Lyceum Mozartiano de La Habana celebra su primer aniversario

Esta institución con sede en el Oratorio San Felipe Neri es un lugar de obligado acercamiento para los ávidos de ahondar en las raíces melódicas de la cultura universal.

Autor:

Susana Gómes Bugallo

Me acerco a una pareja que espera ansiosa.

—¿Son familiares de algún músico?

Contestan apenados que no. Pienso marcharme pero la curiosidad me retiene…

—Entonces, ¿por qué están aquí?

—Vimos el anuncio y quisimos conocer a los jóvenes. Además, como nos gusta Mozart…

«Un gran éxito», comenta una orgullosa madre, Mireya Arias, cuando logro conversar con algún pariente. «Desde el comienzo, el trabajo ha sido maravilloso. Ha permitido la preparación de todos los que están en el grupo. Tienen un director muy talentoso. Se espera que cada día la superación sea mayor», dice segura esta señora antes de sumarse a quienes se llegaron la tarde-noche del 27 de enero al Lyceum Mozartiano de La Habana, para presenciar el concierto con el cual la institución celebró su primer aniversario.

De 2009 a la fecha, el Lyceum ha dado muestras palpables de crecimiento, asegura su director, el pianista Ulises Hernández. «En este año hemos incorporado al Conservatorio Amadeo Roldán, la Escuela Nacional de Arte y alumnos de Matanzas. Suceso interesante porque estos muchachos son la cantera de los que ingresarán al Instituto Superior de Arte (ISA). También el Lyceum ha despertado interés entre los que estudian dirección, y comienzan a surgir proyectos. Lo importante es que los jóvenes se identifiquen con la orquesta sinfónica, segmento más árido de la música de cámara. Todavía experimentamos», comenta aún insatisfecho.

Mozart en La Habana (DVD de Hernández) fijó las miradas de Salzburgo (Viena) en Cuba. Una visita a la Isla para develar una efigie del célebre músico en su 250 cumpleaños, fue el hilo mágico que unió al Mozarteum Internacional con la Oficina del Historiador y el ISA. Gran curiosidad por conocer cómo se le agregaba sabor criollo a las melodías del genio, condujo a los visitantes ante el talento de nuestros muchachos.

«Nunca habíamos conformado orquestas sinfónicas en las escuelas por el apoyo de instrumentos que necesita esta práctica. Entonces surgió la idea fantástica de comenzar un proyecto en el que los catedráticos de Viena impartieran clases y talleres a los jóvenes cubanos. Eusebio Leal ideó el Lyceum y propició un espacio. Entonces se pactó el convenio tripartito», explica el reconocido músico, ganador del Gran Premio Cubadisco 2008, justamente por Mozart en La Habana.

No todo es color de Mozart

Pensé que completaba mi conocimiento sobre la actividad del Liceo. Pero descubrí que esta institución no solo se especializa en preparar a jóvenes virtuosos y acercarlos a la obra inmortal del genio austriaco, sino que los pone muy en contacto con las creaciones valiosas nacidas en esta Isla… Así lo explica Hernández a JR: «También salvaguardamos nuestra música al trabajar, para que la orquesta interprete composiciones cubanas. Ya estamos digitalizando las armonías perdidas y rescatándolas en una mediateca».

Por ello quienes asisten al Lyceum encuentran libros, audiciones, videos y partituras en formato digital… «Queremos que sea un centro de información para que todos puedan conocer e investigar sobre nuestra música y la obra de Mozart», aclara Ulises Hernández.

«Este proyecto es para jóvenes y ellos lo dirigen. El repertorio sinfónico es algo que no preparaban mucho porque no había posibilidad de oír sus obras, pero ahora los nuevos compositores podrán comenzar a escribir y escuchar sus creaciones», enfatiza el Director.

La orquesta-escuela no está destinada a ofrecer funciones. Pero se prepara una programación habitual la tercera semana de cada mes, para que los muchachos deleiten al público interpretando música de cámara. Esta es otra forma de aprender y consolidar la preparación que requiere situarse frente a un atril.

Desde Austria llegan los profesores —todos importantes directores y maestros de universidades europeas— a impartir talleres sobre el repertorio y manejo de una orquesta sinfónica. Para los estudiantes es una especie de beca: no viajan a Viena, pero tienen a su disposición profesionales de gran talento durante los 15 días que se prolonga el curso.

De vuelta al concierto

Hernández inauguró el concierto con sus palabras. Luego llegó la pianista Karla Martínez Rabanal, con la impetuosidad brotando de sus manos. Entonces La Habana Vieja quedó paralizada para los asistentes al espectáculo. Después de la demostración, un niño la abrazó.

La violinista Glenda Fernández Febles culminó sus estudios, pero continúa vinculada a sus compañeros. Animada, cuenta que pertenecer a la orquesta es un gran orgullo para ella. «Es lo más importante que he tenido en la vida. Me ha ayudado mucho; me ha regalado conocimientos y he aprendido con Méndez, el director».

José Antonio Méndez Padrón es un joven sonriente. Estudia Dirección de Orquesta en el ISA y lleva las riendas de todos los intérpretes. Confiesa a JR que a esta responsabilidad lo atrajo su gusto por hacer música con amigos.

«Estoy muy contento de que se haya mantenido durante todo un año y deseo que se prolongue. Tener un conjunto donde todos se quieran es algo difícil de encontrar en el mundo». Luego Méndez se situó frente a los músicos y no sé si dirigió con la respiración o con su sonrisa.

Winnie Camila Berg cursa el segundo año de violín en el ISA. Parece tímida y esquiva una pregunta. Casi antes de irse, susurra: «La orquesta me ha proporcionado desarrollo musical, principalmente en Mozart. También le agradezco conocer nuevos mundos y personas».

Después se perdió en la multitud y la vi danzar con la melodía. No tan tranquila como creí a los violinistas, porque salpicó su toque clásico con el sabor joven y cubano.

No podría describirse fielmente lo que ocurrió en la sala de conciertos del Oratorio San Felipe Neri. Pero en los pisos superiores de esta edificación está surgiendo una nueva oportunidad para el talento de jóvenes músicos cubanos.

El Lyceum Mozartiano de La Habana es un lugar de obligado acercamiento para los ávidos de ahondar en las raíces melódicas de la cultura universal. Lo han dicho sus protagonistas. Esta celebración del primer aniversario fue el final del principio de un lugar donde, al parecer, jamás dejarán de resonar los aplausos.

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