¿El «patico feo» de la escuela cubana?

Sometida a numerosos cambios, la Geografía terminó como la asignatura más abandonada. El Perfeccionamiento en el Sistema Nacional de Enseñanza la trae de vuelta y actualizada, para que ocupe su lugar en la formación de una verdadera cultura integral

Autores:

Margarita Barrios
Osviel Castro Medel
Lisandra Gómez Guerra

«Ahora mismo voy por una selva, voy abriéndome paso… No hay leones, porque estos animales no viven por esta zona, pero sí serpientes… ¡Cuidado!, vi una; su veneno puede matarte enseguida».

Así suele ser una clase de Reynol González López, un bayamés profesor de Geografía durante más de 60 años. Sus alumnos quedan admirados con las explicaciones sobre ríos, volcanes o montañas.

Él suele amenizar sus lecciones con anécdotas, curiosidades, cuentos, frases y referencias a películas. Por eso muchos de sus discípulos, en el Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) José María Izaguirre, se deleitan escuchándolo.

«Me propongo siempre ponerle el extra a cada clase, para tratar de no aburrir. Intento viajar con los estudiantes por el desierto, la sabana o las montañas», dice él.

Sin embargo, otros educandos, que no se han topado con un profesor así, terminan aburriéndose de esa asignatura.

«A unos cuantos muchachos no les gusta la Geografía porque piensan que no les aporta mucho, aunque esa materia sí es muy importante para ganar en cultura», expresa Camila Hernández Cruz, del preuniversitario Francisco Vicente Aguilera.

Ese criterio se enlaza de algún modo con el de Beatriz Ganado Arias, del IPU bayamés Julio Antonio Mella, porque según ella «a varias clases les falta algún ingrediente para ser amenas; tal vez pudieran usarse más los recursos que aportan las nuevas tecnologías».

Ella, al igual que sus coetáneos José Alejandro López y Leandro Marrero Aldana, estudiantes del José María Izaguirre, se refirieron a las pocas clases prácticas de la asignatura, a la falta de medios que ilustren los accidentes geográficos u otros contenidos y la desmotivación de varios estudiantes, que se arrastran desde años precedentes.

«No es lo mismo que te expliquen la forma de una depresión, a verla representada en una maqueta o de cerca en la vida real», señala José Luis.

Esos criterios se entroncan con los de Rosalía Álvarez y Mónica González, estudiantes de la secundaria básica 30 Aniversario de la Batalla de Guisa. En ese nivel de enseñanza hay quejas similares a las del preuniversitario.

Reynol González consintió que hay insuficiencias con medios de enseñanza como maquetas, mapas, esferas, punteros... «pero resulta muy importante el rol del profesor ante estas carencias».

El mapa político del mundo que él usa, por ejemplo, tiene más de 35 años, solo que agregó los nuevos países, coloreándolos con mucha paciencia. «Hay medios que, desde el nivel superior hasta la base, pueden hacerse para todos los profesores. No son cosas caras; solo hay que poner el ingenio a funcionar», señala.

«Un profesor de Geografía, o de cualquier otra materia, nunca debe estar dictando las clases, bostezando o hablándoles a sus alumnos del calor que hace en el aula. Esta asignatura es hermosa y está vinculada a la Matemática, la Biología, la lengua materna, la Historia y otras», expone el experimentado educador.

Agrega que es importante formular preguntas problémicas para cautivar a los estudiantes, involucrarlos con juegos de participación u otras actividades similares.

«Es importante también el papel de los profesores de Computación, pues hay aspectos de la Geografía y de otras asignaturas que están digitalizados, pero los llamados tiempos de máquina en ocasiones no se emplean para reforzar conocimientos con esas herramientas digitales», apuntó.

En las márgenes del Yayabo

Libia Marín Targarona busca siempre, cuando la Feria del Libro topa con tierra espirituana, textos que «le regalen» a su pequeño Marcelo información sobre la diversidad y riqueza del planeta Tierra. Aún no ha olvidado un hecho que la ha marcado durante sus últimos diez años de vida: «Aspiré una vez a laborar en una plaza donde exigían tener un alto nivel de información. Me atreví a hacer la entrevista y las únicas preguntas que no aprobé fueron las relacionadas con la Geografía.

