Al Jazeera: «La opinión y la otra opinión» - Internacionales

Al Jazeera: «La opinión y la otra opinión»

«No estamos contra nadie, pero decimos la verdad aunque sea contra alguien», dice a JR Wadah Khanfar, director general de la cadena de televisión árabe

Autor:

Luis Luque Álvarez

Al Jazeera no ha cesado de reclamar la libertad de su camarógrafo Sami Al-Haj, preso en la Base Naval de Guantánamo. Foto: AP En un mundo donde la libertad de expresión pasa, generalmente, por la libertad de quienes censuran, una cadena de televisión árabe se las ingenia para llevar la imagen precisa de una masacre, la de un centro civil destruido por bombas, la opinión del oprimido, la del agredido. Así, mientras los más conocidos corresponsales de la gran prensa occidental reportan conflictos desde la torreta de los tanques de los invasores —hay que ser disciplinado y estar en el lado correcto para poder transmitir la «verdad»—, Al Jazeera, la cadena de televisión árabe, se ha ganado no pocas enemistades y ataques en su afán de presentar la realidad sin disfraces.

Wadah Khanfar, director general de la cadena de televisión árabe Al Jazeera. Foto: Roberto Suárez Días atrás, JR tuvo el privilegio de conversar con Wadah Khanfar, director general de ese prestigioso medio, durante una visita a nuestro diario. El diálogo dejó claras algunas percepciones acerca de la labor de esa televisora.

—¿Cómo, de un país pequeño como Qatar, surge una cadena informativa de tan gran peso y alcance?

—Lo que hizo el Estado de Qatar fue ofrecer una oportunidad para crear un periodismo independiente de los gobiernos, con periodistas árabes de varias nacionalidades: más de 20 países. Qatar no le impone una línea editorial predefinida al canal, pero sí lo financia y lo patrocina políticamente. De ahí viene el éxito de Al Jazeera, de la libertad que se le ha otorgado, sin ningún condicionamiento.

—¿Cuál es la política editorial del medio?

—La tenemos definida básicamente en nuestro código de ética, que contiene los principios del periodismo profesional, pero desde nuestros criterios, desde el sur. Nuestro lema es «la opinión y la otra opinión», de manera que brindemos al público la oportunidad de conocerlas todas, sin imponerle ningún punto de vista.

«Nosotros distinguimos entre lo que es noticia y opinión. Esta última es una variedad de puntos de vista, y le damos al público esa distinción. Creemos que el público debe tener mucha valentía de pensamiento y no dejar que las presiones y chantajes de las fuerzas que lo practican, lo influyan. Creemos en la diversidad de culturas, de pueblos, naciones, civilizaciones, y no en un solo modelo para todo el mundo.

«Al Jazeera empezó con un grupo de periodistas de medios occidentales, como la BBC, pero 11 años después, ha desarrollado su propia escuela de pensamiento independiente. Nos hemos aprovechado de los principios básicos del periodismo occidental, pero los desarrollamos con lo que va mejor en el mundo árabe. Antes de la creación de nuestra cadena, la industria noticiosa estaba solo en Occidente y sus medios. Al Jazeera rompió esos esquemas. No estamos contra nadie, pero decimos la verdad aunque sea contra alguien».

—¿Se consideran un blanco de los poderes políticos y militares?

—La administración de EE.UU. ha atacado a Al Jazeera en Afganistán e Iraq, y así lo hicieron otros gobiernos aliados de Washington. Los aviones norteamericanos han bombardeado nuestras corresponsalías en ambos países. Más de 20 personas, entre periodistas y empleados nuestros, han sido detenidos por EE.UU. en Iraq, pero eso no cambia nuestra línea editorial, ni nos ha llevado a ser más contemporizadores con ningún gobierno.

—Sé que tienen personal detenido en la Base Naval de Guantánamo...

—Es cierto. Tenemos un camarógrafo preso allí. Sami Al-Haj es su nombre. Fue apresado en Afganistán y sigue encarcelado. Es un profesional que no ha cometido crimen alguno, no existe ni una prueba contra él, y desconocemos la razón por la que sigue detenido.

—¿Saben de algún avance en la gestión por su liberación?

