La juventud cubana en la mirada de Raúl Torres

El trovador apuesta por el amor para componer; cree en las nuevas generaciones, a las que considera conectadas al legado histórico de la Revolución, y siente cercanos los movimientos progresistas de nuestro continente

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

«Todavía soy un trovador. Quedan todas las huellas. Tan es así que en mis últimos conciertos estoy cantando con mi guitarra», dice resuelto Raúl Torres a Juventud Rebelde.

Es temprano en la mañana y su aureola creativa está a punto de chocolate. Su metáfora es la misma que en sus inicios. Su percepción de las relaciones humanas y del amor siguen esa línea de la que ha dado muestras en Se fue, Regrésamelo todo o Candil de nieve.

Torres ofrece una respuesta sincera a la interrogante ¿Todavía te consideras un trovador? «Lo soy», sentencia. Raúl agradece que en buena parte de su carrera haya contado con Pablo Milanés. «Es alguien a quien amo mucho por su obra y por la amistad que me ha dado», asegura, y manifiesta su deseo de retomar un segundo álbum que quedó pendiente con el autor de Yolanda y El breve espacio en que no estás, ya que no graban desde 2009, año en que terminaron el disco Raúl Torres y Pablo Milanés. «Las canciones están ahí; solo falta que tengamos un tiempo para grabarlas», señala.

Raúl Torres tiene otro número importante de proyectos. Uno es su nueva pieza, Sueños y razones, la cual dedica a la juventud cubana. «Me inspiré en muchas cosas, pero sobre todo en la obstinación positiva de la gente joven que, a pesar de las dificultades, sigue, levanta nuestra patria, respeta nuestros símbolos y el legado de grandes hombres.

«Me he sentido identificado con la juventud y esta conmigo. El cantar juntos una canción mía, me impulsó a dedicarle Sueños y razones. Por cierto, Israel Rojas, quien es un gran autor, me hizo algunos apuntes, que los acepté como algo renovador y se lo agradezco, porque reconozco en él y en Yoel Martínez a personas que han sabido romper mitos. Su dúo Buena Fe es un rompehielos que va abriendo el camino», afirma.

La canción está interpretada a dúo con Israel y en estos momentos Torres ultima detalles del videoclip, el cual dirigirá.

—El X Congreso de la UJC ya está cerca y queríamos saber qué debe proyectar un joven artista cubano cuando se para en un escenario.

—Tiene que estar claro del sentido patriótico en cualquier escenario en el que se presente. No hablemos del repertorio ni del estilo que defienda. Siempre debe saber que es cubano y hay que tener bien clara nuestra identidad. Ahí está la clave.

«Lo otro es que nos comprometamos más o en menor medida. Eso pertenece a la visión y a la perspectiva de cada artista. En mi caso he tenido una trayectoria no muy larga —porque nunca lo es—; he estado en muchos escenarios y países y he aprendido de la vida; me he nutrido de las circunstancias en las que me he encontrado y eso me ha llevado a mantener una posición abierta ante el mundo de hoy».

—¿Es una preocupación tuya por nuestro continente?

—Hay quien dice que he radicalizado mi pensamiento, mi manera de cantar. Sigo haciendo canciones de amor, sociales, pero también me preocupo por este mundo y, especialmente, por América Latina. En muchos héroes, como Bolívar y Martí —a quien los cubanos tenemos bien arraigado—, he visto un camino. Luego, con los nuevos movimientos latinoamericanos, empecé a descubrir también otra manera de ver las cosas, de apreciar cómo la historia tiene una continuidad, cómo los hombres de hoy —guiados e inspirados por la Revolución Cubana, por Fidel, el Che y los grandes hombres que la hicieron—, han agarrado ese legado y se han encargado de tirar de la carreta.

«A esas figuras, como Bolívar, por su pensamiento latinoamericanista, las han puesto en la posición que debían estar, cuando otras comunidades las han olvidado o han tratado de suplantarlas. Ese proceso me ha inspirado mucho.

