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Recuerdos escolares

Padres e hijos se preparan para iniciar el curso escolar: cotejar las tallas del uniforme; comprar los zapatos   ideales: fuertes y baratos (aquí la belleza pasa a un segundo plano), la mochila (ídem a los zapatos), las libretas, los libros, el pomo del agua, la jabita de la merienda, el móvil, el tablet, los audífonos… 

Autor:

JAPE

Un reciente reportaje en el estelar noticiario de la tele me puso blandito el corazón, y no lloré porque el vecino tenía puesto reguetón a todo volumen y hay cosas que no permiten aflorar los más nobles sentimientos. El trabajo periodístico audiovisual se centraba en algunas entrevistas a padres e hijos que se preparaban para comenzar el curso escolar. La mayoría ya estaban listos y solo ultimaban detalles: cotejar las tallas del uniforme; comprar los zapatos   ideales: fuertes y baratos (aquí la belleza pasa a un segundo plano), la mochila (ídem a los zapatos), las libretas, los libros, el pomo del agua, la jabita de la merienda, el móvil, el tablet, los audífonos… Tantas cosas que cuando mañana salgan para la escuela parecerá que en vez de ir al primer día de clases, se marchan a una expedición al centro de la Tierra con Indiana Jones o Julio Verne. En fin, como apuntaría Charles Chaplin (y hasta Charles Darwin), son los «tiempos modernos».

Y para que existan tiempos modernos, tuvieron que pasar los tiempos de antaño, o mejor dicho, el tiempo de ayer, y así no parece que ha pasado mucho tiempo, valga la redundancia. Es inevitable vivir la vorágine del comienzo del curso escolar y no remitirse a sus propias vivencias. Es como dice el viejo tema de Los Mustang, Tabatha Twitchit (la archiconocida profesora de inglés): «al recordar, siento una onda tristeza, siento morir la infancia que viví». No es precisamente que muera esa etapa de nuestras vidas. Tiempo joven no muere, porque nunca se olvida.

Convido a alguien que ya cuente con algunos años y haya pasado la hermosa etapa escolar a que me diga si no tiene ganas ahora mismo de estar viviendo nuevamente los días de volver al aula, de rencontrarse con amigos, con los profes, de descubrir nuevos retos académicos, nuevas modas, nuevas (o viejas) sensaciones de amor.

Recuerdo que, en mis años escolares, nuestros mayores siempre nos decían: «aprovechen ahora que como la vida de estudiante no hay ninguna». Tenían toda la razón. No importa si comienzas mañana el     círculo infantil, el prescolar, la secundaria, el nivel medio, la universidad, la escuela de adultos… ¡todos tienen su encanto!

Por eso convoco a todos mis colegas y amigos a que se preparen y sientan la vida como si mañana también comenzaran el curso escolar. Es una sensación única, inolvidable… A mis amigas que están rondando las cuatro décadas, … y más allá, (como anuncia Buzz Lightyear). A todas las que apenas pudieron disfrutar el verano porque ¡hay niños en casa!, y no hay vacaciones, que se preparen como si este 3 de septiembre también comenzaran el curso escolar, eso sí, no le  suban mucho el dobladillo a la saya del uniforme que después se meten con ustedes y no saben por qué.

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