—Hemos escuchado algo en este sentido, pero no tenemos ninguna información oficial de EE.UU. respecto a dejarlo en libertad. Sabemos que ha sido interrogado más de 130 veces, y que en la mayoría de estos interrogatorios le han preguntado sobre su trabajo en Al Jazeera. Su familia, su esposa e hijos, esperan hasta hoy su regreso.

—Como es periodista y, además, de origen árabe, me interesaría su valoración sobre la evolución de los acontecimientos en Iraq.

—Oriente Medio sufre un desequilibrio como consecuencia de la guerra en Iraq. El conflicto ha destrozado el equilibrio entre los poderes de la región. Han surgido conflictos religiosos sectarios entre varias facciones, y no vemos una solución verdadera en el horizonte. El ambiente allá es bélico. Por tanto, creemos que sin diálogo entre los componentes nacionales de la región —árabes, persas y turcos—, no vamos a alcanzar una solución. Este tipo de dialogo necesario no puede ser exitoso si sigue líneas de interés exteriores a nuestra zona. Debería seguir los intereses propios.

—¿Cómo puede influir Al Jazeera en el desmontaje de los actuales prejuicios contra el mundo islámico?

Los crímenes cometidos contra los árabes en el Oriente Medio han sido reportados por la televisora internacional. —El período por el que estamos atravesando en Oriente Medio y el mundo islámico es una etapa normal de cambios, una era de transición, e implica choques, conflictos. Todas las sociedades occidentales han pasado por esa transición. La diferencia es que cuando ellos lo hicieron, no había cámaras de televisión como hoy. Ocurre entonces que nuestra transición se está viviendo frente a todo el mundo gracias a la televisión, y en honor a la verdad, este proceso no ha sido tan desagradable como el experimentado en Occidente, por ejemplo, durante la etapa de la colonización en otras partes del planeta.

«Al Jazeera lo que intenta hacer es educar al público para que sea capaz de adaptarse a las realidades del tiempo en que vive. El radicalismo normalmente viene cuando no hay manera de comunicarse. Ninguna sociedad sería sana si se desconectara del diálogo».

—Una curiosidad: ¿Por qué buena parte de los videos de Osama bin Laden aparecen primeramente en Al Jazzera?

—Eso no es cierto, porque las primeras entrevistas con Bin Laden han sido hechas y transmitidas por canales occidentales. Antes de las entrevistas efectuadas por Al Jazeera, hay otras de corresponsales norteamericanos.

«Nosotros, claro, transmitimos videos de Bin Laden porque es material noticioso, no se puede dejar de lado. Parte de la propaganda contra Al Jazeera ha sido enfocada, precisamente, en que transmite solamente esos videos, y que es el único que lo hace. Pero en un año nosotros recibimos normalmente no más de uno o dos videos de Bin Laden, y la realidad es que tenemos 24 horas de noticias cubriendo todo tipo de acontecimientos del mundo entero. Durante su existencia, nuestra cadena ha hecho coberturas distinguidas y mucho más reconocidas que las de los medios occidentales».

—¿Qué propone Al Jazeera a los corresponsales de otras cadenas occidentales que emigran hacia ella?

—Cuando nosotros lanzamos el canal en inglés, contratamos a corresponsales del mundo entero. Ese canal pertenece a la misma filosofía editorial, es el mismo espíritu de Al Jazeera. Sea cual sea el pasado del periodista que venga a trabajar con nosotros, adopta nuestros principios, de los que ya hemos hablado. Nuestra cadena es hoy una plataforma mundial para el periodismo independiente, y contamos con empleados de más de 45 nacionalidades.

—Por último, ¿qué desafíos le plantea Internet y las nuevas tecnologías?

—Al Jazeera cuenta hoy con siete canales de televisión, y un portal en Internet en dos idiomas: inglés y árabe, de hecho el más grande en Oriente Medio. Estamos lanzando ahora nuevos servicios interactivos a través de Internet; por ejemplo, se puede ver nuestra señal a través de celulares, o en la computadora, y enviamos mensajes de texto. La transmisión en inglés, además, es en hi-fi (alta fidelidad), lo más avanzado en televisión. Como ve, estamos muy pendientes de las nuevas tecnologías en el mundo mediático.

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