«Desde que pasé esa pena me dediqué a estudiar mucho sobre esa ciencia y eso se lo he inculcado a mi hijo», refiere la joven espirituana.

En múltiples escenarios del sector educacional cubano se han detectado parecidas fisuras en la enseñanza de esa asignatura, reconocida como esencial para completar el conjunto de conocimientos que ofrecen otras disciplinas como Historia y Español-Literatura.

Entre las grandes debilidades que hoy existen puertas adentro de los centros estudiantiles está la falta de actualidad de los libros de texto, de acuerdo con José Ramón Plasencia Cruz, educador con 43 años de experiencia en la enseñanza primaria.

«En el aula encuentras textos editados en 1994 o 2002. Por supuesto que sus páginas revelan a un país con características políticas, económicas y sociales totalmente diferentes al que tenemos hoy. Eso hace que prácticamente nos volvamos “locos” al planificar las clases. Para ello debo entonces auxiliarme, fundamentalmente, de los medios de prensa, y solo busco en el libro algunas láminas», añade.

El docente refiere que los metodólogos municipales ayudan con las dosificaciones e informaciones, muchas veces en soporte digital, por lo que tropiezan con otra fisura, la ausencia en las escuelas de medios para imprimirlas.

«Aprovechamos la Feria del Libro y compramos mapas, porque los de la biblioteca de nuestro centro están muy deteriorados. Incluso, el atlas que se le entrega al alumno de sexto grado no coincide con la asignatura de Geografía de Cuba, pues solo posee un mapa físico de nuestro país.

En la secundaria básica el fenómeno no dista mucho de lo anteriormente descrito, de acuerdo con Maidel Martín Alarcón, licenciada en Geografía hace 12 años.

«Aunque contamos con medios de enseñanza como mapas, cuadernos de trabajo y software, nuestros libros de texto tienen información desactualizada. Exigimos para que nuestras clases tengan calidad, a partir de la autopreparación de cada maestro, porque lo que se aprende en esta es aplicable en el resto de las asignaturas», explica.

«Cuando los estudiantes llegan al preuniversitario, la asignatura, según los programas de décimo y onceno grados, dan continuidad a los ciclos de profundización de los contenidos aprendidos con anterioridad», argumenta Belkys Suárez Paneca, metodóloga de Biología-Geografía en el nivel de secundaria básica, de la Dirección Provincial de Educación de Sancti Spíritus.

«Entre las principales debilidades está que solo se dedica en el onceno grado una unidad al estudio de Cuba, por lo que no es suficiente», considera.

El experimentado educador espirituano Carlos Gómez González, con 46 años de labor docente en la asignatura de Historia, asume que en los estudiantes, de forma general, predomina un divorcio casi total entre el conocimiento geográfico y la cultura histórica.

«Ese fenómeno parte de la práctica individual de apoyarse solamente en el conocimiento como asignatura y no como sistema integrador de una cultura que recibe un individuo desde un medio, un tiempo y una consecuencia. Nada cambiará si cada contenido se circunscribe a su disciplina, sin imbricar como sistema el resto de los contenidos de acuerdo al grado», concluyó.

Empinadas colinas

Un encuentro con metodólogos nacionales de primaria, secundaria básica y preuniversitario ayuda a desentrañar en qué situación se encuentra la enseñanza de la Geografía en el Sistema Nacional de Educación. Todos reconocen que la asignatura sufrió un abandono en los últimos años, tuvo muchos cambios e, incluso, los programas no tienen una continuidad lógica a través de los años escolares.

Para Alfonso Cok Carballo, metodólogo de Primaria, la Geografía es una asignatura cara, porque requiere de recursos costosos para que se pueda dar una buena clase. «Un mapa-mural de lona para el trabajo del profesor puede costar cientos de dólares. Además, son necesarias las esferas, los mapas individuales para los alumnos, los cuadernos de trabajo, el Atlas Escolar. Cada color que se le ponga a un texto encarece más la impresión».

Al llegar al tema de los libros de texto admite que los que se utilizan en las escuelas primarias están desactualizados, «pues el mundo ha cambiado mucho desde los 80, fecha de edición de esos tomos». Se han facilitado materiales complementarios, y ha sido un reclamo constante de los pioneros tener un atlas; pero realmente la inversión que se necesita es grande, porque es la enseñanza más masiva», argumentó.

