Gary Kasparov y Anatoly Karpov se enfrentarán en Valencia

Los más enconados rivales en la historia del ajedrez sostendrán un duelo a 12 partidas en septiembre próximo en esa ciudad española

Autor:

Juventud Rebelde

Justo cuando la nueva aventura de Harry Potter recorre el mundo, renace la leyenda más fantástica del universo deportivo: Gary Kasparov y Anatoly Karpov se enfrentarán otra vez en septiembre. Será un duelo a 12 partidas —cuatro rápidas y ocho al estilo relámpago—, 25 años después de su primer encuentro por la corona universal.

La historia sin fin comenzó el 10 de septiembre de 1984 en Moscú. Karpov tenía entonces 33 años y llevaba seis como Campeón del Mundo.

Mientras, Kasparov era el joven aspirante, con apenas 21 años. El match duraría hasta que alguno de los dos llegara a seis victorias, sin tener en cuenta las tablas.

Solamente dos genios como ellos, diferentes en casi todo, pudieron levantar más expectativas que Capablanca y Alekhine en su momento, o que Fischer y Spassky en plena guerra fría. Si Harry Potter pudo «enterrar» a Indiana Jones, Alien, o La guerra de las galaxias, ninguno de los héroes modernos del ajedrez tiene el carisma de aquellos hombres.

Tras nueve partidas, Karpov ganaba 4-0. Sin embargo, no pudo sumar otro punto hasta el cotejo 27. Pero ya con el marcador 5-0 a su favor, la «barrida» parecía cuestión de tiempo.

Y estuvo cerca: en la partida 31, Karpov tenía ventaja ganadora, pero cometió un error en la jugada 28—Dd3 en lugar de Dc4—, y ello le permitió a su rival armar un fuerte contraataque. Al final firmaron las tablas.

Si Karpov hubiera ganado ese día, se llevaba el campeonato por contundente marcador de 6-0 y la historia del ajedrez hoy no sería la misma. Pero la vida a veces cambia de la noche a la mañana y en la jornada siguiente Kasparov conquistó su primera victoria.

Después sobrevinieron 14 tablas consecutivas y llegó el año 1985 todavía sin un ganador. ¿Se imaginan eso en la actualidad? Con los tiempos que corren, suena tan anacrónico como un noviazgo de puro romanticismo, sin sexo.

Al fin, Kasparov volvió a ganar en la partida 47. Luego, Karpov pidió uno de los descansos que le correspondían, pero no pudo evitar otra derrota en la ronda 48. El marcador se puso 5-3 y la tensión subió de tono.

Entonces sucedió algo inexplicable: el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, siglas en francés), el filipino Florencio Campomanes, decidió suspender el encuentro para proteger la salud de los jugadores. «Un match por el campeonato del mundo no puede convertirse en una carrera de resistencia», dijo. Era el 16 de febrero de 1985.

Lo increíble fue que ambos contendientes querían continuar el combate, o al menos eso dijeron en la atestada conferencia de prensa, celebrada en el hotel Sport. Motivos tenían de sobra: Kasparov estaba en una racha ascendente y había perdido el «miedo escénico» a esas alturas. Mientras, Karpov se veía agotado, pero le bastaba solo una victoria para ganar el pulso y esta podía llegar en cualquier momento. Además, esperaba un final más glorioso después de recuperar el trono sin jugar, cuando Bobby Fischer se había negado a enfrentarlo.

Pero todo quedó así, en penumbras, tras seis meses y 48 partidas. Veamos el último cotejo, ganado por Kasparov con piezas blancas:

