Comparsa de los universitarios cubanos celebra su cumpleaños

A 45 abriles arribó la emblemática comparsa La FEU este 2006, cumpleaños que esta institución cultural celebrará durante todo el año

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

De izquierda a derecha: Vasallo, Rosita y El Bola. Foto: Franklin Reyes Cuando lo repiten es porque debe de ser cierto, solo que si el amor entra por la cocina, llevarlo «a paso de conga», además de prolongarlo, le da sandunga. O al menos eso es lo que uno percibe cuando conversa con Orestes Vasallo Morales y Rosa Morera Porro, responsables de los tantos éxitos de la emblemática comparsa La FEU, que este año celebra su aniversario 45, por ser él quien lleva las riendas y ella la directora artística y coreógrafa.

«Somos pareja desde hace 24 años y en todo este tiempo nuestra relación ha estado felizmente rodeada de tambores, trompetas y pasos que se mueven acompasados al ritmo de la más sublime conga», dice Vasallo.

«A veces estoy acostado —comenta el también director artístico del Ali Bar, del Wemilere y de los espectáculos organizados por la UJC durante el verano—, y a las tres de la mañana me levanto con una idea para escribirla y evitar que se me olvide. Otras veces es Rosita quien no logra cerrar los ojos. Entonces la veo haciendo números y letras, y es que ella no deja de crear».

Han transcurrido 21 años desde que Vasallo fuera a acompañar a su novia (Rosita), quien estudiaba Relaciones Internacionales y deseaba formar parte de los guaracheros de la FEU. Solo que ambos llegaron para quedarse. Ahora rememora Vasallo: «Un día me dijeron: ¿por qué si vienes a traerla y a llevarla, no sigues trabajando con nosotros? Así empecé haciendo un poco de todo: ensayador, coreógrafo, presidente del Consejo Artístico, hasta llegar a director».

Por eso para contar parte de la historia de esta institución que ha mostrado su arte lo mismo en las calles habaneras, que en filmes como Amor vertical, Entre ciclones y Bailando chachachá, o en las galas de los Lucas o Cubadisco, hay que hablar con ellos dos.

UN POCO DE HISTORIA

«Ábreme camino que la FEU viene echando un pie/ ábreme camino», cantan todos mientras los cueros regalan una música que contagia y recuerda los toques de nuestros ancestros. «Ábreme camino» prosiguen los comparseros y el estribillo es repetido por la multitud. Entonces, la juvenil y colorida tropa se adueña de la calle a todo lo largo y ancho para hacer con elegancia y buen gusto sus evoluciones.

«La agrupación surgió en 1961 por una necesidad de los universitarios, que estaban ansiosos por participar en los festejos populares de la ciudad», cuenta Vasallo. «Como es una unidad artística de renovación constante, jamás ha repetido una coreografía. Hemos tenido la suerte de crear cosas que son asumidas por otros colectivos, lo cual nos obliga a buscar siempre algo nuevo, porque de lo contrario los jóvenes se aburren.

«En la segunda mitad de la década de 1980 impusimos un estilo: la coreografía en bloque en vez de a modo de pasacalles, lo cual inicialmente no se entendió. Tanto fue así que en 1985 recibimos solo el premio de Juventud Rebelde por ser la agrupación más joven en competencia. Ya en el 86, en el 87, 88, 89... fuimos el Gran Premio, gracias a este modo de hacer que actualmente siguen muchas comparsas».

—Luego vino una etapa en que La Habana dejó de hacer sus carnavales (entre el 90 y el 95). Sin embargo, la comparsa permaneció. Vasallo, ¿podría explicarme cómo se las arreglaron?

—Bueno, los carnavales no existían, pero los municipios hacían festejos. En ese período hicimos mucho trabajo comunitario y no pocos organismos recababan nuestra presencia. Por eso nos mantuvimos vivos a pesar de que fue una etapa muy difícil. Escaseaban los recursos y tuvimos que salir con short, pulóver y gorrita de cartón. Con lo que apareciera... Pero no dejamos de trabajar. Tanto fue así que en el 93, cuando se efectuó un pequeño carnaval por el aniversario de la ciudad, obtuvimos Diploma de Oro; y un año después, en el Carnavalito de la Victoria fuimos la comparsa que recibió el gran reconocimiento de la UJC.