Los metodólogos nacionales Yuniel Blanco González y Humberto Almaguer Sánchez, de secundaria básica y preuniversitario, respectivamente, refieren que esa misma situación la presentan esas enseñanzas, aunque se han ido solucionando con impresiones paliativas.

Una clase de Geografía sin mapas sería imposible. Para resolver el problema se ha comprado para todas las enseñanzas un juego de cuatro mapas murales de cartulina —que no son los mejores porque se deterioran rápido—, mediante un convenio con el Grupo Empresarial Geocuba, que son de geografía física y geografía política de Cuba, así como político y económico del mundo.

También se hicieron unas carpetas de mapas para los estudiantes, en coordinación con el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, los cuales suplen la ausencia de un atlas actualizado.

Por las llanuras de la primaria

El conocimiento de la Geografía de nuestro país se inicia en las primeras edades, destaca Cok Carballo. Llega a través de la asignatura El mundo en que vivimos, en el primer ciclo de la enseñanza primaria, que entre diferentes aspectos familiariza al niño con la comunidad donde está enclavada su escuela.

«Ya en quinto y sexto grados se trabajan elementos geográficos, y el estudiante al egresar de la primaria debe tener nociones elementales de su país, de sus características económicas y físicas».

El funcionario reconoció que entre las habilidades menos desarrolladas por los estudiantes de ese nivel de enseñanza se encuentra la localización en el mapa.

Topografía de la secundaria

En las transformaciones realizadas en los últimos años, la disciplina de Geografía ha sido la más afectada, porque al estar integrada junto con Biología, Física y Química en una sola asignatura, Ciencias Naturales, para los contenidos geográficos solo quedaban unas 18 horas-clases en todo el curso. Cuatro años lectivos atrás esta realidad comenzó a revertirse y vuelven a ser asignaturas específicas.

El metodólogo Blanco González apuntó que lo anterior trajo consigo la necesidad de recuperar los programas y la bibliografía. «Hoy cada estudiante tiene un libro de texto y un cuaderno de trabajo actualizado, aunque nuestro gran problema está en la preparación de los docentes, porque si no dominan el contenido y no saben cuál es la mejor manera de enseñar la asignatura, resulta complicado que los estudiantes se apropien de esos conocimientos.

«Por ello es fundamental la preparación metodológica de al menos ocho horas semanales, y no puede faltar en ese ámbito un tiempo dedicado a la localización de espacios geográficos, así como la explicación de fenómenos y procesos.

«Hemos orientado que este trabajo se realice en forma de talleres, para que los maestros socialicen entre ellos y los de más experiencia transmitan sus conocimientos. Contamos con especialistas de la asignatura que son jubilados reincorporados; ellos pueden ayudar mucho al resto de los docentes», destacó.

En las laderas del pre

En décimo grado se estudia Geografía General, y en onceno, Geografía Regional. Durante muchos años solo se dio la asignatura en primer año de preuniversitario, pero fue un reclamo de los estudiantes en un Congreso de la FEEM, y se extendió a otro grado», precisó Almaguer Sánchez.

«Se abordan un grupo de contenidos importantes, físico, socioeconómico y geográfico del continente, y se termina con Cuba. Hay contenidos que son repetitivos, porque se dan en octavo grado; claro que se imparten más profundamente», subrayó.

Entre otros materiales que han llegado a los preuniversitarios para el estudio de la asignatura, el metodólogo destacó el diccionario de términos geográficos y una colección de software para décimo grado, así como también la recuperación paulatina en los institutos preuniversitarios vocacionales de ciencias exactas, de aulas especializadas para impartir la asignatura.

El mejor paisaje

Se abre paso el optimismo cuando estos tres amantes de la Geografía hablan del proceso de perfeccionamiento del Sistema Nacional de Enseñanza que comenzará su prueba piloto nacional en el venidero curso escolar. Para ellos la solución se propiciará con los cambios que, estudiados minuciosamente —ellos también hicieron sus propuestas—, aportarán actualización, relación adecuada entre las materias impartidas en cada grado, así como libros y otros materiales para el apoyo de las clases.