1. e4 e5 2. Cf3 Cf6 (entrando en una defensa Petrof) 3. Cxe5 d6 4. Cf3 Cxe4 5. d4 d5 6. Ad3 Cc6 7. 0-0 Ae7 8. c4 Cf6 9. Cc3 0-0 10. h3 dxc4 11. Axc4 Ca5 12. Ad3 Ac6 13. Te1 Cc6 14. a3 a6 15. Af4 Dd7 16. Ce5 Cxe5 17. Dxe5 Cd5 18. Cxd5 Axd5 19. Dc2 g6 20. Tad1 c6 21. Ah6 Tfd8 22. e6 (entrega pasajera de peón que le permite a Kasparov tomar la iniciativa claramente hasta el final) fxe6 (obligado) 23. Axg6 Af8 (el alfil no puede tomarse) 24. Axf8 Txf8 25. Ae4 Tf7 26. Te3 Tg7 27. Tde3 Tf8 28. Tg3 Rh8 29. Qc3 Tff7 30. Tde3 Rg8 31. De5 Dc7 (pensando que el cambio de damas puede aliviar su situación) 32. TxT TxT 33. AxA DxD 34. Axe6 Dxe6 35. Txe6 Td7 36. b4 Rf7 (como resultado de todas las maniobras anteriores, las blancas pasan a un final con un peón de ventaja) 37. Te3 Td1+ 38. Rh2 Tc1 39. g4 b5 40. f4 c5 41. bxc5 Txc5 42. Td3 Re7 43. Rg3 a5 44. Rf3 b4 45. axb4 axb4 46. Re4 Tb5 (cada bando dispone de un peón pasado. Karpov se prepara a bajar el suyo) 47. Tb3 Tb8 48. Rd5 Rf6 49. Rc5 T68 50. Txb4 Te3 51. h4 Th3 52. h5 Th4 53. f5 Th1 54. Rd5 Td1 55. Td4 Te1 56. Rd6 Te8 57. Rd7 Tg8 58. h6 Rf 59. Tc4 Rf6 60. Tc4 Rf7 61. Rd6 Rf6 62. Te6+ Rf7 63. Te6+ Rf7 64. Tg7 Td8 65. Rc5 Td5+ (si RxT, tablas por ahogo) 66. Rc4 Td4+ 67. Rc3 (las negras abandonan).

Un año después ambos volvieron a enfrentarse, aunque bajo otras condiciones: 24 encuentros fue el límite fijado, pero si alguno ganaba seis veces sería el campeón. En caso de empate, Karpov conservaría la corona.

La nueva aventura comenzó el 3 de septiembre de 1985, en la sala de conciertos Tchaikovski, de Moscú. Dos meses después, exactamente el 9 de noviembre, Kasparov ganó el duelo 13-11 y se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia hasta ese momento.

En la última partida hubo mucha tensión. Karpov jugaba con blancas y una victoria le permitiría conservar la corona. Pero Kasparov contraatacó de forma brillante. Veamos los detalles a continuación:

1. e4 c5 2. Cf3 d6 3. d4 cxd4, 4. Cxd4 Cf6 5. Cc3 a6 6. Ae2 e6 7. 0-0 Ae7 8. f4 0-0 9. Rh1 Dc7 10. a4 Cc6 11. Ae3 Te8 12. Af3 Tb8 13. Dd2 Ad7 14. Cb3 b6 15. g4 Ac8 (despejándole la casilla al caballo) 16. g5 Cd7 17. Df7 Af8 18. Ag2 Ab7 (las blancas tienen más espacio, pero las negras no tienen debilidades) 19. Tad1 g6 20. Ac1 Tbc8 21. Td3 Cb4 22. Th3 (aparentemente muy prometedora, pero como veremos más adelante, el papel de esta torre es inocuo) 22... Ag7 23. Ae3 (este alfil se había retirado solamente para darle paso a la torre) 23... Te7 24. Rg1 Tce8 25. Td1 f5 26. gxf6 Cxf6 27. Tg3 Tf7 28. Axb6 Db8 29. Ae3 Ch5 30. Tg4 Cf6 31. Th4 g5 32. fxg5 Cg4 33. Dd2 Cxe3 34. Dxe3 Cxc2 35. Db6 Aa8 36. Txd6 Tb7 (se pierde el caballo a cambio de dos peones) 37. Dxa6 TxC 38. Txe6 Txb2 39. Dc4 Rh8 40. e5 Da7 41. Rh1 Axg2 jaque 42. Rxg2 Cd4 jaque descubierto. (Las negras abandonan).

La revancha frustada

Según el reglamento vigente, si el campeón perdía tenía derecho a una revancha en un plazo máximo de un año. Kasparov trató de impugnar esa cláusula, pero no consiguió persuadir a la FIDE.

En definitiva, se pactó un nuevo duelo con las mismas condiciones del anterior. Esa vez hubo dos sedes: Londres para las 12 primeras partidas y Leningrado (San Petersburgo) para las 12 restantes.

El encuentro comenzó el 28 de julio de 1986. La fase británica terminó con dos victorias de Kasparov, una de Karpov y nueve tablas.

En Leiningrado, Kasparov consiguió dos triunfos que parecían decisivos, en las rondas 14 y 16. Todo el mundo pensaba que una desventaja de tres puntos era imposible de remontar para Karpov.

Sin embargo, el viejo lobo ganó los cotejos 17, 18 y 19, empatando el match sensacionalmente.

Kasparov cayó en una crisis de nervios y comenzó a ver fantasmas por todas partes. Acusó de espía a uno de sus analistas, Vladimirov, y lo expulsó del equipo.

Entonces Karpov dio una clase magistral de ética, muy cuestionada por sus seguidores, pues terminó costándole el campeonato: pidió el aplazamiento de la vigésima partida.

