El liderazgo no se gana por decreto

Líderes juveniles cubanos opinan que la juventud nunca puede dejar de ser arriesgada y creadora, ni dejar de cuestionarse y ayudar a transformar constantemente su realidad

Autor:

Yuniel Labacena Romero

La juventud cubana no ha dejado de ser carismática, todo lo contrario, esa característica que tenemos de conversar apasionadamente de cualquier tema, ser espontáneos, desenfadados, risueños, emprendedores, y a la vez tomarnos muy en serio hasta lo que a veces nos da risa, está cada vez más arraigada.

Y si nuestros jóvenes tienen esos atributos, los esperan también de quienes dirigen las organizaciones que los representan. Aunque no faltan estereotipos sobre cómo son, lo cierto es que esa percepción cambia cuando se tiene la oportunidad de dialogar, como lo hemos hecho en la víspera de este 4 de Abril, con integrantes de la máxima dirección de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y de otros movimientos y organizaciones.

Yuniasky Crespo Baquero. Foto:Roberto Suárez

Yuniasky Crespo Baquero, quien hoy encabeza a la UJC, se siente raigalmente parte de los suyos, de su patria y de su época. Orgullosa de ser graduada de Licenciatura en Marxismo-Leninismo e Historia, su principal divisa es cumplir con ahínco las tareas que le sean asignadas.

Por ello los ajetreos y tensiones, en medio de los preparativos del X Congreso de la UJC, no impidieron que participara de esta conversación familiar con JR.

«Lo que sucede es que en ocasiones, en los espacios más formales, las reuniones, las asambleas, no se muestra igual nivel de espontaneidad, y puede que allí se tenga una impresión menos exacta del carisma juvenil. Esto sucede de igual manera con algunos dirigentes de la UJC, e incluso de las organizaciones estudiantiles, que lógicamente son jóvenes como los demás y tienen esa limitante.

«Esto lo conocemos y lo tomamos en cuenta. Justamente la creación de espacios diferentes de interacción busca hacer más fresco, cercano y atractivo el intercambio, para afianzar el papel del líder. Ello tiene que ir unido a una mayor preparación y cultura, para ser capaces de interactuar a través de los códigos novedosos que imponen las nuevas tecnologías».

Y de esa creación de espacios dinámicos, frescos y nuevos dan constancia Conexión necesaria, A diálogo abierto, Plaza joven, Fraguando ideas y Con todos, surgidos como parte del proceso orgánico del Congreso. Son iniciativas que han sido esenciales para que la UJC se acercara a los jóvenes, sean militantes o no. Sin embargo, hay quienes siguen señalando la existencia de distanciamiento entre la organización y los jóvenes.

Yuniasky considera que con relación a la juventud, como generación y grupo etario, existen muchos tabúes que, de alguna manera, se han arraigado y han generado estereotipos negativos. «Ellos van desde la moda hasta la música que escuchan o no, incluso la vieja frase de que “la juventud está perdida”, que ha pasado de siglo en siglo, y es siempre complicado rebatirla, aunque los hechos se encarguen de hacerlo como en el caso de los jóvenes de hoy.

«Algo similar sucede con quienes tenemos el encargo de dirigir desde un punto de vista más formal e institucional a los jóvenes. En ocasiones se nos tacha de distantes, de distintos, pero aun cuando reconocemos que todavía pueden explotarse métodos más eficaces de acercamiento y empatía, persisten criterios estereotipados que no son fáciles de cambiar. Ante ello tenemos que seguir haciendo cosas, dialogando más, generando ideas como las mencionadas, esos espacios que no pueden dejar de hacerse, incluso después del Congreso».

El poder que tiene la base

Nadie duda que aún persisten deficiencias en el trabajo de la UJC como organización, ni de la necesidad de perfeccionar la vida interna, estructuras y quehacer. Así lo cree Joan Cabo Mijares, graduado en la especialidad de Geografía en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.

Joan Cabo Mijares. Foto: Raul Pupo

Joan se define como «un joven como cualquier otro», y a sus 35 años este artemiseño alterna su devoción como padre de dos pequeños con sus responsabilidades como miembro del Buró Nacional de la UJC al frente de la esfera ideológica. Para él, la causa principal de un mejor funcionamiento en la base es la falta de preparación del secretario general del comité de base.

«Cuando se ocupa ese encargo desmotivado, con falta de preparación, por cumplir una tarea y sin conciencia del deber que se tiene…, ¿cómo se va a funcionar bien así? Un segundo elemento es la imagen que se proyecta sobre qué es la UJC y las funciones que cumple una organización política como esta. Desafortunadamente mucha gente solo percibe que pagamos una cotización, que se hacen reuniones y se redacta un acta que luego se entrega en el municipio.

