El esquimal cubano

El santiaguero José Joaquín Castillo Duany fue el primer cubano que llegó al Polo Norte. Conozca su historia

Autor:

Yuniel Labacena Romero

El nuevo año ha llegado con mucho frío para los que vivimos en esta Isla tan acostumbrados a los calores caribeños. En lo que va de enero hemos experimentado varias jornadas con bajas temperaturas. Ahora que hemos tenido que sacar otra vez abrigos, bufandas, botas altas y otras piezas de la época invernal, y que el frío llega para convertirse en tema de conversación en cualquier esquina, debiéramos recordar al santiaguero José Joaquín Castillo Duany.

Muchos se preguntarán qué tiene que ver este hombre con el tema, pero se trata del primer cubano que llegó al Polo Norte. Varios reportes de prensa cuentan que este médico y patriota independentista, conquistó tierras esquimales en 1881, en la expedición de rescate Rodgers. Entonces había viajado a Estados Unidos para continuar sus estudios de Medicina. Luego de graduado, mientras ejercía su profesión en la Marina de Guerra norteamericana, se enroló voluntariamente en esta operación de salvamento.

Dicha expedición tenía el propósito de rescatar a los tripulantes del buque Jeannette, que estaba encallado en los glaciares de Alaska y permanecieron congelados allí mucho tiempo. No pocos aseguraron que la operación sería en vano, debido a que los pasajeros ya habían fallecido a causa de la hipotermia y la falta de alimentos. Aun con esa predicción partió con la esperanza de hallarlos.

Narran que fue incansable la búsqueda por bahías y tierras heladas. Recorrió varias estaciones polares sin hallar indicio alguno del Jeannette. Luego de rastrear Alaska, el Rodgers tomó rumbo a la Siberia. Cerca del delta del Lena en una explosión accidental se incendió y sus 35 tripulantes quedaron a la deriva en el inhóspito territorio polar ruso. Lucharon durante 16 meses contra la adversidad, pero la mayoría murió de frío, hambre y escorbuto.

Solo tres lograron volver a Estados Unidos: el cubano y los marineros Lois P. Noros y William F. Nindemann. Nadie los esperaba. Fueron recibidos como grandes héroes, con numerosos honores y reconocimientos, ya que todos pensaban que su destino había sido igual al de las expediciones anteriores. Si algo interesante quedó para Castillo Duany de esa aventura fue que en el viaje reunió la información suficiente para escribir el libro Los hábitos y la higiene de los esquimales.

Una página más heroica aún escribiría Castillo Duany en Cuba. De acuerdo con el Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba, al volver a la Isla fue jefe de Sanidad del Ejército Libertador, obtuvo el grado de general, participó como delegado en la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, acompañó a Maceo en la Invasión a Occidente como jefe de Sanidad y fue subdelegado del Partido Revolucionario Cubano.

Después de la Guerra Necesaria asumió la dirección del Hospital Civil santiaguero, hasta su partida en 1902 a París, Francia, escenario de sus días de infancia y juventud. Allí viajo con el propósito de restablecerse de una penosa enfermedad. Pero fue en vano. En ese lugar falleció el 20 de noviembre de 1902. El Hospital Militar de Santiago lleva su nombre.

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