Ese tiempo le dio vida a su rival y, tras dos empates sucesivos, el «ogro de Bakú» sacó las garras y consiguió el punto decisivo. Las dos tablas finales no cambiaron la historia. Kasparov era el mejor y el más antipático, una combinación difícil de asimilar para los aficionados.

Sevilla y los años difíciles

El siguiente duelo tuvo matices diferentes. Las condiciones de juego fueron las mismas, pero ambos genios ya habían declarado públicamente su antipatía personal. Kasparov estaba en tremenda racha y ganaba todos los eventos donde participaba, en tanto Karpov mantenía un alto nivel y llegó a la mesa tras imponerse en el torneo de candidatos.

El encuentro comenzó el 10 de octubre de 1987 en el teatro Lope de Vega de Sevilla, España, envuelto en una gran expectación. Durante el match, extrañamente, Karpov se vio siempre en mejor forma y estuvo a punto de ganar muchas partidas que finalmente no concretó.

Llegaron empatados a la penúltima fecha. Cada uno tenía tres triunfos y se habían firmado 16 tablas. Entonces Karpov ganó la partida 23 y recibió un aplauso apoteósico, según los cronistas de la época. La corona estaba de nuevo a su alcance, quizá más cerca que nunca.

Pero el destino era otro: Kasparov cambió el libreto en la última jornada y forzó las cosas hasta el límite. Tanto batallaron sobre el tablero, que la partida fue sellada sin terminar y se reanudó al día siguiente. Con mucha convicción y las ideas más claras, el ogro consiguió el punto y mantuvo la corona.

No volvieron a verse las caras hasta tres años después, cuando la crisis política abrazaba a la Unión Soviética. Kasparov se negó rotundamente a jugar con la bandera de la URSS y anunció que aplastaría a Karpov de una vez por todas, cuando su acérrimo rival volvió a ganar el torneo de candidatos.

Por las diferencias entre los contendientes, se buscaron dos sedes «neutrales»: Nueva York y Lyon. Las bases del encuentro fueron las mismas de los anteriores.

La batalla comenzó el 8 de octubre de 1990, en el Teatro Hudson, con un desagradable incidente: Zurab Azmaiparashvili, analista de Kasparov, afirmó que alguien le había ofrecido 100 000 dólares por revelar los secretos de la preparación teórica de su pupilo. Nunca quedó claro por qué lo hizo, pero ya el ogro de Bakú se creía inmortal, al más puro estilo estadounidense.

Se fueron de Nueva York con una victoria per cápita y diez tablas. Muchos empates se firmaron en posiciones ventajosas para Karpov.

Ya en Francia, Kasparov ganó la partida 16, tras 102 movimientos. Pero Karpov empató el match al día siguiente con un bello repertorio. Luego el campeón volvió a marcar y se impuso nuevamente en la ronda 20.

El retador no reaccionó a tiempo y solo consiguió otro punto en la penúltima fecha, cuando ya Kasparov había asegurado la corona. Fue el fin de una época gloriosa para el ajedrez.

Más adelante, Karpov cedió en el torneo de candidatos ante el británico Nigel Short y solo coincidió en la mesa con Kasparov en algunos torneos, nunca más por el título del mundo. Mientras, el ogro de Bakú se mantuvo al frente del escalafón universal hasta su retirada en 2005, después de conseguir en Linares su último gran triunfo.

En total, ambos colosos estuvieron frente a frente casi 500 horas, con balance favorable a Kasparov de 21 victorias, 19 derrotas y 104 tablas en los duelos por el campeonato mundial. Sin embargo, Karpov es el jugador que más torneos ha ganado en la historia (170), una marca casi imposible de batir. A ellos el ajedrez les debe la popularidad que tiene hoy en día.

Se enfrentaron por última vez en Zurich, Suiza, hace tres años, en una competencia denominada El día de los campeones. Ahí estuvieron también Judit Polgar y Viktor Korchnoi. Tanto Kasparov como Karpov consiguieron 4,5 puntos de seis posibles y fueron declarados vencedores.

Actualmente, Kasparov tiene 46 años y Karpov 58. El primero es un político desorientado, sin rastros de la intuición que tuvo sobre el tablero. Hace unos días se entrevistó en Moscú con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y quién sabe las cosas que pasan ahora por su cabeza.

Karpov se desempeña como Embajador del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y continúa fiel a sus convicciones de siempre. Recientemente ha estado dos veces en Cuba, y en su última visita concedió una interesante entrevista para los lectores de Juventud Rebelde.

En fin, la leyenda continúa. ¿Llegará alguna vez al cine como Harry Potter?

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