«En muchos lugares no se nos ve hacer otra cosa, y así hemos perdido la motivación de algunos y su confianza en lo que hacemos. La reunión no puede concebirse con formalismos, es una vía para que los jóvenes discutan los problemas con seriedad, para que los directivos de centros de trabajo y escuelas les rindan cuentas y atiendan sus inquietudes».

Más de una vez, como también apuntó Joan, se ha destacado que el poder de un comité de base no se lo otorga ningún Estatuto o Reglamento —aun cuando se rija por ellos—, se gana con un funcionamiento sólido y con responsabilidad, con tener agrupada a la vanguardia de ese lugar.

Conectarse ya no es futuro

De esas horas que les roban al tiempo y a sus encargos, muchos dirigentes juveniles dedican espacio a conectarse a las redes sociales, a sabiendas de que buena parte de los más nuevos se alejan de los medios tradicionales y se acercan a las nuevas tecnologías. Quizá por ello, a quienes tenemos acceso a las redes sociales no nos sorprende ver en ocasiones como usuaria de Facebook a la cienfueguera Sucely Morfa González.

Sucely Morfa González. Foto: Roberto Suárez

Allí la Segunda Secretaria de la UJC actualiza su perfil, comparte informaciones y comenta. Ella llegó a La Habana cuando los festivales provinciales de la Juventud y los Estudiantes, hace un año y dos meses, y desde entonces acercarse al mundo virtual ha sido uno de sus propósitos.

«Este es un tema en el que ya no se habla de futuro, sino de presente, y cada vez se hablará más, ya es casi imposible concebir alguna actividad e ignorar sus puntos de contacto con la informática y las comunicaciones, sobre todo ante el proceso de informatización que vive el país».

Sucely considera que en este camino lo fundamental es el mensaje, evitar la enajenación y la desconexión del joven, que no sea secuestrado por la tecnología y apartado de la realidad, pues muchas veces se busca fabricar personas descomprometidas y apáticas, en una burbuja virtual que las puede transformar en egoístas o presas del mercado.

Son esos criterios los que comparte también Joan Cabo, para quien el acceso a Internet y las redes sociales para los jóvenes cubanos es fundamental, y está muy ligado al desarrollo del país desde el punto de vista social, económico y productivo.

«En el caso de las redes sociales lo que sucede hoy es extraordinario, pues allí ocurre un debate ideológico mucho más profundo, a veces, que los realizados en los espacios concebidos para ello. Se dan casos de muchachos que en los espacios formales de nuestra organización no plantean sus criterios; sin embargo, a través de las redes opinan y toman posición frente a numerosos temas».

Yosvani Alberto Montano Garrido. Foto: AIN

Para Yosvani Alberto Montano Garrido, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), no se puede concebir hoy una formación cultural sólida, que esté a la altura de los parámetros de la Educación Superior en el mundo, aislada de las nuevas tecnologías y las fuentes de información que ellas posibilitan.

Este joven de palabra fácil, de esos que cuando comienza a hablar se le convierte el verbo en torrente y se emociona, considera trascendental el acceso a Internet, sobre todo en las universidades. En ese sentido destaca que se ha hecho un esfuerzo en el país para avanzar, no solo en materia de acceso, sino del soporte tecnológico que debe garantizar ese servicio.

«Hay una red importante en nuestros centros que contempla el acceso gratuito, con fines académicos, de los estudiantes, a partir del tercer año de la carrera, pese a las limitaciones de ancho de banda y velocidad del país. También existe una base de Internet con temas para los primeros años, que permite acceso a sitios importantes que garantizan información.

«En las universidades se vienen dando pasos significativos, pues se han ido restableciendo los laboratorios y hay inversiones para redes inalámbricas, aunque aún no satisfacen las necesidades existentes. Tenemos que seguir pensando en cómo formar a nuestros jóvenes para que no asistan a las nuevas tecnologías acríticamente, cómo educarlos para valorar y ayudarles a encontrar lo valioso entre las tantas propuestas banales y de ocio».

La llegada a la Red de redes también está asociada a esa práctica cultural emergente que es el «paquete semanal», pues las nuevas tecnologías tienen un peso tremendo en la distribución de los distintos productos audiovisuales, que han encontrado en los jóvenes grandes espectadores.

Según Sucely este es un tema complejo, por su magnitud y por su alcance, y es también una consecuencia inevitable de una época caracterizada por el crecimiento de las nuevas tecnologías, lo cual hace más inmediatas las influencias, tanto buenas como malas. «La posibilidad de acceder a los diferentes materiales audiovisuales y contar con los soportes técnicos para hacerlo es un logro positivo.

