Vibraciones musicales

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

No son pocos los puntos de contactos que tienen Cantoalegre y La Colmenita, a pesar de la distancia geográfica que separa a estas prestigiosas compañías (la primera radica en Colombia): ambas trabajan con niños; tienen como colaboradora común a la trovadora Rita del Prado, y las dos han sido laureadas en este Cubadisco 2009, dedicado a la música infantil. En el caso de Cantoalegre, gracias a su disco Los niños tienen la palabra, que obtuvo uno de los premios internacionales que otorgó el evento, mientras que la más importante agrupación de su tipo en nuestro país festejaba el pasado domingo el Premio de Honor que recibía su entusiasta líder, Carlos Alberto Cremata.

No se equivocó Rita cuando le contó entusiasmada a Tim sobre la existencia de Corporación Cantoalegre; agrupación con la que mantenía una relación de trabajo muy cercana y que, dirigida por la afamada Tita Maya, sobresale, fundamentalmente, por el énfasis que pone en la enseñanza de la música. Le habló a Cremata, por ejemplo, sobre el modo como Cantoalegre asiste a niños con síndrome de Down, autistas o que muestran algún retraso; y sobre la escuela «Momo» que creara para los niños y adolescentes que permanecen en los semáforos haciendo malabares en busca de monedas. Es imposible, aseguraba, no ver la proximidad que existe entre la labor que desarrolla La Colmenita y la que desempeña Cantoalegre que, desde un primer momento estuvo muy interesada en visitar Cuba e intercambiar experiencias.

Contagiado con lo que le decía la Del Prado —no solo de la calidad musical e interpretativa que distingue al proyecto, sino también de su preocupación social—, la convidó a que ideara una obra teatral donde sus canciones estuviesen presentes y que pudieran ser defendidas por ambas compañías.

Así, la veinteañera Cantoalegre, heredera de los secretos del prestigioso Colegio de Música de Medellín, aunque se había puesto en contacto con diversas instituciones culturales cubanas desde 1994 —gracias al Movimiento Infantil por la Canción Latinoamericana y del Caribe, cuya sede radica en la Casa de las Américas—, no fue hasta hace solo dos años que sus magníficas interpretaciones hicieron vibrar las antenas de las abejas y abejorros, quienes acudieron de inmediato al «llamado» para regalar la consistente miel criolla con la que Rita del Prado «elaboró» una delicioso texto.

Desde un principio, la autora de conocidos temas como El jardín de la prima Florita, Blanca Rosa y la rana coja y Casi lo digo, supo que carecía de importancia si una misma cosa se nombraba diferente aquí y allá, porque al final había una raíz, una cultura, un alma común. Y poco tiempo después se aparecía con el libreto de Raspadura y panela, obra que se representó en el Teatro de la Orden Tercera, e inició un vínculo, a decir de Tim, «bendecido hasta por amores juveniles trasatlánticos».

No le fue muy difícil, después de haber creado El viaje de Luchy Lucero y Los tres Guayacanes especialmente para Cantoalegre. Tras esa experiencia, Raspadura y panela, estrenada en el 2007, fue un goce; algo que ella disfrutó tremendamente y llevó adelante a imaginación suelta, sin estrés, sabiéndose una privilegiada al poder hacer lo que a muchos de sus colegas en el mundo les está casi vedado. «Lo mejor que tenemos es que en Cuba la canción infantil es respetada, o sea, que los creadores podemos darnos el lujo de vivir de la canción para niños y eso es un buen indicador. Si tuviera que, como es en otros lugares, dedicarme a otra actividad para vivir tendría menos tiempo de estudiar, investigar, reflexionar; para tener contacto con los niños... Y eso sería muy triste».

Con Raspadura y panela, Rita se propuso defender la identidad de una manera divertida, y la tropa de Cremata se dispuso enseguida a colaborar con ella y el dúo Karma (Xóchitl Galán y Fito Hernández), como lo hizo recientemente con la segunda entrega del disco En guarandinga por toda Cuba, donde aparecen sones (En guarandinga por toda Cuba), punto guajiro (Controversia murcielaguina), tango congo (Duérmete, Jutía) y hasta cumbia-son como la misma Raspadura y panela. Mas como La Colmenita es incansable también estuvo a tiempo completo con Liuba María Hevia, para que la destacada intérprete y compositora pudiera entregar para regocijo de los niños cubanos el fabuloso DVD Entre locos bajitos (Bis Music), que este Cubadisco 2009 galardonó, muy merecidamente, con un Premio Especial.

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