Recordando a Monicelli

Chiara Rapaccini fue, durante 30 años, la esposa de quien constituye nombre imprescindible en la historia del cine italiano y mundial

Autor:

Jaisy Izquierdo

Se ha hecho habitual homenajear a grandes figuras que han dado todo por el séptimo arte durante los festivales. Mario Monicelli es una de ellas. De ahí que los organizadores de esta 37 edición del Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano hayan previsto recordarlo, en colaboración con el Instituto Luce-Cinecittà. Y lo han hecho con la exhibición de una copia restaurada del clásico de ficción Vogliamo i colonnelli (Queremos los coroneles) y la apertura de la muestra Mario Monicelli y RAP, 100 años de cine, de la pintora, escultora, diseñadora e ilustradora Chiara Rapaccini.

Chiara Rapaccini fue, durante 30 años, la esposa de quien constituye nombre imprescindible en la historia del cine italiano y mundial, en cuya vasta filmografía descuellan comedias inolvidables. A él la autora de la expo ha dedicado sus sábanas, «ligeras como fantasmas, ondulantes como ropa lavada secándose al sol».

Cuenta Chiara que revolviendo en los armarios eligió retratos de su compañero de vida, de sus amigos… e instantes de la existencia de ambos. «También retraté a Mario en diálogo con mi tatarabuela, la Marquesa Casati Stampa, que a su vez fuera retratada por el gran Boldini».

Sus palabras, publicadas en el sitio oficial del Festival, revelan la esencia de un proyecto (Mario Monicelli y RAP…) que ha sido presentado con anterioridad en Nueva York, Buenos Aires, Porto, y que se expuso en Italia previo a la Bienal de Venecia 2015.

Con pincel, acrílico y punta seca, Chiara Rapaccini intervino viejas imágenes para «eliminar los fondos, subrayar una sombra, una arruga, un doblez», e incorporó a sus personajes pensamientos leves. «Luego imprimí sobre grandes paños de algodón puro, frescos como las sábanas de otro tiempo».

No satisfecha, retocó las telas con pincel. «Pero aún no conseguía despegarme de esos rostros, de esos recuerdos de vida y de cine que habían colmado mi historia». Fue entonces cuando esta creadora nacida en Florencia, y que vive desde hace años en Roma donde dirige la Cátedra Universitaria de Ilustraciones para Niños, en el Instituto Europeo de Diseño, decidió ribetear los bordes de las telas con lana y seda, como se hacía antiguamente, utilizando las largas agujas de las colchoneras.

«Estos son mis amados fantasmas, los que nos sonríen desde un mundo lejano, pero vivo y vibrante». Fantasmas que no mueren nunca, «como nuestro extraordinario cine italiano», y que han llegado ahora a La Habana para recordarnos a uno de los reyes de la commedia all’italiana.

Monicelli dirigió 65 películas, además de trabajar en teatro y televisión. Fue nominado dos veces al Oscar como guionista, y tres de sus largometrajes fueron candidatos al premio de la Academia en la categoría de mejor lengua extranjera.

Nació en Viareggio (Toscana), el 16 de mayo de 1915, y prefirió acabar con su vida a los 95 años, el 29 de noviembre de 2010, al saltar de una ventana de la quinta planta del hospital romano San Giovanni, donde estaba internado debido a que sufría un cáncer de próstata en fase terminal. La exposición en su honor se exhibe hasta el 13 de diciembre en la galería del Centro Cultural Cinematográfico Icaic Fresa y Chocolate.

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