«El problema radica en lo que se consume por esa vía, que son muchas veces contenidos sin un equilibrio necesario entre lo estético, lo ético, lo instructivo y lo entretenido. Conozco muchos jóvenes que saben discernir, y en esos mismos “paquetes” logran a veces encontrar algo de buen cine, de ciencia o de cultura. Pero debo reconocer que no es la generalidad, y el mensaje banal, el culto al consumo y a modos de vida ajenos a nuestra sociedad han ido calando en los que buscan este producto.

«La UJC lo ha analizado, y en ello ha implicado a los movimientos juveniles, las organizaciones estudiantiles y los organismos del Estado encargados de ese tema. Estamos promoviendo algunas opciones y buscando que desde nosotros esté disponible el buen cine, la buena música, los audiovisuales que transmitan mensajes más edificantes. Es una batalla fuerte y en ella la familia tiene un rol muy importante, para equilibrar lo que ven nuestros niños, adolescentes y jóvenes; la escuela es vital, promoviendo y reorientando los gustos», afirmó.

Protagonistas de la actualización

Casi cinco años de actualización del modelo económico y social cubano, con miles de jóvenes trabajadores que han sentido, aportado y participado de los cambios principales, es muestra del protagonismo en el nuevo camino que se abre. Aun cuando muchos no visibilizan las transformaciones, estas han beneficiado a las nuevas generaciones.

Yuniasky considera que es fácil percatarse de la rapidez con la que cualquier medida económica impacta en este sector, además de que en cada uno de estos cambios los jóvenes no son solo objeto, sino sujeto de las transformaciones. Por ello, afirma, desempeñan un papel muy activo, les imprimen dinamismo a las actividades que van surgiendo en la economía y son, por naturaleza, más emprendedores. Ellos conforman una generación que ha comprendido los cambios y los han respaldado sin perder la confianza en la Revolución.

«A la Juventud Comunista le toca el reto mayor, que es el de dinamizarnos en las formas y métodos para atender el nuevo escenario laboral y social, mucho más diverso y heterogéneo. Ello es algo que no dejamos para el futuro, ya está en los procesos y tareas de la organización. Ha sido, además, objeto de debate en nuestros plenos, que han derivado en estrategias concretas para no rezagarnos en este entorno».

En todos estos cambios uno de los imperativos de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) es promover la superación científico-técnica, que a veces se les hace tan difícil de concretar porque los directivos no ven la utilidad futura de la capacitación y de la innovación.

Manuel Valera Escalona. Foto: Cortesía de la presidencia de las Brigadas Técnicas Juveniles

La insatisfacción la muestra Manuel Valera Escalona, presidente de las BTJ. Más de cien mil jóvenes integran ese movimiento, dirigido por él desde febrero de 2014.

Manuel manifiesta que esa cifra de innovadores impacta, sobre todo porque están en todos los sectores de la economía, con más de 15 000 brigadas, de ellas una veintena  surgieron ya en el sector no estatal.

«Tenemos un grupo de estrategias de motivación dirigidas a contribuir a la superación, formación integral y a la incorporación de niños, adolescentes y jóvenes a las principales batallas en el orden político, científico, económico, cultural y social.

«Buscamos incidir en el desarrollo económico, científico, cultural y social del país desde el impulso, la motivación y promoción de acciones, así como a través del empleo del talento y la creatividad de nuestros brigadistas. Aún damos pasos para vincular a todos los jóvenes al movimiento, para que entiendan cuál es su papel en un centro laboral, que es donde se decide el desarrollo y el aporte de cada cual».

Hacer que florezca la belleza de la vida

Su hijo Carlos Antonio, de seis años, que cursa el preescolar en un círculo infantil, ha sido uno de los móviles que le ha permitido a Nexy Véliz Naranjo, presidenta de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) desde hace dos cursos, acercarse y estimular cada día a los niños y adolescentes. Ella considera que la escuela sí puede convertirse en el principal centro cultural de la comunidad, lo cual depende de la contribución de varios factores.

Nexy Véliz Naranjo. Foto: Internet

«Nuestros maestros son por excelencia los guías que llevan a cabo el trabajo pioneril en la escuela y han de poner en práctica iniciativas en función de los intereses de nuestras niñas, niños y adolescentes. La realización de rutas históricas, excursiones, acampadas y las visitas a museos, tarjas y monumentos son actividades que desde la OPJM se impulsan a través del Movimiento de Pioneros Exploradores. Lo anterior propicia la interacción con la comunidad y la historia local, enalteciendo el diálogo entre generaciones, siendo estos espacios esenciales a tener en cuenta en el horario docente, porque han propiciado que se involucren la familia y la comunidad.

