Y siguen las facilidades para acceder a créditos

En Gaceta Oficial, medidas del Banco Central de Cuba para incentivar financiamientos al cuentapropismo y otras formas de gestión no estatal

Autor:

René Tamayo León

A fin de promover el otorgamiento de créditos a cuentapropistas y personas que ejercen otras formas de gestión no estatal, el Banco Central de Cuba (BCC) emitió una resolución que actualiza y flexibiliza lo ya estipulado para adjudicar financiamientos a los trabajadores por cuenta propia o por otras formas de gestión no estatal.

La Resolución No. 88 de 2013 del Ministro-Presidente del BCC está fechada el 18 de octubre de este año y fue referenciada de manera escueta en la Mesa Redonda del pasado 6 de noviembre, dedicada al sistema bancario cubano, pero ahora se publica en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 66 de este 24 de diciembre, para conocimiento general de la población.

La resolución del BCC debe asumirse —en criterio de este redactor— como parte del proceso natural de revisión y flexibilización constante de las decisiones sobre la actualización del modelo económico y social cubano, en este caso lo relativo a los créditos para personas naturales.

Esta política entró en vigor hace dos años —el 20 de diciembre de 2011—, a partir del Decreto-ley 298, De los créditos a las personas naturales y otros servicios bancarios, firmado por el Presidente del Consejo de Estado, General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 16 de noviembre de 2011.

La presente actualización de la Resolución No. 99 del 18 de noviembre de 2011 del BCC permitirá —entre otras ventajas— que cuentapropistas y quienes ejercen otras formas de gestión no estatal puedan solicitar créditos por un mínimo de mil pesos, en vez de los 3 000 a los que estaban obligados.

El «campo» quedó expedito así para que quienes necesiten una menor cuantía de dinero para iniciar u operar y desarrollar sus negocios presten mayor atención a esta facilidad.

Incluso, alivia tensiones para quienes temen endeudarse mucho y no poseen suficientes garantías para respaldar su solicitud de crédito o piensan que el emprendimiento no les dará las ganancias suficientes para grandes empréstitos, por lo que prefieren avanzar poco a poco, centavo a centavo.

La resolución del BCC también extendió hasta diez años los plazos para que los empleados en el cuentapropismo y otras formas de gestión no estatal honren los créditos que se les otorgaron para inversiones, aunque siempre será de acuerdo con la actividad que se financie y las garantías que se propongan.

Es decir, en vez de los cinco años que precisaba la Resolución No. 99 de 2011 del BCC, los adscritos a una u otra de estas formas productivas o de servicios pueden disponer hasta del doble de tiempo para saldar el crédito.

Pero no todo queda ahí. La decisión contiene, aun, mayores flexibilidades, al otorgar a los presidentes de bancos la prerrogativa de autorizar —de forma excepcional— que se concedan créditos por importes inferiores y plazos superiores a los antes mencionados.

No obstante, se mantuvo hasta 18 meses los plazos para honrar los financiamientos otorgados para capital de trabajo. De forma muy elemental, «capital de trabajo» se refiere al monto de recursos destinado a cubrir las erogaciones necesarias para la operación de una empresa, en este caso cualquier emprendimiento de una persona o colectividad.

La Resolución No. 88 de 2013 del Ministro-Presidente del BCC también fijó, como segundo tópico, la cuantía del recargo por mora para quienes piden créditos para acciones de construcción en la vivienda o la adquisición de bienes.

La modificación del artículo 20 del Capítulo IV de la Resolución No. 99 consistió en la agregación de un segundo párrafo, el cual indica que en «los casos de créditos a personas naturales para la compra de materiales de construcción o pago del servicio de mano de obra para acciones constructivas, la adquisición de bienes que integren la propiedad personal, y para satisfacer otras necesidades, se aplicará un recargo del diez por ciento (10 %) del importe de cada plazo pendiente».

A los créditos, di que sí

Según se informó la semana pasada en la Segunda Sesión Ordinaria de la Asamblea Nacional y en la Reunión Ampliada del Consejo de Ministros, hasta esa fecha se habían otorgado en el país más de 218 400 créditos a personas naturales, por un monto superior a los 1 773 millones de pesos.

La mayoría de ese financiamiento se ha dirigido a acciones constructivas en las viviendas. Son muy pocos los cuentapropistas y trabajadores de otras formas de gestión no estatal que han estado motivados a acudir a los bancos para solicitar algo que es lo más común en cualquier parte del mundo.

Según la reseña que hizo el sitio www.cubadebate.cu sobre la Mesa Redonda del 6 de noviembre de este año, que se dedicó al sistema bancario cubano, hasta esa fecha se habían «otorgado créditos a más de 550 trabajadores por cuenta propia que ejercen diferentes actividades; destacándose los elaboradores de alimentos con un 33 por ciento de las solicitudes presentadas, y mayoritariamente estos créditos se solicitan para financiar inversiones».

