Ópticas con baja visión

A pesar de notables mejoras, persisten carencias de armaduras y poca diversidad en los modelos, demoras en las entregas, deficiente equipamiento en los talleres y problemas organizativos en el sistema de ópticas en el país, servicio subsidiado que enfrenta obstáculos con la adquisición de recursos

Autores:

Yahily Hernández Porto
Ana María Domínguez Cruz
Yuniel Labacena Romero
Adianez Fernández Izquierdo

Agosto. Jueves, 10 y 20 a.m.

«No es la primera vez que el reparador demora en llegar. A veces escasean las armaduras, también los cristales graduados. Los tiempos de entrega demoran mucho. Cuando uno debe recogerlos, ya casi tiene que volver a medirse la vista», nos dijo Walfrido Martínez, quien junto a otras personas, esperaba con impaciencia al reparador de la capitalina óptica Atlantic, ubicada en 23 y 12.

Este equipo de reporteros no pudo indagar más pues la ausencia de la administradora fue la razón de los empleados para negarse a conversar con la prensa «sin la autorización requerida» y hasta prohibir la toma de las fotografías.

Continuamos el recorrido y la suerte nos sonrió en la óptica 19 de Abril, aunque la soledad inundaba el lugar debido a la carencia de armaduras y cristales, nos aseguró su administradora, Mayelín Domenech Pelegrín. «La mercancía casi siempre llega a principios de mes y no alcanza para terminar las solicitudes, por ello muchos pacientes tienen que venir más de una vez».

Durante poco más de 40 minutos vimos regresar a no pocos pacientes a sus casas con las manos vacías. Otros como Juana de la Rosa del Sol volvía a la óptica días después de haber recogido sus espejuelos. «Casi no los he usado y ya están rotos. Se le cayó un tornillo a la armadura, creo que no es de las buenas», nos explicó. Y ante esa situación, le pidieron volver el lunes, pues el reparador tampoco estaba.

Respiramos otros aires en la óptica Cerro. Atestada de clientes, dialogamos con algunos como María Hernández, quienes se mostraron complacidos por la asequibilidad de los precios, la variedad de armaduras, la rapidez en las entregas, el servicio que tienen para avisar cuando está terminado el producto, y hasta por la posibilidad que disfrutan los mayores de 40 años de medirse la vista allí.

En nuestra conversación con Yoanka Álamo de la Cal, administradora de la unidad, conocimos que «aquí el abastecimiento se ha mantenido bastante estable en lo que va de año pero no todo lo que se necesita. Hay variedad de armaduras entre metálicas y de pasta, estas últimas son las más demandadas ahora». Afirmó que con más de mil servicios en un mes puede avalarse la estabilidad del trabajo y hasta el buen estado del equipamiento, que en los últimos años ha mejorado notablemente.

En el taller de monta de la óptica Cerro dialogamos con el joven Richard Villa Álvarez, licenciado en Optometría y Óptica. «El proceso productivo es bastante rápido. Tenemos buena tecnología, y en el caso de las armaduras, las hay buenas y malas. Muchas no aprietan, tienen los tornillos flojos... pero eso no depende de nosotros, pues lo que hacemos es montar los cristales. Lo más difícil es encontrar armaduras que les gusten a los niños. Sucede también que muchos pacientes regresan a sus casas sin espejuelos por no hallar ninguna armadura de su agrado».

Al filo del mediodía llegamos al Complejo Óptico Valencia en el municipio de Diez de Octubre. Allí estaba Andrés Fernando Moreno, quien venía de Lawton en la búsqueda de armaduras para su hijo. Otros usuarios se quejaron por la falta de cristales, «porque cuando no falta la armadura, entonces falta el cristal». Mientras otro de los clientes reclamó la necesidad de que exista más de un reparador, «pues uno no puede satisfacer toda la demanda».

Esta situación visible en algunas de las 46 ópticas habaneras de las 207 existentes en el país, pertenecientes al Ministerio de Salud Pública (Minsap), no parece diferir mucho de la de otras unidades no visitadas en la capital y del resto del país, según las quejas y opiniones recibidas en este diario por las vías del correo electrónico y postal y las llamadas telefónicas, así como los resultados de las indagaciones de nuestros corresponsales en las provincias, especialmente en Camagüey y Artemisa.

