El viajero de las 82 cápsulas

¿En que pensaba cuando arriesgó su salud e ignoró, además, la sanción penal por su delito? En el dinero, con certeza

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

¿En que pensaba cuando arriesgó su salud e ignoró, además, la sanción penal por su delito? En el dinero, con certeza, solo pensó en el dinero un pasajero que viajó a Cuba con un peso total de 1,1352 kilogramos en 82 cápsulas de cocaína líquida ingerida y, afortunadamente, fue detectado por el Departamento de Análisis del Aeropuerto Internacional José Martí.

Por fortuna, sí, porque su salud no se vio comprometida como sucede con frecuencia cuando a personas como él, en calidad de «mulas» que transportan drogas de manera ilegal usando su cuerpo como reservorio, deben luego extraérselas de su interior. Ahora está inmerso en un proceso penal que sanciona la introducción de sustancias ilícitas como esta al país.

El hecho, publicado en la página oficial de la Aduana General de la República de Cuba (http://www.aduana.gob.cu) en la sección Enfrentamiento. Algunas Detecciones, evidencia que el personal que trabaja en nuestras fronteras está altamente calificado y que aun así debe continuar perfeccionando su labor, para detectar siempre a quienes intentan burlar la legislación establecida.

Más allá de las consecuencias legales de su infracción, las conocidas «mulas» exponen al peligro sus vidas al permitir la introducción en el recto o en la vagina de depósitos de materiales flexibles con droga en su interior.

No importa la cantidad de cápsulas introducidas, lo preocupante es que las sustancias que contienen se absorben por el organismo a través de la mucosa bucal, de la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso, que incluye el recto.

En artículos anteriores publicados en este diario, relacionados con esta temática, el doctor en Ciencias Médicas Ricardo González Menéndez, especialista en Siquiatría y jefe del Servicio Docente de Toxicomanías del Hospital Psiquiátrico de La Habana, alertaba de las secuelas de los accidentes que, de manera frecuente y generalmente mortales, pueden producirse.

«La fisura o ruptura total de uno de los recipientes utilizados provocaría una sobredosis brutal e instantánea (...). Desafortunadamente es muy poco lo que puede hacerse desde el punto de vista médico para evitar una tragedia como esta. Se producen paros cardiacos y respiratorios, hemorragias cerebrales, infartos del miocardio, estallidos de arterias en diferentes localizaciones y otros cuadros graves que comprometen la salud de la persona en cuestión de segundos».

Reflexionemos entonces a partir de la siguiente interrogante: ¿Cuánto dinero podría compensar el riesgo de perder la vida o de permanecer parte de ella en prisión por infringir la ley?

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