Septiembre renueva la aventura del saber

La búsqueda permanente de la calidad en todos los niveles de enseñanza caracterizará el nuevo período lectivo que se inicia mañana en Cuba. En el curso escolar 2017-2018, novedosos imperativos deberán ser vencidos por profesores y alumnos con el apoyo indispensable de la familia

Autor:

Margarita Barrios

Cuando este cuatro de septiembre comience el curso escolar 2017-2018 muchas serán las nuevas propuestas que, en aras de continuar elevando la calidad de la enseñanza en todos los niveles educativos, se pondrán en práctica en los centros escolares y universidades de nuestro país.

El tercer Perfeccionamiento del sistema nacional de enseñanza se aplicará de manera experimental en 154 escuelas de todas las provincias, en los grados primero, cuarto, séptimo y décimo; así como en primero, segundo y cuarto años de vida de la primera infancia. La aspiración es lograr un modelo de escuela más abierta y participativa,  en la que el estudiante reciba los conocimientos que necesita.

Este proceso —que tiene como antecedentes los realizados en los años 1975 y 1987— comenzó en 2010 y ha tomado ideas y experiencias múltiples. Las nuevas realidades socioeconómicas y un mayor acceso a las nuevas tecnologías son condiciones que ponen el imperativo a la pedagógica nacional, que tiene ante sí retos como la necesidad de un mayor poder de análisis ante el aluvión de información disponible, la crisis de valores y los cambios en los patrones de género y sexualidad.

Al respecto, la Doctora Margarita McPherson Sayú, viceministra de Educación, explicó a la prensa que uno de los objetivos de esta nueva propuesta es que los contenidos de las asignaturas transiten de manera lineal —desde la primaria hasta el preuniversitario— así como eliminar contenidos repetitivos y añadir aquellos que faltaban.

Significó como propuestas la relación de cada subsistema: primaria, secundaria y preuniversitaria, con el precedente, así como la imbricación, a partir de onceno grado, de una mirada más directa hacia los estudios superiores, con la realización de conferencias, clases prácticas y seminarios.

«Se mantienen las asignaturas, pero con ajustes en los programas. En Secundaria Básica hay un cambio fundamental, se separan las Ciencias Naturales en dos asignaturas: Biología y Geografía; mientras que Informática, que solo se impartía en séptimo grado, ahora se extiende a los tres grados de ese nivel de enseñanza», destacó.

En Primaria, precisó la Doctora McPherson Sayú, se incluye una preponderancia del juego en primero y segundo grados; y también se hace una revisión de los momentos del desa-rrollo de la personalidad del niño y la relación que se establece con su nivel de aprendizaje. «Estábamos trabajando con dos, y ahora haremos una distinción especial de tres momentos del desarrollo: primero-segundo; tercero-cuarto, y quinto-sexto.

«Va a dársele una nueva mirada al sistema de evaluación. Se puede pasar sin objetivos vencidos de primero a segundo, se propone que esto también pueda acontecer de quinto a sexto, por lo cual no hay repitencia en quinto grado.

La Doctora Cira Piñeiro Alonso, viceministra primera de Educación, puntualizó que la revisión de las asignaturas permite desarrollar un currículo general —para todos los centros escolares— y el propio de cada institución.

«La escuela puede proponer sus propios programas según el desarrollo local, las necesidades del territorio y de los alumnos, y estos serán elaborados tomando en cuenta la opinión del claustro, los estudiantes y sus familiares».

Hay temas, dijo, que aparecían como ejes transversales en las materias y que se suponía que el maestro abordara por su libre albedrío, como son la formación patriótica, laboral, salud escolar y educación ambiental, entre otros. «Ahora, los programas y libros de texto traen estos temas de manera implícita para el tratamiento más sistemático en la formación integral de niños, adolescentes y jóvenes».

Los más pequeñines

«Uno de los principales cambios es que ahora llamaremos primera infancia a la educación prescolar, que abarca desde cero hasta seis años de edad. Esta nueva definición defiende la idea de que el niño pequeño sea objeto y sujeto de derecho, aunque no se niega que esta atención lo prepare para iniciar estudios en la enseñanza primaria», explicó la Doctora Irene Rivera Ferreiro, viceministra de Educación.

«El perfeccionamiento propone cambios significativos: en lugar de hablar de áreas de desarrollo, ahora se trata de dimensiones. Esto significa una integración de contenidos que facilitan la labor del docente. Por ejemplo, el término comunicación es más que lengua materna.

«Constituye también una transformación sustancial la planificación de las actividades, porque se fortalece el concepto de que cada momento es educativo, tanto en la institución como en el hogar. Hay acciones  asociadas también al programa Educa a tu hijo, y tienen que ver con el mejoramiento de los materiales que se facilitan para la capacitación que se ofrece a la familia», destacó.

Con respecto a la Educación Especial, la Doctora Irene explicó que se desarrolla con mucha profundidad el trabajo con los niños que tienen dificultades intelectuales, grupo que constituye la mayor matrícula de los estudiantes con necesidades educativas especiales. «Hay muchos niños insertados en escuelas primarias, por lo cual se requiere de un perfeccionamiento para favorecer el trabajo de los maestros», argumentó.