«Otro aspecto en el que ha trabajado la Organización ha sido en el cumplimiento de los deberes y derechos de nuestros pioneros, donde se resalta como principal responsabilidad el estudio, unido a la participación en espacios culturales, como los festivales de pioneros aficionados al arte, los concursos y el de la creación infantil Cantándole al Sol».

Nexy afirma que con ello apuestan a una cultura acorde con nuestros valores patrios, en la que prevalezcan la identidad y las tradiciones. «En ello es imprescindible el trabajo de los instructores de arte, los maestros y centros culturales, propiciando espacios en la comunidad donde se trabaje también la educación formal.

«La práctica deportiva y la apertura de las escuelas a la comunidad es fundamental en el desarrollo del deporte para todos. Además es necesario continuar preparando a los pioneros para la vida, y desde la Organización contribuimos a la preparación en cuanto a la formación vocacional y orientación profesional. Hay que involucrar más a los padres, centros de trabajo y palacios de pioneros, para formar y orientar a nuestros niños vocacionalmente hacia carreras priorizadas, en especial las pedagógicas».

Para ese fin quienes integran la Brigada de Instructores de Arte José Martí, tienen una responsabilidad fundamental. Así lo cree Indira Fajardo Ramírez, quien lleva tres años al frente de ese programa. Esta joven a quien le apasiona cantar, leer y pasar tiempo con sus amigos, asegura que tienen proyectos en todas las provincias, con resultados sobresalientes, los cuales surgen desde la escuela.

Indira Fajardo Ramírez. Foto: Roberto Ruiz

«Nosotros tenemos estrechos vínculos de trabajo con el Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria y las casas de cultura, lo cual ha redundado en resultados muy favorables. Apostamos por la fortaleza de los proyectos, para que el instructor amplíe sus iniciativas y no se limite al momento del diálogo con la comunidad, sino que vaya más allá».

Indira es una convencida de que el instructor de arte logra influir en la comunidad y para ello tiene varias vías como el trabajo con el estudiante en el aula y con la familia del niño. «Son de gran impacto los proyectos que realizan a partir del diagnóstico de la zona, porque allí se desdobla de su labor en la escuela, no se limita a ese contexto reducido, y puede incluso llegar a comunidades más distantes.

«Tenemos experiencias muy bonitas de proyectos en la montaña, lugares adonde casi nadie llega. Al instructor de arte no le preocupa irse un fin de semana a un pueblito intrincado para establecer diálogos con sus habitantes, que no logran otras instituciones».

Como decía Nexy, si logramos cohesionar todos los factores que confluyen en la comunidad y logramos sistematizar los proyectos que en ella se desarrollan, entonces todos daremos el aporte necesario para convertir a la escuela en ese centro cultural que tan indispensable es para nuestra sociedad.

Mantener a salvo al ser humano

Nadie como Yusuam Palacios Ortega, quien alterna el ejercicio del Derecho con la dirección de la Fragua Martiana y la presidencia del Movimiento Juvenil Martiano, conoce que existe una parte importante de la juventud que cree en la utilidad de la «martianidad» y está comprometida desde el ejercicio constante del pensar y su actuar revolucionario, transformador, participativo; a la vez que sirve de promotora de estos mismos preceptos.

Yusuam Palacios Ortega. Foto: Raúl Pupo

Desde su posición asegura que vivimos una etapa compleja de la historia de Cuba, en la que la batalla por la salvación de la nación se agudiza ante el escenario hostil que vive el planeta, y en la que el pensamiento martiano es esencial. Por ello hay que motivar a los jóvenes a descubrir a Martí, a no verlo como un ser inalcanzable, sino como alguien cercano y actual.

«Somos una generación formada bajo un fuerte desafío, el de la resistencia o la merma del ideal que se persigue, y como nuestros padres elegimos resistir y vencer. «El contexto social es muy diverso, lleno de complejidades, dinámicas, pero mientras logremos mantener a salvo al ser humano, su ejercicio del criterio, su formación integral, su dignidad, venceremos todos los desafíos; este es en sí mismo uno de ellos.

«Tenemos necesariamente que pensar el futuro de Cuba desde la actualidad, siendo consecuentes con el momento histórico y, sobre todo, cada día más preparados. Los llamados “hijos del período especial” tendremos que labrar un camino que sin dejar de ser especial por otras razones, sí debe ser de continuidad histórica y revolucionaria. No podemos dejar de ser una juventud arriesgada y creadora, que constantemente cuestione y transforme su realidad».

(Colaboraron en este reportaje Loraine Bosch Taquechel y Rouslyn Navia Jordán, periodistas del sitio web Soy Cuba, de nuestra Editora) (Fotos: Raúl Pupo, Roberto Suárez, Roberto Ruiz, AIN, revista Pionero y BTJ)

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