En la primaria, comienza el estudio de la asignatura Geografía en quinto grado y se profundiza en sexto. En secundaria básica se abordarán temas actuales como el cambio climático, mientras en el preuniversitario se propone incluso la participación de los estudiantes en el aporte de soluciones medioambientales para la comunidad, entre otros muchos elementos que devolverán a la Geografía su lugar en el currículo escolar.

Libros de texto y atlas actualizados forman parte también del necesario perfeccionamiento, así como novedosos métodos evaluativos, que convocan a la investigación, la participación activa del estudiante y la motivación por investigar.

En el caso de la primaria, en que los maestros no son especialistas en asignaturas —argumentó Cok Carballo— se mantienen las clases televisadas como un buen recurso para que todos los estudiantes puedan disfrutar de la explicación argumentada y la visualización de lugares geográficamente interesantes.

Las nuevas tecnologías, mediante software y otros materiales que proporciona la empresa Cinesoft, son también instrumentos imprescindibles para la asignatura.

Almaguer Sánchez puntualiza que en el preuniversitario, donde el alumno se prepara para matricular en estudios superiores, las conferencias, clases prácticas y talleres son imprescindibles, y se proponen como metodología para impartir varias asignaturas, entre estas la Geografía.

Los metodólogos resaltaron que para el Perfeccionamiento han recibido el apoyo de diversos organismos cubanos, que tienen en su labor aspectos vinculados a la Geografía, lo cual ha sido muy importante para la actualización de los programas y textos.

También insistieron en la importancia de desarrollar experiencias prácticas como excursiones y el dibujo de croquis, lo cual es muy particular de la asignatura, así como el uso adecuado de los medios audiovisuales, fundamentales para que el estudiante pueda aprender adecuadamente. Estos recursos estarán muy presentes en los nuevos métodos de enseñanza que se proponen.

No es igual imaginar que ver un accidente geográfico, apunta Blanco González, y reitera que solo con una buena preparación del maestro esto será posible.

También refieren que se ha tenido mucho cuidado con la línea metodológica de la asignatura desde la primaria, pasando por la secundaria básica y hasta el preuniversitario, partiendo de lo básico para ir complejizándolo sin repeticiones innecesarias ni excesos que compliquen demasiado los saberes.

La Geografía es parte de nuestra identidad nacional, por eso el rescate de su correcta enseñanza tiene una connotación fundamental si queremos que nuestros jóvenes alcancen esa cultura general a la cual se aspira.

Osos en todas las latitudes

Una de las más novedosas propuestas de la Empresa de Medios Audiovisuales del Ministerio de Educación, Cinesoft, para la asignatura de Geografía, es una visita virtual a la muestra United Buddy Bears, conformada por más de 120 esculturas de osos que representan a diferentes países, y que estuvo expuesta en 2015 en la Plaza de San Francisco, en La Habana Vieja.

El estudiante puede «pinchar» un oso y obtendrá una amplia información sobre el país que representa.

Cinco curiosidades sobre la geografía cubana

1. Los puntos extremos de Cuba son: al norte, la Punta del Francés, en la Península de Hicacos; al sur, la Punta del Inglés, en Cabo Cruz; al este, la Punta de Maisí, y al oeste, el Cabo de San Antonio.

2. La mayor profundidad del Mar Caribe está al sur de Cuba y se trata de la Fosa de Bartlett, ubicada entre el archipiélago cubano y Jamaica.

3. El mayor río del país es el Cauto, con 343 kilómetros de longitud. Sus más de cien kilómetros navegables constituyen la mayor vía fluvial de las Antillas. Sin embargo, no es el mayor río porque lo superan otros en la región.

4. El Pico Turquino es la elevación de mayor altura en Cuba, pero dista mucho de las cimas más elevadas de las Antillas. Sus 1 974 metros no pueden competir con los 3 087 del Pico Duarte, en República Dominicana, o con otras alturas de Haití y Jamaica.

5. La isla de Cuba ocupa la mitad de las Antillas, pues su superficie es una cifra similar al resto de las Antillas sumadas.

Fuente: Anuario Estadístico de Cuba 2015 (ONEI).

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