«Luego surgió este gran hombre que se llama Hugo Chávez y para la tristeza del mundo fue muy prematuro su fallecimiento. Sin embargo, se dice por ahí que Chávez nació cuando murió y ahora es mucho más fuerte. Hice El amigo del amigo dos días después de su partida. La canción refleja el sentimiento de los cubanos. Nos chocó tanto esa noticia... Como he dicho en los conciertos, es una canción que cuando la terminé de escribir, sentí que era un tema a Latinoamérica. Dejó de ser mío; se ha convertido en un himno; me lo piden y la gente lo canta conmigo».

—El Raúl Torres autor no ha dejado de mirar al amor: ¿Cómo afilas tu pluma de compositor hacia esa otra arista?

—Alguien dijo una vez que tiene una musa que no lo abandona. Me siento identificado con esa frase. Realmente me inspiro constantemente. Solo el hecho de despertar en la mañana, para mí lo es. La vida me da motivos para hacer canciones. Por supuesto, tengo que cantarle al amor y esa es mi prioridad. Eso es lo que me atrapa en el momento de inspirarme; es esencial para proyectarme ante la vida. Me ha preocupado, en mi repertorio de los últimos diez años, y se debe a que veo la vida con una perspectiva más madura.

—Se te ve conectado a la música tradicional también, y quizá muchas personas no conozcan esa arista tuya.

—Soy un trovador, un autor con muchas canciones y tengo un repertorio de música tradicional. Pueden dar indicios de este trabajo mi amigo Arnaldo Rodríguez, la cantante Lynn Milanés y Pablo Milanés. Ellos conocen mi obra. Lo que pasa es que no he tenido la oportunidad de plasmarlas en un disco. Me queda pendiente. Ahora salió un compacto de rock and roll que era un sueño. Lo grabé con Producciones Colibrí. Se titula Otra vez, Quijote. Realmente compongo mucho y tengo una base a la que acuden artistas, algo que les brindo.

—En ese grupo que te canta están la española Ana Belén, la cubana Ivette Cepeda, la brasileña Simone...

—Ivette Cepeda, Vania Borges... Ellas tienen canciones mías que son desconocidas, incluso para el gran público. Ivette, antes de conocerme, ya tenía temas míos. Me siento identificado con estas artistas. Pero no descanso de componer y me gusta todo lo bueno de la música. Trato de buscar, de experimentar y siempre estoy componiendo con sonoridades, sobre todo latinoamericanas.

—¿Todo ello culminaría en tu próximo compacto?

—Ahora mismo estoy en conversaciones con la Egrem para hacer un disco de dúos con artistas a los que les ha encantado la idea, entre ellos Ivette Cepeda, Vania Borges, César López… Es ambicioso, pero fácil de hacer. La disquera me hizo una propuesta y no la he aceptado porque creo que no han visto la envergadura del CD, de lo que se necesita para este disco.

«En este fonograma incluiré canciones que ya mencionaste y otras nuevas. Tendré invitados internacionales cuyos nombres no quiero adelantar para no levantar tempranas expectativas. Es muy probable que los productores sean Dayron Ortega y David Álvarez, dos grandes músicos con los que he estado trabajando. Eso es lo más inmediato».

Sueños y razones

Siempre estuvimos en la claridad

Jamás el sol nos pudo abandonar, una suerte de amigo

El mundo fue cambiando de matiz

y yo seguí soñando con volar en mi propia directriz

y aunque con los años cayeron peldaños

la escalera seguirá creciendo

nos han costado flores continuar subiendo

nos sobran las razones pa’ seguir creyendo

El mundo se está abriendo para mí

Será por mi heredada obstinación de honrar a los ancestros

Yo quiero seguir siendo como soy

continuar escogiendo mi canción, mi palabra, mi cielo

y mi amor no se puede comprar

Dónde van las ideas que no puedo traicionar

sino latiendo en mi pecho

Ahí están los amigos con los que suelo soñar

solo pierde quien no sueña más

Dónde van las ideas que no puedo traicionar

sino latiendo en mi pecho

Aquí están los amigos que no me dejan llorar

ni aunque soplen malos vientos

solo pierde quien no sueña más

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