¿Algo personal?

Comenzó la discusión por la corona absoluta entre el veterano indio Viswanathan Anand y el jovencito noruego Magnus Carlsen. Nervios, tensión y pronósticos reservados distinguen la lucha entre ambos trebejistas

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Desde 1972, cuando el enfrentamiento por el título universal de ajedrez entre Fischer y Spassky detuvo al orbe todo, no sucedía algo así. Viswanathan Anand, el actual campeón, es una leyenda viviente; su retador, Magnus Carlsen, lo más cercano a una supercomputadora, un niño que a los cinco años recitaba de memoria las capitales, superficies y población de todos los países del mundo, y que hoy se erige como el monstruo más temible del reino de Caissa. Ya comenzó la discusión por la corona absoluta entre el veterano indio de 43 inviernos y el jovencito noruego de 22. Nervios, tensión, pronósticos reservados y hasta un cocinero personal sazonan el caldero.

Una lucha entre generaciones, entre Oriente y Occidente, y que —opuestamente a los postulados de Corleone en El padrino— no se basa en meros negocios. Esto es algo personal. Conoceremos en verdad al mejor trebejista del planeta.

Lo del chef no es una exageración de mi parte. El Harry Potter del juego ciencia viajó a la India, sede del trascendental match, con su «hombre de confianza» en temas culinarios, alegando no querer «intrigas» con el picante de ese país y los posibles malestares estomacales. Tremendo, ¿verdad?

Pero dejemos los chismes y concentrémonos rapidito en la primera partida. En realidad fue tan decepcionante como esperada. Nada de contradictorio, pues si bien había tremenda expectación, resulta lógico que ninguno haya querido arriesgar demasiado en el pulso inicial. ¡Exacto!... tablas por repetición en el lance 16.

Quizá las blancas, manejadas por el favorito Carlsen, presagiaban otra pintura, pero Chennai (la antigua Madrás y cuna del vigente monarca) hospedó un armisticio signado por la cautela, algo que se olía cuando Anand dio a conocer días atrás a su equipo de asesores, en el que descuella el «rocoso» y ultraconservador húngaro Peter Leko.

¿Que por qué me inclino por el «nene» nórdico? Sencillo. Aunque en los 29 cotejos oficiales disputados entre ellos Anand mantiene ventaja (seis victorias, tres derrotas y 20 tablas), hay que destacar que la mayoría de esos éxitos proceden de la época en la que Carlsen era un «bebé».

Las dos primeras caídas del retador fueron cuando tenía 16 abriles, y rubricó en ese mismo 2007 un empate ante el Tigre. Después cedió otras dos veces en 2008, y tras varias igualadas durante esa misma temporada, llegó 2009 con el golpe añorado. ¿Se imaginan, un crío de 18 años derrotando al rey del orbe?

La última vez que cedió Magnus ante Viswanathan fue en 2010. Hasta entonces el europeo ha «vacilado» al asiático, y su más reciente enfrentamiento decisivo (Memorial Tal de 2013) vio al niño genio ganar en solo 29 movimientos, algo que será difícil de borrar de la memoria del único hombre que ha conquistado el fajín compitiendo en tres modalidades diferentes.

Otro dato que inclina la balanza a favor del noruego es que a Anand cada vez le cuesta más trabajo vencer a su retador. Recuerden que el israelí Boris Gelfand, de 45 años, le hizo especial resistencia hace 18 meses, y solo cedió en las partidas rápidas.

Usted dirá. ¿Se atreve a dar un pronóstico?

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