Un sondeo realizado a un centenar de personas, entre usuarios, trabajadores y directivos de las ópticas y talleres, corroboró que en el camino se puede tropezar con muchas dificultades.

Miopía en el centro del país

En Camagüey brinda servicios a la población una red de ópticas integrada por 11 unidades de este tipo, cuatro receptoras y un taller de tallado. Karol Socarrás Fernández, director de la unidad empresarial de base (UEB) de Óptica en la provincia destacó que entre los servicios que se prestan están la venta de lentes y de accesorios, lensometría, mensajería y reparaciones, además de los que brindan las receptoras municipales, entre los que se incluyen la venta de lentes.

A pesar de los esfuerzos por brindar un servicio de calidad, aún persisten insatisfacciones. Así lo comprobamos en las ópticas Camilo Torres, situada en la intercepción de las céntricas calles República y San Esteban; y la Van Troi, ubicada también en República, entre Línea y Francisquito, ambas en el municipio cabecera.

El joven Odiel Roja afirmó que «hay que buscar variedad en las armaduras para que no sean rechazadas por el público». Acotó que aunque fue atendido con esmero, «no he tenido suerte, pues para mi papá no hay nada adecuado para su edad. Es lamentable que con armaduras en el mostrador algunos tengan que ir al mercado “clandestino”, porque allí sí aparecen espejuelos para todos los gustos, edades y sexos, y muy caros», advirtió.

Así le sucedió a Santos Esteban Álvarez, de 65 años. Las armaduras que hay aquí son muy grandes para mi cara y además tengo que esperar hasta más de 15 días para tener los espejuelos bifocales, afirmó.

Cuando los recursos llegan a los centros asistenciales de Óptica en Camagüey se desencadenan iniciativas para facilitar este necesario servicio a todo aquel que por razones de tiempo, trabajo y hasta de lejanía, se le haga difícil recibirlo. Según los directivos entrevistados, la UEB de Ópticas del territorio, que mantiene un ciclo estable de corte y monta de 72 horas para la recogida de los espejuelos, facilitó que si el cliente lleva su armadura se le montan los cristales, si es posible.

En la óptica Van Troi, la estudiante universitaria Yahisa Berhondo se mostró satisfecha con esta opción. «Debiera mantenerse ante la ausencia de armaduras lindas, sobre todo para las mujeres y para niños. La verdad es que hay modelos que hace mucho tiempo no se usan».

El licenciado Rafael Rodríguez, administrador de la óptica Camilo Torres, comentó que en su centro se establecieron consultas para los pacientes con baja visión que requieren cristales especializados, los que antes solo se hacían en la capital. «Esto nos permitió ofrecer un mejor servicio a los pacientes con prioridad, como los infantes».

Informó además que se visitan las comunidades distantes, en coordinación con el resto de las especialidades implicadas. «Hasta el cierre de mayo igual iniciativa se aplicó en más de 120 centros de trabajo con horarios muy estrictos. Actualmente se incrementa el servicio de mensajería sin costo alguno porque, aunque no se crea, hay quien olvida recoger sus espejuelos en nuestras unidades».

Sobre los gustos y preferencias de los pacientes, Kirenia Vega, operaria de corte y monta, y también dependienta, manifestó que la tendencia en los adultos es buscar las armaduras de metal o de bisel interno —armaduras de metal solo en la parte superior del cristal—, mientras que los jóvenes aspiran a modelos grandes y de pasta. «La calidad de la armadura, sobre todo su dureza y resistencia, debe ser un elemento que determine su adquisición por el país en el mercado porque es lamentable que el paciente regrese con sus espejuelos rotos».

Urge el desarrollo de un estudio para saber cuáles son los modelos más demandados por los diferentes grupos etáreos y de sexo para lograr una mayor satisfacción en los pacientes que atendemos, aseveró Yendys Solar, directora adjunta de la Empresa Provincial de Farmacia y Óptica en Camagüey. «Los espejuelos también son una prenda más de vestir. Si estudiamos las preferencias y necesidades emplearemos con mayor eficiencia los recursos destinados a este servicio», apuntó.

