Un espacio para crecer y servir mejor

La Escuela Nacional de Formación Aduanera garantiza que en las fronteras del país labore un personal altamente calificado

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

A la pregunta de qué lo motivó a realizar estudios para trabajar en la Aduana, el joven holguinero Adolis José Leyva respondió tajante: «El desconocimiento que se tiene del trabajo que se realiza en frontera, pues solo se habla del rol de los aduaneros en el cumplimiento de las leyes reguladoras de las importaciones y exportaciones, pero es más que eso; incluso se ocupan de la seguridad nacional.

«Cuando tuve la posibilidad de optar por estudios a través de la Orden 18, mientras cursaba el Servicio Militar, vi en esta opción una oportunidad de crecimiento profesional y también personal», acotó Adolis José Leyva.

A la habanera Aylem Rodríguez, licenciada en Estudios Socioculturales, esta carrera le permite comprender más las leyes y el actuar del personal de la Aduana. «Se habla popularmente de ellos, pero el trabajo es muy diverso y es útil. Significa una cantera de conocimientos que me resultó muy interesante; entre otros asuntos, posibilita que aprendamos también de las leyes protectoras de nuestro patrimonio cultural y natural».

Son 190 los alumnos que, como Adolis José Leyva, matricularon desde septiembre del año pasado en el curso de técnico de nivel medio en Aduana, y 27 los que como Aylem cursan el básico en la Escuela Nacional de Formación Aduanera (ENFA), motivados por sumarse a las filas de quienes garantizan la seguridad del país en las terminales aeroportuarias y el cumplimiento de las legislaciones sobre la importación y exportación establecidas.

Una razón de ser

El Instituto Nacional de Formación Aduanera fue el antecedente de la ENFA, creado desde 1975 y con sede en el Instituto Politécnico de Transporte Marítimo Jacinto García Espinosa. En sus aulas se capacitaban y habilitaban los que luego trabajarían en fronteras, hasta que se creó la ENFA en 1992, en su sede actual en Oficios, entre Luz y Acosta, en el municipio capitalino de La Habana Vieja.

La misión fundamental de esta institución, avalada por los ministerios de Educación y Educación Superior, es renovar la fuerza calificada en la Aduana —que acaba de cumplir un nuevo aniversario— mediante la formación y preparación de los interesados en ser parte de ella, además de brindar cursos de superación para quienes ya laboran en frontera.

Foto: Calixto N. Llanes.

Mario Francisco Gámez Acosta, director de la ENFA, especifica que desde el 2010 han egresado 357 estudiantes del curso de técnico de nivel medio en Aduana, de 18 meses. «Tener el duodécimo grado vencido es el requisito principal para matricular ese curso, por lo que realizamos la captación en aulas de los preuniversitarios del país, aunque se puede recibir también alumnos a través de la Orden 18, en el caso de los varones que estén cursando el Servicio Militar Activo por el período de dos años.

«Tenemos en cuenta el índice académico del estudiante, quien además debe superar las pruebas de aptitud, test psicométricos y entrevistas, e integrar un escalafón en nuestro sistema de selección. Si no reside en La Habana, puede albergarse en la escuela, donde tenemos capacidad para 103 alumnos.

«La preparación teórica se logra con asignaturas de formación básica general como Matemática, Inglés, Español e Historia, y específica como el Control de Medios de Transporte y Depósito Temporal, Enfrentamiento, Control Comercial y no Comercial, entre otras, luego de lo cual se realizan cuatro meses de práctica profesional en las terminales», añade Gámez Acosta.

Quienes deseen sumarse a las fuerzas de la Aduana y hayan cursado alguna carrera universitaria, pueden hacerlo si matriculan el curso de formación básica, cuya duración es de ocho meses a partir de una selección rigurosa. Estos estudiantes reciben 225 CUP como estipendio, bajo la contratación por aprendizaje, amparada en el Código de Trabajo.

El Director de la institución educativa señala que los egresados de este curso, al igual que los de técnico de nivel medio en Aduana, pueden desempeñarse después como inspectores en terminales aeroportuarias, marinas, puertos y la Aduana postal, entre otras, combinando las actividades de facilitación al comercio con el enfrentamiento y control de ilegalidades.

En el Centro de Entrenamiento los estudiantes aprenden el modo correcto de actuar en frontera. Foto: Calixto N. Llanes.

Durante el período de preparación teórica en la escuela los estudiantes aprenden sobre el modo de actuar en frontera de manera práctica en el Centro de Entrenamiento habilitado para ello, el cual modela las diferentes áreas de un aeropuerto en las que trabajarán ya graduados.

El profesor Moisé Borrero Celles, jefe del departamento de Enfrentamiento en la escuela y responsable del Centro de Entrenamiento, asegura que esta es la mejor manera para formar a un futuro inspector de Aduana.

«Tenemos el detector de metales estático, conocido como arco estacionario; un equipo de rayos X para la inspección del equipaje; detectores de metales manuales; un banco de revisión, computadoras con acceso a la red en tiempo real, áreas para el despacho automatizado y “el poste”, punto final donde se coteja toda la información de quien pasó por todo el proceso.

«Los alumnos interactúan tal y como se hace en las terminales al arribo de pasajeros, y realizamos ejercicios en los cuales se ponen a prueba las habilidades adquiridas en situaciones en las que simulamos el enfrentamiento a la importación de un arma, droga, explosivos…».

En el Centro de Entrenamiento existen las áreas de procesamiento, en donde las estudiantes Patricia Sotero, de Artemisa, y Yanet Sánchez, de Santiago de Cuba, fueron capaces de explicarles a los reporteros sobre cada uno de los equipos y su funcionamiento para el enfrentamiento.

Con estos dispositivos aprendemos a detectar billetes falsos, y la presencia de sustancias explosivas en un equipaje, o droga, por ejemplo, comentó Patricia. «Estudiamos y a la vez tenemos la noción acertada de cómo se trabaja en frontera, por lo que nos preparamos mejor para nuestro rol futuro», agregó Yanet.

En la ENFA también se imparten cursos de superación, diplomados y posgrados que permiten calificar cada vez más al personal que labora en las terminales aeroportuarias, señala Gámez Acosta.

Actualización en equipos de rayos X y seguridad nuclear, Enfrentamiento a la actividad subversiva y al tráfico ilícito de drogas, Auditorías al despacho no comercial y otras asignaturas permiten elevar la formación de los aduaneros.

Con 16 años de graduada, Marcia Felizola, quien trabaja en el aeropuerto de Santiago de Cuba, asevera que la superación es vital en su desempeño. «Todos los días se diversifican los modus operandi de viajeros que quieren burlar las leyes y nos corresponde estar preparados para enfrentarlos».

El camagüeyano Maikel Rodríguez, con nueve años de experiencia, destaca la importancia de estos cursos de superación para quien ya trabaja en las fuerzas de la Aduana «porque permiten que luego, en calidad de propagadores del conocimiento, instruyamos al resto del personal que no asistió al curso».

Para un trabajo diario con mayor eficiencia es vital esta preparación posterior a la formación básica, agrega el avileño Julio Gandia, pues las tipologías distintas en los casos que se presentan anualmente y el indetenible avance de las tecnologías exige de nosotros una preparación constante».

Gámez Acosta enfatiza en que, además de disponer de los medios y equipos necesarios para la enseñanza, en la ENFA se imparte educación para la profesión «con la que trabajamos para que el egresado de la institución ofrezca después un trato respetuoso al viajero y sea ejemplo».

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