Ecos de una Casa Tomada

Intensas fueron las jornadas. Esta vez el debate se centró en lo público y estuvo dedicado a los aniversarios 50 de la caída en combate de Ernesto Che Guevara y del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales

Autor:

Aracelys Bedevia

Latiendo entre nosotros ha quedado el corazón de muchos de los participantes en la cuarta edición de Casa Tomada, evento que durante la última semana sesionó en la Casa de las Américas. Vinieron en días difíciles y se sumaron a las tareas de recuperación de un país que se levanta, luego de haber sido azotado por uno de los fenómenos meteorológicos más fuertes de los últimos tiempos.

En campaña, como anunciaron sus organizadores, transcurrió el encuentro, que se caracterizó por el espíritu transgresor, pensamiento crítico y creación constante de una juventud que tiene mucho que decir y hacer.

Intensas fueron las jornadas. Esta vez el debate se centró en lo público y estuvo dedicado a los aniversarios 50  de la caída en combate de Ernesto Che Guevara y del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

Sesión tras sesión prevaleció la discusión y socialización de proyectos que orientan la mirada hacia procesos de intervención social, activismo político, liderazgos, gestión comunitaria y transformaciones impulsadas por los jóvenes.

Dio Casa Tomada lugar al (re)conocimiento mutuo de los movimientos sociales hoy en activo, porque de eso se trató, precisamente, de identificar voces, propuestas, zonas de conflicto y de creación, a partir de los ejes temáticos del evento.

 Construyendo espacios

Del título de un cuento del escritor argentino Julio Cortázar toma su nombre el evento, que desde su primera edición pretende aglutinar a artistas jóvenes de las Américas, menores de 36 años, estimular el pensamiento, la creación artística e intelectual y promover la obra de las más recientes generaciones.

Todo ello desde una mirada multidisciplinaria y mediante debates, lecturas, talleres, seminarios y conversatorios; conciertos y trovadas, presentaciones de teatro, danza y performance, muestras audiovisuales y exposiciones.

En su actual edición se reflexionó sobre la apropiación del espacio público; la participación de los jóvenes en la salvaguarda de la memoria histórica del hemisferio; los conflictos y movilizaciones por el derecho al territorio; y las alternativas ante los circuitos dominantes de la producción cultural.

El debate en torno a la apropiación del espacio público, por ejemplo, nos recordó, como bien dijo Arturo Arias, protagonista del encuentro de 1983, que hay muchas maneras de «ganar espacios, impactar nuestros barrios y comunidades y todas ofrecen oportunidades para ensayar, poner a prueba, o comprobar la factibilidad de diversos futuros deseables».

No faltó, por supuesto, en la última jornada, el diálogo constructivo, en aras de buscar soluciones y proponer nuevos temas y espacios. Entre las sugerencias sobresalieron la necesidad de fomentar el trabajo relacionado con las lenguas indígenas y la oralidad          en nuestras culturas y la inclusión de otros públicos.

Sus participantes elogiaron la calidad del encuentro y el elevado nivel de las presentaciones. Propusieron, por otra parte, apostar más por los espacios públicos e intervenir calles cercanas, y aumentar la promoción del cine latinoamericano dentro del programa.

Más fuerte que el huracán Irma, como dijo Roberto Fernández Retamar, presidente de  Casa de las Américas, se celebró Casa Tomada. «Por ello se la evocará siempre como intrépida, generosa y fraterna», afirmó.

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