentos de alto costo. En este momento tenemos cinco equipos de ventilación de alta tecnología paralizados, por un problema con una tarjeta que no se puede adquirir. De no existir el bloqueo, estarían prestando atención, porque son de los mejores respiradores artificiales que existen en el mundo. A pesar del esfuerzo grande que hacen el país y la provincia, sufrimos carencias de todos los equipos con los que trabajamos».

Por otra parte, estima meritoria la consagración diaria de un colectivo de trabajadores valiosos, que no se limita al personal médico. «Uno de los motivos de todos nuestros logros es la disciplina, porque donde no hay disciplina, no hay resultados», aseveró.

La primera prueba de vida

Fuera de la sala de Neonatología esperan los padres ansiosos cualquier indicio sobre la evolución de sus criaturas, llegadas al mundo hace menos de 28 días. Dentro, la luz tenue y las voces bajas bañan los espacios que rodean incubadoras o cunas diminutas, donde las ansias de vivir se abren paso. Una madre amamanta con cierto temor, una enfermera la acompaña y le transmite confianza durante ese acto lleno de intimidad y amor, y una neonatóloga actualiza historias clínicas mientras comenta orgullosa el alta reciente de Mateo, porque aquí nadie habla de casos ni estadísticas, sino de nombres y caritas apenas reconocibles.

De acuerdo con la Dra. Dainy Pérez Guillén, al frente de este servicio, durante el pasado año recibieron 388 neonatos. «Es un servicio complejo, en una unidad cerrada, con un equipo pequeño —de ocho neonatólogas y una plantilla de enfermería que no está cubierta—, y logramos un índice de supervivencia del 99,8 por ciento. Con los recursos que hay hacemos maravillas para salvar a los niños y sacarlos adelante. Quisiéramos tener más, porque la neonatología es una especialidad de primer mundo, que requiere muchos detalles», confesó.

Frente a una lucha tan sensible no falta el acompañamiento de la Dirección General de Salud, principalmente del Dr. Yandry Alfonso Chang, especialista de primer y segundo grados en Pediatría, quien laboró como médico y dirigió la institución hospitalaria. Hoy, como director de Asistencia Médica y Medicamentos en Villa Clara, aún comparte los desvelos y las satisfacciones de sus colegas. 

Enuncia el seguimiento semanal de las cirugías, la conformación de paquetes quirúrgicos para avanzar en las listas de espera de los niños, la comisión provincial creada para discutir los casos y buscar las mejores estrategias, el aseguramiento de equipos e insumos de donación, en aras de brindar una atención más segura, y la ubicación de recursos humanos calificados en las áreas de mayor complejidad.

Mientras la (im)potencia yanqui ha vuelto a recrudecer el cerco económico que abre heridas sociales y humanas en su vecino más pequeño, un país entero sortea cada nuevo intento de asfixia con una interrogante permanente: ¿cuánto más podríamos hacer si tuviéramos a mano todo lo que nos ha sido arrebatado?

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.