En busca de una agricultura cada vez más sostenible

Académico estadounidense se pronuncia por establecer colaboración entre productores y estudiosos de las ciencias agropecuarias de Florida y Cuba

Autor:

René Tamayo León

«Entre la agricultura del estado norteamericano de Florida y la de Cuba hay más convergencias de las que se sospechan»; hay más coincidencias que divergencias, es el criterio del académico estadounidense Frederick Royce.

La agricultura de ese territorio —argumentó— está siendo sometida por la opinión pública estadual a una presión ecológica muy fuerte, lo que obliga a los productores a reducir el uso de agroquímicos y otras sustancias que ha empleado tradicionalmente la agricultura moderna.

Los productores de Florida, comentó, están utilizando cada día más técnicas agroecológicas, un camino que aquí ya se estaba desarrollando, por lo que allá —dijo— «hay un reconocimiento a los avances de Cuba en la agricultura orgánica».

Profesor de la Universidad de Florida, Royce señaló que ha estado visitando el país en los últimos 20 años, como parte de intercambios académicos en el área de la agricultura.

Estuvo entre los expertos —reveló— llamados por el Departamento de Estado de EE. UU. para preguntarles cómo se puede realizar la colaboración entre Estados Unidos y Cuba en materia de agricultura, especialmente en la orgánica.

Durante lunes y martes, Royce participó en el taller Sistemas productivos resilientes, un intercambio tras la conclusión la pasada semana de la Convención internacional Trópico 2016, que dio abrigo a la 5ta. edición de los congresos de Geografía Tropical, de Agricultura Tropical, y de Biodiversidad y Ecología Tropical, y al IV Congreso de Meteorología Tropical.

Realizado en la sede del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt (Inifat), la sesión técnica sobre sistemas productivos resilientes (en este caso, capacidad de adaptación al cambio climático) fue organizado por el proyecto Proagru, dirigido al fortalecimiento del Programa integral de la agricultura urbana y suburbana en sus componentes prioritarios —semillas y abonos orgánicos— para contribuir a la soberanía alimentaria del país.

El investigador también subrayó que en Florida «hay mucho interés entre profesores y estudiantes por venir a Cuba, conocer sus experiencias y desarrollar proyectos de colaboración», en especial en el área de la agricultura orgánica.

Ante el proceso de restablecimiento de las relaciones entre EE. UU y la Isla —reiteró—, hay amplias áreas de trabajo, de interés común, y una de ellas es esta, trabajar entre ambos países y más localmente entre Florida y Cuba por hacer converger cada vez más la agricultura «tradicional» con la agroecológica ante el reto que significa el cambio climático.

El Proagru es un programa que desarrollan el Inifat, la organización no gubernamental europea Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP) y la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo, adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de ese país.

El panel Sistemas productivos resilientes agrupó a productores y especialistas del Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, y a investigadores cubanos y extranjeros, en el interés del proyecto Proagru, según explicó su coordinadora internacional, Paola Larghi, de acercar siempre más el mundo académico, de la investigación, con la práctica de los productores, en particular en el área de las semillas, los abonos orgánicos y la genética.

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