Preservar el tejido espiritual de la nación - Cultura

Preservar el tejido espiritual de la nación

El recién finalizado Festival de Radio y Televisión sumó a sus debates las inquietudes de los jóvenes creadores en torno a los retos de los medios

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

¿Están la Radio y Televisión perdiendo a sus públicos? ¿Por qué no reflejan con mayor alcance los talentos del interior del país? ¿Cómo hacer un producto que seduzca y haga frente a los fetiches de la industria cultural? ¿Qué estrategias trazar antes las nuevas alternativas de consumo? ¿Cómo mejorar la gestión desde los creadores y los públicos?

Estas y otras interrogantes fueron discutidas en un encuentro que sostuvieron 70 miembros —de todo el país— de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) con directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), durante las sesiones del Festival de Radio y Televisión Cuba 2013.

Los noveles creadores, quienes participarán en la comisión de Audiovisuales y Promoción cultural del II Congreso de la Asociación abordaron tres dimensiones fundamentales: los medios que tenemos, los que podemos tener y los que queremos tener.

La escritora espirituana Yanetsy Pino comentó acerca de los destinos del consumo audiovisual estrechamente vinculado al surgimiento de una pseudo-cultura en la información. «Me preocupa que no existan estrategias efectivas frente a la avalancha del consumo audiovisual alternativo. El cine cubano está siendo comercializado por vendedores de CD y DVD. ¿Por qué las instituciones cubanas no pueden comercializar nuestra filmografía?

«Algo similar sucede con los dibujos animados. Muchos niños sintonizan la programación infantil del canal Multivisión, y aunque el perfil de esa señal es ofrecer diversas miradas al universo, no veo por qué no podríamos hacer paquetes de animados nacionales. Esa sería una forma de fortalecer la proyección de identidad de los retoños, que son el futuro».

En la cuerda de esa recepción alternativa, Eldis Baratute, presidente de la AHS en Guantánamo, llamó la atención acerca de «un fenómeno que se ha hecho cotidiano: la venta de los “paquetes semanales”. Hasta la puerta de mi casa llega esa oferta. Resulta alarmante que los consumidores más fuertes de esos productos son los jóvenes. Cabría preguntarse por qué prefieren ver producciones foráneas y no las nuestras».

Otra cuestión que abordó el joven de la más oriental de nuestras provincias fue el estado de los programas juveniles. «Actualmente existen dos tipos de espacios destinados al joven: el de preguntas y respuestas,  —iguales en todos los territorios—; y el de los dramatizados. Estos últimos parecen ignorar la verosimilitud, pues la mayoría son de “ciencia y ficción”. En la medida que formemos sensibilidades en el espectador juvenil, estaremos garantizando un adulto capaz de apreciar y valorar el arte».

Jaime Gómez Triana, vicepresidente de la AHS, hizo énfasis en el poder de los medios y, en especial, de la televisión. Un punto importante en su intervención fueron las jerarquías culturales y la subversión de estas, situación que puede atentar contra los saberes. Manifestó que falta alfabetización audiovisual y contenido cultural. También destacó la necesidad de replantear conceptos medulares como el de participación para dar más espacio a los talentos provinciales.

Visualizar el cambio

Con la inclusión de Telesur en la programación, Jairo Pacheco, de Sancti Spíritus, pensó que la televisión nacional subiría la parada. «Sin embargo, aunque se observan algunos cambios, todavía existen muchas carencias. Por esa razón el joven radialista apeló a crear maneras propias de incentivar al público, de hacer más atractivos los contenidos; «de motivar, desde la promoción, con ideas nuestras y no tomadas de otros lugares. A la televisión le falta, además, quitarse de encima tanta programación “enlatada”, pues son pocos los programas en vivo y los que permiten el intercambio directo con el público. Estamos realizando una televisión unidireccional».

En cuanto al sector radiofónico, pidió que se revisara la política musical que rigen los destinos de ese medio. «Desgraciadamente se transmiten exponentes de la mala música, ese tipo de material que nada aporta y sí reproduce la banalidad contra la que tanto luchamos».

Proyecto País

«Para tener una mirada integral del país hay que mirar primero en nuestro entorno inmediato», considera el trovador avileño Yoan Zamora, quien aludió al tema de la conservación del patrimonio sonoro en las localidades. «Los procesos culturales parten del interior de cada territorio y en muchos de esos lugares no existe la conciencia de la preservación patrimonial. No podemos olvidar que allí reside también la memoria histórica».

Cable a tierra, proyecto radiofónico de Songo-La Maya, en la provincia de Santiago de Cuba, podría ser un buen ejemplo de los logros de un medio donde el quehacer y los contenidos son gestionados por jóvenes creadores.

Así lo expresó Eloy Díaz, quien además destacó el impacto que tienen en la vida social y cultural los medios locales. Subrayó que en no pocas ocasiones se subestima la posibilidad de construir lo cubano a partir de los valores comunitarios. Desde su perspectiva, hay que buscar primero en las esencias, para llegar a la noción del proyecto-país.

Nadie pone en duda el potencial y el talento local. No obstante, según Yusley Izquierdo, «algunas instituciones dan poca importancia a los proyectos de la AHS y necesitamos que se nos tome más en cuenta».

Yunier Riquenes centró su intervención en la promoción de la literatura en los medios y en la forma de abordar el interés por el libro y la lectura como una noticia atractiva. El narrador y poeta percibe que los programas de este corte, a nivel nacional, están dirigidos a un público más especializado y se pregunta dónde queda la dimensión de lo popular.

Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, aseguró que «es alentador que esté la vanguardia creativa tan interesada. La solución para tener la Radio y Televisión que queremos está en que los jóvenes se apropien de los medios. Hay que desterrar ídolos que nada tienen que decir, ofrecer intencionalidad, metas, ideales, paradigmas e ídolos con densidad ética, que no sean los fetiches de la industria cultural.

Abel Prieto insistió en la importancia de trabajar por tener cultura de prestigio y hacer frente a determinadas oleadas de barbarie que dañan el tejido espiritual de la nación; un desafío harto complejo que le toca asumir a los jóvenes, señaló.

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