Rey en su casa

Estados Unidos, en un juego en el que fue dueño todo el tiempo, dejó sin carreras al hasta entonces invicto Puerto Rico, que tuvo el mérito de acudir por segunda vez consecutiva a la discusión del cetro

Autor:

Norland Rosendo

Después de tres clásicos viendo la final desde las gradas, el equipo de Estados Unidos alzó este año el trofeo. En un juego en el que fue dueño todo el tiempo, dejó sin carreras al hasta entonces invicto Puerto Rico, que tuvo el mérito de acudir por segunda vez consecutiva a la discusión del cetro.

Quedó saldada la deuda con sus parciales y hasta con los inventores del certamen, los jerarcas de las Grandes Ligas. Aunque no contaron en la nómina con todas sus estrellas que hoy iluminan la Gran Carpa del béisbol profesional, los que fueron sí asumieron el torneo con otro rostro, dispuestos a reivindicar el orgullo de la tierra donde se inventó este juego; nada de la apatía exhibida en las citas precedentes.

En el partido por el campeonato, Jim Leyland, que por última vez en su vida iba a estar en el puesto de mando de un equipo de béisbol, después de ganar 1 769 juegos de temporada regular en una carrera de 22 años en las Grandes Ligas, le dio la bola al mismo lanzador que el viernes pasado no había podido contener a la artillería boricua: Marcus Stroman.

Pudo decidirse por otros pitchers, pero el «viejo zorro» depositó su confianza en el joven de 25 años que integra el staff de abridores de los Azulejos de Toronto, y este se creció sobre el montículo. Les colgó seis ceros a la hila a los inspirados muchachos teñidos de rubio, y en ese lapso ni un hit pudieron conectarle.

Solo en el séptimo, cuando estaba encaramado sobre el box como premio al juegazo que estaba lanzando, toleró un tubey de Ángel Pagán. Pero ya el duelo estaba decidido: los norteños habían fabricado siete carreras y aún les quedaba por anotar otra. Esa victoria le valió para ser nominado como el Jugador Más Valioso.

Mientras, Edwin Rodríguez, el mentor de los boricuas, prefirió hablar al término del juego de los méritos de su equipo. «Estamos muy orgullosos de lo que logramos aquí, con récord de 7-1. No sentimos ninguna frustración, al contrario, nos sentimos complacidos y con muchas esperanzas», declaró tras llevar por segunda vez a una selección de su país al duelo por la medalla de oro.

Muy entusiasmado se mostró el Comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred: «Hemos tenido concurrencias que no solo han roto récords, sino que dieron rienda suelta a una pasión que uno se queda pensando cuándo fue la última vez que tuvimos algo tan bueno.

«Realmente asombroso. Y lo mejor de todo, los juegos han sido increíbles, emocionantes. Nuestros jugadores, en su mejor nivel, combinado con una pequeña dosis de nacionalismo. Esto ha sido algo tremendo. Creo que cuando tienes un torneo que genera el interés que despertó la edición de 2017, pues será más fácil cautivar a los jugadores en el próximo».

Ya algunos estelares que declinaron asistir a esta edición, han anunciado su interés de no perderse la próxima. Lo más lamentable es que haya que esperar cuatro años para volver a ver tantas estrellas juntas.

Todos Estrellas

C: Yadier Molina PUR

1B Eric Hosmer EE. UU.

2B Javier Báez PUR

3B Carlos Correa PUR

SS Francisco Lindor PUR

LF: Christian Yelich EE. UU.

CF: Gregory Polanco RDO

RF: Wladimir Balentien HOL

BD: Carlos Beltrán PUR

L: Marcus Stroman EE. UU.

L: Josh Zeid ISR

L: Kodai Senga JAP

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