En comunión por el éxito

Los equipos cubanos están a un cetro de igualar la cosecha conseguida en Cartagena de Indias 2006, donde se coronaron el béisbol, el balonmano y el baloncesto femenino, el polo para hombres, y las dos escuadras de hockey sobre césped

Autor:

Raiko Martín

Tal vez otros deportes, a la hora del recuento, parezcan mucho más importantes por la cantidad de títulos que aporten al objetivo común de la delegación cubana que participa en los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014.

Sin embargo, ni los análisis cuantitativos justificarían una apreciación menor sobre los deportes colectivos, que hasta el momento han dejado una buena renta para la representación de la Mayor de las Antillas. Y todavía pueden sumar más.

Por ejemplo, este martes las muchachas del softbol despacharon a la selección colombiana con un inobjetable nocaut en cinco entradas y pizarra de 9-0. Un racimo de siete anotaciones en ese inning sentenció al elenco cafetero, que apenas pudo conectarle par de hits a la cubanita Anisley López.

Mientras, los baloncestistas comenzaron con buen pie el objetivo de igualar la faena de las muchachas, al estrenarse con un triunfo por 79-66 sobre la escuadra de Jamaica. En cambio, la tarea de la selección masculina de voleibol es mejorar el resultado conseguido en la versión femenina, y su cumplimiento comenzó sin sobresaltos, luego de someter a los chicos de Bahamas con fáciles marcadores de 25-20, 25-16 y 25-15.

Como nada es perfecto, ha sido el polo acuático el de comienzo más discreto, pues las chicas debutaron con derrota frente a las anfitrionas, y ahora encajaron su segundo revés ante las boricuas con marcador de 8-12. En contraste, los varones se recuperaron del inicio incierto ante los locales, y lograron imponerse, también ante el representativo de Puerto Rico, con pizarra de 14-8.

De momento, los equipos cubanos están a un cetro de igualar la cosecha conseguida en Cartagena de Indias 2006, donde se coronaron el béisbol, el balonmano y el baloncesto femenino, el polo para hombres, y las dos escuadras de hockey sobre césped.

En espera de que algún otro colectivo logre ahora una nueva corona para la colección, vale la pena regocijarse con el esperado cetro conquistado por el béisbol, o con las estupendas faenas de —como ya dije— las bellezas de nuestro balonmano y baloncesto. También son motivo de orgullo los rotundos éxitos de nuestro hockey sobre césped en ambos sexos, y su mérito tienen las preseas de bronce conquistadas por los softbolistas y las voleibolistas.

Para hoy está previsto el regreso a la cancha del equipo de fútbol cubano para, en una difícil semifinal frente al elenco anfitrión, luchar por escribir en letras mayúsculas una de las hazañas más sorprendentes de esta cita regional. Pase lo que pase, estos chicos, que no sobrepasan los 21 años, tienen asegurada toda la gloria que les puede proporcionar el hecho de haber llegado hasta aquí invictos, después de un histórico triunfo frente al favorito Costa Rica (2-1), otro sobre Haití (2-0) y un empate (0-0) ante una Venezuela con mucha más historia y tradición. Ante todos, habrá que quitarse el sombrero.

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