El encanto del cine de la India

La Semana de cine de la India se desarrollará del lunes 14 al sábado 19 de septiembre en el cine Chaplin, de la capital cubana

Autor:

Jaisy Izquierdo

La India del Taj Majhal y de las aldeas tradicionales a la orilla del Ganges, se apodera en celuloide de nuestro interés visual, para mostrarnos la cultura milenaria de un país mágico en el que el número de películas al año es tan profuso como la cantidad de personas que lo habitan.

Pero del cine hindú no llama la atención solamente la prodigalidad de su producción, que ha llegado a rondar la cifra de más de mil cintas en el año, sino también esa peculiar cualidad estética con que ha marcado sus filmes, más allá del posicionamiento de sus estrellas nacionales. Cuando se habla de Bolliwood, se hace obligatorio referirse a ese empecinamiento fílmico por el cual las historias nacen con el encanto del melodrama inherentemente unido al género musical, hoy ya “superados” por los enredos tecnológicos, los efectos especiales, y los androides de la ciencia ficción.

Pero el cine hindú no es tampoco un amasijo de leyendas con un tono de modernidad, sino que aborda desde perspectivas propias y con el sabor de su idiosincrasia, una amplia gama de temáticas y conflictos que resultan sobremanera desconocidos a nuestra cultura occidentalizada pero para nada en conflicto con nuestros sueños o pesadillas, ya que estos le son comunes a toda la existencia humana.

Es la Semana de cine de la India, que se desarrollará del lunes 14 al sábado 19 de septiembre en el cine Chaplin, una oportunidad para descubrir todo un cosmos social de la mano de hermosas coreografías y melódicas canciones con sabor oriental, gracias a la unión de cuatro de sus filmes contemporáneos: El viaje de una mujer (Pradeep Sarkar), Tal vez no haya mañana, (Nikhil Advani), Dhoom: 2 (Sanjay Gadhvi) y ¡Adelante, India! (Shimit Amin).

El viaje de una mujer se remonta mucho más lejos que la distancia recorrida por Badki (Rani Mukherjee) desde su natal Banaras hasta la populosa Mumbai. Pues trata el difícil camino de la prostitución «de lujo» por el que tendrá que transitar una joven muchacha pueblerina, que intenta escapar de la penuria económica y que no logra insertarse en el mercado laboral donde la competencia requiere un mínimo de preparación; educación de la cual carece producto de su propia situación financiera. Un círculo vicioso del cual muchas mujeres solo logran escapar si, por gracia de la vida, vinieron al mundo dotadas de belleza.

Con Tal vez no haya mañana, su realizador Nikhil Advani nos anuncia desde el título la desesperanza de una romantiquísima historia donde el amor viene acompañado de altas dosis de renunciación y dolor. La película que conquistó ocho premios Filmfare y otras distinciones, presenta además la característica de que su trama se desarrolla en una comunidad india de Nueva York, donde Naina descubre el romance ligado a Rohit y también a  Aman, dos hombres que ocuparán roles centrales en su vida. La música otra vez estará acompañando como una protagonista más, al igual que las coreografías vistosas entre las cuales se incluye una versión al tema Pretty Woman.

Pero no solo se podrá disfrutar de melodramas, sino que al estilo de esta cinematografía géneros como el policiaco hallan igualmente su espacio. Así lo demuestra Dhoom: 2, en la que el director Sanjay Gadhvi vuelve a poner en acción a la pareja de policías ACP Jai Dixit (Abhishek Bachchan) y el simpático Alí (Uday Chopra). Tras lograr terminar con la banda de asaltantes motociclistas en la primera parte de Dhoom, ahora los inspectores tendrán que resolver el caso de “Mr. A” (Hrithik Roshan), un no identificado ladrón maestro en los disfraces, quien ha ideado una secuencia de robos ubicándolos geográficamente en el mapa en forma de A. Siguiendo esta disposición el thriller nos llevará entre diamantes y derroches de tecnología en pos del crimen, a las más fabulosas locaciones de Mumbai, Río de Janeiro, Namibia y Sudáfrica.

A estos tres estrenos que propone la cita con la cinematografía hindú, le acompañan ¡Adelante India! y ¿Quién quiere ser millonario? La primera formó parte de la pasada edición de la Semana de cine de la India, y cuenta la historia de un ex jugador de jockey que es contratado como entrenador de un equipo femenino de jugadoras inexpertas. Mientras, la segunda cinta nos llega con el impresionante aval de ocho premios Oscar donde no solo se alzó con el lauro a la mejor película sino que también arrasó con las estatuillas al mejor director, guión adaptado, montaje, fotografía, banda sonora, canción y sonido.

Aunque Slumdog Millonaire —su título original— fue realizada por el británico Danny Boyle, es un filme que le debe mucho a la India, y no solo porque todos los actores que intervienen son hindúes. Se trata de una película donde se atrapan los antagonismos de una tierra anclada a una cultura antiquísima, que a la vez respira en medio de la modernidad. En ella un pobre diablo, Jamal Malik, gana el famoso concurso televisivo cuya recompensa es, nada más y nada menos, que 20 millones de rupias por responder a preguntas cuyas respuestas están ligadas a su propia existencia.

Ciertamente los cinéfilos que se dispongan al encuentro con esta cinematografía, saldrán tan recompensados como el mismo Jamal.

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