Adelantó que se está trabajando en el mejoramiento de las escuelas para estudiantes con trastornos de la conducta, aunque esto «llevará un poco más de tiempo de experimentación por la magnitud de la propuesta que se hace».

Cambios necesarios

Durante cuatro años, la Educación Superior cubana asumió la gran tarea de unificar sus centros a nivel provincial. Este curso escolar comienza con este proceso terminado, que implicó la unificación de las Universidades de Ciencias Pedagógicas y de Cultura Física a las del Ministerio de Educación Superior (MES) de cada territorio. Solo en La Habana, y por ser centros rectores para el resto del país, no se cumple esta máxima.

Una mejor utilización de los recursos materiales y humanos, así como una vida estudiantil más rica propicia este empeño, que ha ido probando sus buenos frutos a través del denominado proceso de integración.

De los reencuentros de los jóvenes universitarios en el primer día de clases siempre se dejan recuerdos. Foto: Calixto N. Llanes

Sin embargo, este período lectivo marca pauta para la Educación Superior en otro empeño aún más novedoso, la introducción de los nuevos Planes E, para los cuales se han revisado y discutido los programas de estudio de las diferentes carreras y la reducción de las mismas de cinco a cuatro años de estudios.

Al respecto, el Doctor José Ramón Saborido Loidi, Ministro de Educación Superior, explicó que el paso del Plan D al E es actualización y perfeccionamiento, pero si no están creadas las condiciones, no se inicia.

«De las 91 carreras que impartimos, el 60 por ciento ya tiene aprobado su pase al Plan E. La característica fundamental es que los contenidos van más a las necesidades de formación de un profesional para su empleo en el nivel primario —porque el sistema de formación en Cuba no culmina con la graduación de pregrado—, pues se supone que ese profesional se vaya superando para el empleo en el posgrado y en el desarrollo que pueda hacer de su ciencia propia, explicó el titular.

«Tenemos todos los años miles de profesionales en los cursos de posgrado, superación, diplomados, especialidades, maestrías y doctorados», subrayó.

El Ministro recordó que el Código de Trabajo establece un primer año de preparación para el empleo, que se utiliza para buscar un poco más la especialidad y las necesidades propias del trabajo que va a desempeñar el profesional y después, durante toda la vida, continúa la preparación. «Todo esto es buscando cada vez más la calidad», afirmó.

Manuel Valle Fasco, director de Formación de profesionales del MES, destacó que en la elaboración del Plan E participó ampliamente la comunidad universitaria, especialistas e incluso los propios estudiantes. «Han sido sometidos a debate académico y la defensa nacional. Luego, en cada territorio, la universidad tiene que desarrollar su defensa territorial, para que se parezca a las necesidades presentes en su contexto, por ello puede haber diferencias entre un centro y otro.

«Cada universidad tiene que cumplir con todo el proceso y eso puede llevar a una distinción, que en este momento de tránsito en un centro la carrera inicia con cuatro años, y en las que no ha culminado el proceso continúen con el Plan D. Pensamos que este proceso culminará en el curso escolar 2020-2021. No tiene que ser un paso acelerado, pues lleva un importante análisis de valoración que tributa a una mayor calidad de los graduados», puntualizó.

El Ministro argumentó que se propone un currículo base con el 80 por ciento de los contenidos, y uno propio para la universidad, que se elabora según el contexto donde está enclavada; además, hay un optativo-lectivo, que da la posibilidad al estudiante de conocer aspectos vinculados a sus propios intereses. «Hoy, con el desarrollo de la ciencia y la informatización, un joven puede adquirir información de manera mucho más rápida que antes, cuando era necesario localizar un texto en una biblioteca, afirmó. Pero, si la universidad no tiene creadas todas las condiciones, no se inicia el cambio», destacó.

Otro argumento fundamental, explicó Valle Fasco, es que hay conocimientos en los currículos del Plan D que han quedado vencidos, y estamos seguros de que en un término de cinco años, muchos de los actuales también estarán envejecidos. Por ello el análisis del contenido de estos planes de estudio tiene que ser una tarea permanente y sistemática, puntualizó.

«Tendremos que llevar al estudiante ante esta necesidad y es lo que nos motiva. Que sea conductor de su propio aprendizaje y eso no podemos hacerlo con los métodos tradicionales, hay que cambiar la manera de aplicar la pedagogía, la didáctica, para que se parezcan a los tiempos actuales».

Saborido destacó que la universidad fue recibiendo demandas de contenidos de formación por los organismos empleadores y se fueron sumando. «Teníamos una sobrecarga muy clara de los planes y contenidos, carreras con diez o 12 asignaturas por semestre, 34 horas semanales. Cuando se saca la proporción del tiempo para establecer las necesidades de autoestudio le pides al joven lo que no puede hacer, y eso lleva a una adquisición muy limitada de los conocimientos, a la superficialidad. Hay que impartir los contenidos que puedan ser asimilados de manera total y en función del empleo», concluyó.

No son pocos los retos que enfrenta la educación cubana, pero con el alto nivel académico alcanzado no será difícil entre todos retomar, a inicios de este septiembre, la aventura del saber.

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