Los usuarios elogian, por lo general, el buen trato de los trabajadores del servicio de ópticas, que lamentablemente se empaña por la poca variedad y calidad de armaduras.

Integral, pero deficiente

La artemiseña Isaura Martínez resolvió su problema en una semana. Ahora cuenta con unos espejuelos bifocales a su medida, montados en la armadura de su elección. Sin embargo, este diario se encontró en su recorrido por la Villa Roja con algunos como Pedro Pablo Fuentes, para quien el gran dilema son las armaduras. «Ya tengo la receta en mis manos pero voy a gestionar en La Habana otra armadura, aunque parece ser que la carencia es general. La otra opción sería utilizar la armadura anterior pero me explicaron que es riesgoso pues en el proceso puede romperse», explicó.

El Centro Óptico provincial, integrado por una óptica, una consulta de refracción y un taller de tallado de lentes, ya goza de gran aceptación en la provincia pues antes los artemiseños recibían este servicio en San José de las Lajas, Mayabeque, y las entregas demoraban casi un mes o más.

Miguel Ángel Pacheco, jefe del laboratorio de tallado de lentes, precisó que en su centro se confeccionan lentes de alta graduación, bifocales y progresivos a razón de cien espejuelos como promedio diario, y además se incluyen trabajos para las ópticas de Mayabeque y Cienfuegos y Ópticas Miramar, en La Habana.

Solo se daña el 0.02 por ciento de lo que se produce cuando el margen de roturas permisible puede llegar a cinco por ciento, por lo que Pacheco elogia la disciplina y el sentido de pertenencia de sus trabajadores.

Hoy el mayor problema radica en la carencia de un transporte que permita entregar los pedidos a los municipios. «A veces pedimos el favor a las direcciones municipales de Salud pero es muy riesgoso por lo frágil que es este tipo de carga», significó.

Justo en el local contiguo, la óptica y la consulta de refracción prestan servicio previa coordinación con centros de trabajo, escuelas primarias y empresas, principalmente, desde noviembre de 2015. Su administradora, Jesse Valdés, explica que «aquí contamos con equipos especializados como el autorrefracto y el ensómetro digital y el paciente sale con sus espejuelos y obtiene una remisión para el oftalmólogo si es necesario».

Para Valdés constituyen deficiencias hoy la carencia de una caja de prueba y una cartilla que permitan dar el servicio fuera. «Queremos llegar a las escuelas y hogares de ancianos pero necesitamos además el apoyo con uno o dos oftalmólogos. Esta pesquisa ayudaría mucho a detectar problemas visuales en los más pequeños», apuntó.

Un panorama complejo

Ciertamente existe descontento en gran parte de la población en relación con el servicio de óptica pero no es menos cierto que las soluciones no se encuentran al doblar de la esquina, pues todo lo que se produce en esta área de servicios depende de la importación.

La licenciada en Optometría y Óptica Santa Ibis Colás, directora de la Empresa Provincial de Servicios Ópticos y Auditivos de La Habana, explica que han presentado dificultades por la insuficiente materia prima que ha recibido la capital durante el primer semestre del 2016. «A fines de 2015 contábamos con más de 35 modelos de armaduras pero hasta la fecha hemos estado muy limitados con este recurso y con los cristales graduados».

La Directora precisó que para el mes de agosto demandaron entre 45 000 y 50 000 armaduras y hasta el día 4 de este mes les habían entregado 20 700. Puntualizó además que al cierre de junio habían prestado 69 687 servicios, de los cuales 16 473 tardaron menos de cuatro días en lo relacionado con la entrega de espejuelos, mientras que otros demoraron hasta 30 días.

El tallado es una operación atípica y cada graduación conlleva un trabajo personalizado.

Yanel Londres, administradora del taller de talla del Complejo Óptico Valencia reveló que se crearán dobles turnos para disminuir los tiempos de entrega. Explicó que cada graduación conlleva un trabajo personalizado, de ahí que los ciclos establecidos para la terminación de los espejuelos no sean los mismos para todos.

