Portugal es Cristiano

Cristiano computó ocho disparos al arco rival y se consolidó como líder (30) a 13 del galo Karim Benzema

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Se veía venir. Solo guiado de su mano, tan providencial como cuestionada, podía Portugal llegar a semifinales de la Eurocopa de fútbol. CR7, el Cristiano del gol, tragó en seco cada crítica, las masticó una a una desde aquel partido contra la decepcionante Holanda donde anotó dos veces, y terminó digiriéndolas este jueves ante la República Checa al marcar un tanto afrodisíaco: ¡el romance de este chico con la esférica es cosa de novelas!

La noche en el estadio nacional de Polonia y el orbe todo gritó un nombre, el suyo, con la venia de Messi. Cada garganta se quebró ante la belleza de aquel testarazo. Parecía un tren incombustible, algún armatoste divino sin frenos que, desandando el terreno a su antojo, remolcó a nueve jugadores sobre el césped, haciéndolos inmortales. Dicen que un solo hombre no hace un equipo, un hombre no, cierto.

El siete luso dio la cara en una primera mitad vertiginosa y con dominio alterno. Si bien ninguno de los dos planteles consiguió dar más de cinco pases consecutivos en el acto inicial, la calidad del madridista hizo que los checos se estrujaran la cara ante un soberano verso con firma rompe redes. Primero bajó el balón con categoría, lo acarició como a un niño al que se le hace tarde para ir a la escuela, convenciéndolo: «vamos, ya es hora».

Pero no. El palo ahogó los alaridos justo cuando el defensor acariciaba las musarañas, desconcertado ante el lujoso desmarque de Ronaldo, quien se daba vuelta y fusilaba a un Peter Cech monumental durante todo el encuentro.

Los pupilos de Bilek buscaron, sin éxito, la velocidad de Gebre Selassie y los centros del lateral, pero el cuero se paseó sin penas ni glorias por la cabaña del portero Rui Patricio.

La segunda parte comenzó con un nuevo bombazo al poste de CR7, encaprichado en hacerlo sufrir. El «barbieboy» estaba desatado y la República Checa saludó el descanso con temblor de piernas y el corazón buscando permuta.

No le pesó mucho al portugués de 27 años su condición de futbolista de campo más utilizado en el mundo durante la actual temporada (6,030 minutos en 71 partidos), según un estudio del Wall Street Journal.

Entonces, cuando parecía que los guiados por Paulo Bento eran incapaces de superar la defensa de unos checos conformes con el cero a cero, evidentemente mendigando la prórroga y los penaltis, volvió a aparecer el crack del Real Madrid.

Faltaban 11 minutos para el final y pum, surgió de la nada la cabeza del ariete para sepultar a un rival que rezaba desde hace días por la misericordia del verdugo. Selassie se confió, mostró demasiada pasividad en el despeje y tuvo que contemplar atónito el viaje de la pelota, como también contemplará el de su selección vuelta a casa.

En total, Cristiano computó ocho disparos al arco rival y se consolidó como líder (30) a 13 del galo Karim Benzema. Dicho desempeño repercute notablemente en el asedio de su equipo, pues lideran el apartado de tiros a puerta (71). Para rematar, abrazó al germano Mario Gómez en la cima de los máximos anotadores (3).

Además, con este misil CR7 igualó a Nuno Gomes como goleador portugués en Eurocopas, quien disputó tres ediciones, jugó 14 partidos y marcó 6 dianas.

Hoy, a partir de las 2:45 de la tarde pugnarán la favorita Alemania y la rocosa Grecia en busca del segundo tique semifinalista.

 

 

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