Gigantes bajo los paraguas

Este sábado saldrán a la grama las estrellas contemporáneas en un juego que tiene varios incentivos

Autor:

Norland Rosendo

MATANZAS.— A esta ciudad le dicen la Atenas de Cuba. Pero algunos, ahora, pujan por rebautizarla como la meca de la pelota. Por el Palmar de Junco y por sus Cocodrilos. Porque la provincia semeja un estadio y la gente «empuña» el sueño largamente aplazado de alzar un trofeo. En premio a esos méritos, estrellas de ayer y de hoy han venido a pasearse por el firmamento rojo, y la llovizna invernal de las últimas horas no ha eclipsado, todavía, tanta luz estelar en el Victoria de Girón.

La fiesta empezó el jueves con la selección de los refuerzos para la segunda fase de la Serie Nacional y ayer las glorias menos jóvenes recordaron que lo que bien se aprende no se olvida. Entre las jugadas que dejaron a más de uno con la boca abierta estuvo un engarce del torpedero santiaguero Evenecer Godínez. Pero el indómito no solo se lució a la defensa (¡cómo habrá directores de la actual temporada que quisieran que tuviera unos años menos!): también conectó un jonrón que le dio a su equipo la victoria, en un duelo pactado a cinco capítulos.

Antes del partido se efectuaron las pruebas de habilidades: el receptor isleño Jordanys Acebal fue el más certero en el tiro al barril y el avileño Luis Robert Moirán resultó el jardinero más preciso al «pitchear» desde la pradera central hasta la goma. Por las condiciones del terreno no se celebraron la vuelta al cuadro ni la carrera de home a primera.

Para hoy, entre otros suspensos, quedó el misterio de quién será el rey en el derby de jonrones. Solo se saben los nombres de los tres candidatos: el villaclareño Yeniet Pérez clasificó con seis vuelacercas; el tunero Rafael Viñales, con cinco (el muchacho da batazos a lo Lázaro Junco) y el anfitrión Yurisbel Gracial, autor de cuatro bambinazos.

Como novedad, muchachitos de la categoría sub-12 se liaron en una porfía de sluggers. Luis Mario Pino fue el que más veces rebasó el límite fijado (seis veces), pero asombró Luis Maikel Escacholy, pues entre sus cinco toletazos firmó uno con la fuerza de un hombre, al enviar la pelota a las gradas.

Este sábado saldrán a la grama las estrellas contemporáneas en un juego que tiene varios incentivos. Orientales le saca mínima ventaja a su rival en el balance histórico (14-13, desechando el juego de 1994 entre Truenos y Centellas).

Por primera vez un padre tendrá la posibilidad de dirigir a un hijo en un partido estelar, es el caso de Víctor Mesa y Víctor Víctor. Pero esa no será la única expectativa en torno al mentor de los Cocodrilos.

Los veteranos deleitaron a todos con jugadas como esta, del camarero Wilfredo Hernández.

Si Víctor gana, igualará con Higinio Vélez como el mánager más exitoso en Juegos de Estrellas con cuatro triunfos. Solo que el actual presidente de la Federación Cubana de Béisbol siempre lució el uniforme del elenco del este, y el hijo ilustre de Sagua la Grande, en Villa Clara, archiva par de victorias con el oriente y busca similar resultado con la novena de la otra región.

Víctor está invicto como estratega en duelos de esta naturaleza; su adversario de turno, el Tigre mayor, Roger Machado, tampoco ha perdido. Incluso, sumando sus éxitos como jugador y timonel lleva cinco.

Víctor o Roger. Roger o Víctor. El invicto en Juego de Estrellas. El título de la Serie Nacional. El mando de la selección nacional. Mucha sal y picante en este dual meet. Uno y otro lo saben. Y la afición, cubana al fin, le echa unas cuantas cucharaditas de más.

Roger le dará la bola a Vladimir García. Por el otro bando se prevé que suba a la lomita el anfitrión Yoanni Yera. Este sábado augura emociones. Si la lluvia deja.

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