Las cifras expuesta por Karol Socarrás, director de la UEB de Óptica en Camagüey, revelan otro panorama complejo. «De un plan previsto para los primeros cinco meses de 2016 de 37 500 armaduras —cifra que aún queda muy por debajo de la demanda real—, solo se han recibido 11 500 unidades, monto que representa el 30 por ciento de lo establecido».

Agregó Socarrás que con estos atrasos no solo se afecta el servicio que demanda la población, sino también el salario de los trabajadores, que depende de sus resultados, aseveró.

La doctora Danixia Novoa, directora general de la Empresa de Farmacia y Óptica en Camagüey, apuntó que el servicio de lentes de contacto también es uno de los más afectados en 2016. «El Minsap ejecutó una inversión tecnológica, pero aún persisten quejas, pues solo en Camagüey se han recepcionado hasta la fecha más casos de solicitudes que los asignados».

No es esta la única preocupación para los directivos de este sector en esa provincia, pues aún están pendientes las solicitudes de los casos que requieren lentes rígidos desde el mes de abril hasta la fecha, y para los de gas permeable, desde el pasado marzo hasta el presente, puntualizó Karol Socarrás.

El tallado de los bifocales presentó una situación difícil, pues aun cuando la provincia se propuso y cumplió con un ciclo de entrega de siete días durante los primeros meses del año, la falta de la llamada fresa, pieza indispensable para tallar los cristales de los espejuelos, originó que ese ciclo se extendiera hasta unos 20 días. «En la actualidad, la pieza ya fue instalada, y se espera que su funcionamiento mejore las producciones», aseguró el ingeniero Ángel Rodríguez, administrador del Laboratorio Provincial de Tallado de Lentes.

En Artemisa, Ana Ibis Martínez, especialista económica del Centro Óptico provincial, refirió que el esfuerzo de los especialistas de la provincia se ve opacado por la escasez de armaduras y de espejuelos galenos (ya vienen graduados). Señaló que el servicio de lentes de gas permeable también está afectado. «Desde febrero no recibimos los que solicitamos a La Habana y tampoco nos han entregado la solución limpiadora para estos».

Jorge Luis Fernández, director de la UEB Óptica de Artemisa, detalló que ha recibido este año el 46 por ciento de las armaduras demandadas y 27 de los espejuelos galenos. «En las 12 ópticas del territorio trabajamos con las reservas del año anterior. También carecemos de estuches, lo cual limita aun más las ventas».

Prioridad a lo básico

Los recursos que se demandan para el servicio de ópticas son importados, proceden de diferentes mercados, en especial, de China, y son subsidiados por el país. Así inició el diálogo con JR el licenciado en Optometría y Óptica Alejandro Álvarez Pérez, jefe de la Sección Independiente de Óptica del Minsap.

Álvarez Pérez precisó que a partir de 2014 el Minsap desarrolló un plan para mejorar las condiciones de trabajo y el equipamiento instalado en ópticas y talleres de tallado. Para ello, puntualizó, se adquirieron entre 2014 y 2015 alrededor de 300 equipos por un valor de más de cuatro millones de pesos CUC, lo que permitió realizar el cambio de tecnología de cristales minerales (mayor dureza y resistencia a rayaduras pero más pesados y con menor resistencia al impacto) para cristales orgánicos (más flexibles, resistentes y con menos peso) en Pinar del Río, Cienfuegos, Matanzas, Camagüey, Ciego de Ávila, Mayabeque y Holguín, pues esta tecnología solo estaba disponible en la capital, Santiago de Cuba y Artemisa.

«Cuando concluya este año, los 18 laboratorios de tallado existentes en el país dispondrán de esta tecnología, con lo que se ofrecerán mejores servicios a la población para la confección de sus bifocales, el uso de lentes progresivos y menor peso en las armaduras para los débiles visuales», agregó Álvarez Pérez.