«Cuando en el 96 se retomaron los carnavales, la comparsa volvió con muchos bríos y con la idea de los homenajes. Así le rendimos tributo a Santiago de Cuba, a Lecuona, a Los Zafiros, al fin de siglo, a las artes escénicas. Como ves no nos dormimos en los laureles».

«Claro, añade Rosita, en estos cinco años no estuvimos solos, pues pudimos contar con el apoyo de nuestra organización y de la UJC, a lo que se sumó la atención que nos brindó, a partir del 91, la Dirección de Cultura del municipio de Plaza de la Revolución. No es que siempre tengan recursos pero no dejan de arrollar a nuestro lado».

INTERIORIDADES

Pero la comparsa La FEU no solo ha paseado su arte por otras provincias del país, como Santiago de Cuba donde se unió a la afamada Conga de los Hoyos, sino que se ha presentado con éxito en España, México, Italia en representación del estudiantado universitario cubano.

—Vasallo, supongo que por ser estudiantes y tener tantas actividades escolares y extraescolares debe ser muy difícil ensayar, organizarse, ¿o me equivoco?

—Como trabajamos el año entero, están con nosotros aquellos que pueden. Tenemos que decir que también hay un grupo de compañeros que no se separa de la comparsa, aunque ya no están en la universidad: médicos, ingenieros, licenciados... con esos y otros estudiantes que tienen un poco más de tiempo libre hacemos los ensayos. Hay otros que solo se insertan en tiempos de carnavales. A quienes solicitan licencia los recibimos con los brazos abiertos cuando pueden regresar.

—Rosita, ¿cómo te las arreglas para crear coreografías siempre diferentes?

—La receta está en disfrutarlo. Solo así se puede crear; tener suficiente imaginación para inventar todo lo que se pueda hacer con los pies. Mientras más complicado, mejor. Desde los años 80 no nos conformamos con los pasos típicos sino que los mezclamos con el folclor y los bailes populares, sin olvidar lo que se baila en la actualidad, porque no podemos quedarnos atrás. Si hay que incorporar un movimiento de hombros, lo hacemos, y después seguimos bailando conga.

—Vasallo, ¿y la idea del vestuario y las carrozas?

—Es el Gobierno de la ciudad el que a través de la Dirección de Cultura y el Centro Provincial del Carnaval, nos otorga el presupuesto y nosotros buscamos a diseñadores como Abraham, Luis Yn, Jesús Villalonga (Chucho), René, Horacio Martorell..., quienes tienen muy claro que no se trata de confeccionar una ropa llamativa que nos entorpezca, sino que luzca atractiva y facilite, acentúe el movimiento danzario. Todo eso contribuye a que nuestra unidad artística sea reconocida, pero tenemos que decir que si no fuera por un personaje esencial, Francisco Rivalta Valdés (El Bola), nuestro productor general, no hubiésemos llegado tan lejos.

—¿Y qué tienen reservado para el aniversario 45?

—Desde hace algún tiempo estamos celebrando este cumpleaños. Lo primero que hicimos fue preparar un encuentro con los ex integrantes en la Casa de Cultura de Plaza; un acto muy emotivo. Hubo también un encuentro teórico para dialogar sobre los logros y aportes de la comparsa. Asimismo se desarrolló una gala dirigida por Douglas Ponce en el cine teatro Astral el 21 de julio, donde compartimos el escenario con agrupaciones como Cubaile, Cucalambé, Iresón, Papo Récord, Clave y Guaguancó y Pellito El Afrocán, porque como todos saben la comparsa La FEU se inició con su abuelo, así que invitamos a su nieto que mantiene la misma línea.

—¿Qué es lo más difícil para ustedes?

Orestes: «A veces se pasa mucho trabajo, faltan recursos, pero ni siquiera se me ocurre abandonar la comparsa La FEU. Y no lo haré mientras mis facultades me lo permitan. Cuando ya no pueda la pondré en manos de quien logre amarla como yo. Por lo demás, lo fundamental para el éxito de una empresa como esta es la disciplina, de lo contrario no podrías dirigir a tantas personas. No es que seamos militares, pero no es fácil cuando no hay micrófonos y estamos en plena área del carnaval. Tienen que haber señales y sonidos a los que los muchachos respondan para poder tomar decisiones».

Rosita: «Aunque Vasallo es muy exigente, es muy fácil y cómodo trabajar con él, porque te deja crear, te da libertad. Él nos orienta, organiza, pero permite que los más jóvenes desarrollen sus ideas. Y así no hay quien nos detenga».

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