Directivos de la banca cubana que participaron en el habitual informativo indicaban: «En lo que respecta a los trabajadores por cuenta propia nos queda mucho por hacer para lograr vincularnos con este segmento de clientes, para brindarles todos los servicios bancarios habilitados para ellos, y que puedan ser de gran utilidad en el desempeño de su gestión.

«Se ha trabajado en acciones de intercambio con ellos, hemos realizado visitas, entrevistas, encuestas y otras vías que nos posibiliten conocer sus necesidades y expectativas en relación con el banco, para poder satisfacerlas; de lo que se ha derivado la flexibilización de algunas condiciones, en correspondencia con las características de la operación financiera».

Si desde diciembre de 2011 a similar fecha de 2013 se habían entregado más de 218 400 créditos a personas naturales, por un monto superior a los 1 773 millones de pesos, ¿por qué tan pocos cuentapropistas han acudido a los bancos a pedir créditos? Es un buen material para un trabajo de campo.

En esto puede haber de todo: «falta de cultura», «falta de información», dudas, incertidumbres... Pero también conveniencia. En mi criterio, hasta ahora el cuentapropismo —independientemente de la envergadura del emprendimiento— ha usado como fondos originales los ahorros y el valor de los bienes personales acumulados, la ayuda solidaria de familiares y amigos, incluidas las remesas y otros soportes, sin desdeñar que la iniciativa a veces sale bien y otras termina en fiasco.

Pudiera ser que esa fuente de financiamiento se esté agotando. O que quienes disponían de ella y deseaban convertirse en cuentapropistas ya estén dentro. Mi consejo es que quienes operan en estas formas de gestión no estatal, o si lo están pensando, se «viren» para el «banco».

Como se ha reiterado por la dirección del país, la actualización del modelo económico y social requiere, en primer lugar, de un cambio de mentalidad. Y en eso se incluye todo.

Los emprendedores cubanos deben pensar con pragmatismo y racionalidad, pero también con audacia. El 2014 puede ser un buen año para avanzar en el desarrollo personal de proyectos de gestión no estatales. Los bancos están ahí. Y los créditos también. ¿Hasta dónde van a llegar? La vida lo dirá. Hay una oportunidad. Hay que aprovecharla.

Tu crédito aquí

El Decreto-ley No. 289, De los créditos a las personas naturales y otros servicios bancarios, emitido por el Consejo de Estado el 16 de noviembre de 2011 y puesto en vigor el 20 de diciembre de ese año, dio curso a la política para el otorgamiento de estos a la ciudadanía.

Pueden acceder al beneficio las personas autorizadas a ejercer el trabajo por cuenta propia, los agricultores pequeños que acrediten legalmente la tenencia de la tierra, y las autorizadas a ejercer otras formas de gestión no estatal.

También, quienes pretendan comprar materiales de construcción o pagar el servicio de mano de obra de acciones constructivas, y quienes procuren adquirir bienes para su propiedad personal o satisfacer otras necesidades, aunque esta última modalidad, se aclaró desde entonces, se aplicaría «progresivamente, en la medida en que las condiciones económicas y financieras del país lo permitan».

Los préstamos pueden ser otorgados por el Banco de Crédito y Comercio, el Banco Popular de Ahorro, el Banco Metropolitano o cualquier otra institución financiera que se autorice expresamente por el Banco Central de Cuba (BCC).

A los cuentapropistas y personas que ejercen otras formas de gestión no estatal se les pueden conceder créditos «para financiar la compra de bienes, insumos y equipos, y para cualquier otro fin que contribuya al adecuado funcionamiento de la actividad». Hasta la Resolución No. 88 de octubre de 2013 del BCC, debían solicitar como mínimo un préstamo de 3 000 pesos cubanos, ahora el mínimo se fija en mil CUP.

Los agricultores pequeños que acrediten legalmente la tenencia de la tierra los pueden solicitar para comprar y reparar equipos y medios de trabajo, «el fomento, renovación o rehabilitación de plantaciones, y para cualquier otro fin que contribuya a incrementar la producción agropecuaria». Pueden solicitarlos a partir de un importe mínimo de 500 pesos.

La ciudadanía en general, con domicilio en el territorio nacional, puede gestionar créditos para «comprar materiales de construcción o pagar el servicio de mano de obra para acciones constructivas». Para esta vía de impulso para la reparación y rehabilitación de viviendas por esfuerzo propio, los financiamientos se otorgan desde un mínimo de mil CUP.

Según la Resolución No. 99 de 2011 del BCC, los créditos a las personas naturales para la adquisición de bienes que integren la propiedad personal «se concederán según regulaciones específicas».

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