—La demora en la entrega de los pedidos de espejuelos y lentes es una insatisfacción frecuente en la población…

—Para disminuir el ciclo de entrega se decidió que el envío de las solicitudes de las órdenes se realizara por correo desde las ópticas hasta los talleres de tallado. No en todas las ópticas existen computadoras pero la Empresa de Farmacias y Ópticas en cada territorio tiene la misión de facilitar esta actividad. Además tenemos contratos de trabajo con Correos de Cuba para el traslado hacia las ópticas de las solicitudes terminadas.

Los niños son un sector priorizado del Sistema de Ópticas del Minsap.

«Son los problemas de organización los que más afectan nuestros servicios porque si por irresponsabilidad e indisciplina no se hace en tiempo el envío de la orden, todo se demora innecesariamente.

«El promedio de días del ciclo de entrega de espejuelos a la población se comporta hoy de la manera siguiente: tres días en la Isla de la Juventud y Pinar del Río; siete días en Artemisa, Mayabeque, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguín, Las Tunas, Santiago de Cuba y Guantánamo; diez días en la capital, Villa Clara, Sancti Spíritus y Granma; 12 días en Matanzas y 18 días en Cienfuegos».

Álvarez Pérez precisó que en 2015 se ofrecieron 3 301 310 servicios, de los cuales 2 211 730 fueron casos resueltos. «Los servicios prestados no solo se refieren a la solicitud nueva de espejuelos o lentes, sino también a la reparación de una armadura y la sustitución de un tornillo, por ejemplo. Las estadísticas de casos resueltos sí se refieren solamente a las solicitudes nuevas satisfechas».

La demora en la entrega de los lentes de contacto obedece a que disponemos de un único laboratorio de tallado en el país, ubicado en La Habana, hasta que se habilite uno próximamente en Santiago de Cuba, afirmó. «Cada 15 días enviamos los lentes procesados a través de los ómnibus Astro para distribuirlos en los territorios, pero una vez más los problemas organizativos inciden en que no se acorten los tiempos de entrega».

—La insuficiente disponibilidad de variados modelos de armaduras es otra queja recurrente.

—Desde 2014 los modelos de armaduras en el país se incrementaron a más de 40 pero no podemos adquirir todo lo que quisiéramos en cantidad y diversidad. Alrededor de 2,5 millones es la demanda de armaduras en el país pero aún disponemos de recursos en niveles inferiores a esa demanda.

«En 2014 se recibieron 275 561 armaduras y el año pasado, 578 234. Para 2016 se planificó la compra de 1 254 000 y hasta la fecha solo hemos recibido 475 704 armaduras, debido a afectaciones financieras en la contratación y demoras en los envíos ya pactados».

—¿En todas las ópticas del país debe ofrecerse el servicio de optometría?

—No. El servicio de optometría que se brinda en las ópticas de las cabeceras municipales está dirigido a pacientes con edades comprendidas entre 40 y 60 años, que no deben dilatarse la pupila ni presentan, por lo general, patologías específicas que requieren el diagnóstico de un oftalmólogo.

—¿Cómo se garantiza el servicio de óptica en las comunidades rurales?

—El servicio de optometría del policlínico debe coordinar con la óptica para viajar a las comunidades y realizar la medición de la vista y luego entregar los pedidos. No disponemos de un transporte exclusivo para esta labor pero se buscan alternativas en los territorios con la Dirección Provincial de Salud, la Empresa de Farmacias y Ópticas, entre otras instituciones, para garantizar el flujo establecido.

«El mayor por ciento de los servicios de óptica en el país se realiza fuera de la instalación, motivados por el cumplimiento del plan de ventas y la estrategia de es-timulación para los trabajadores. Ello no significa que la población en general sufra afectaciones en su atención», enfatizó Álvarez Pérez, quien añadió que en el caso de pacientes encamados y postrados en casa, es en la atención primaria de salud, a través de la gestión de la trabajadora social, donde debe hallarse la solución para cada caso.

Insiste Álvarez Pérez en que «sin triunfalismos, podemos afirmar que nadie quedará en el país sin satisfacer su demanda de espejuelos y lentes para realizar las actividades que ameritan su posesión. Priorizamos los espejuelos y no los cordones, pañuelitos para su limpieza o estuches. Tratamos de garantizar lo básico e indispensable».

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