Islas Seychelles: el paraíso en bancarrota - Internacionales

Islas Seychelles: el paraíso en bancarrota

Las variables económicas de ese archipiélago africano tienen un comportamiento preocupante y se encuentra en la lista de los más endeudados

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Las islas Seychelles, tan conocidas como el idílico destino del turismo opulento para exóticas estancias, por ser hogar de especies vegetales y animales únicas o por alojar la mayor población de tortugas gigantes del orbe, comienzan a ser destacadas también por estar al punto de una bancarrota. La interconexión de los mercados, propia de la globalización, no perdona, y las economías de pequeños estados insulares como ese archipiélago africano ubicado en el Océano Índico peligran. Hasta sus propias costas llegan, con la fortaleza destructora de un tsunami, la inseguridad y la debilidad de los sistemas financieros del Norte.

Las variables económicas de Seychelles tienen un comportamiento bastante preocupante. El pequeño Estado, con una población que no llega a los 100 000 habitantes, se encuentra en la lista de los más endeudados, con un ranking de ¡nada más y nada menos que unos 800 millones de dólares!

Luego de una breve recuperación después de unos años de retroceso, los ingresos del turismo y la pesca —las dos actividades económicas principales de ese país—, comenzaron a caer en 2008, lo que provocó que Victoria dejara de pagar los bonos por 230 millones de euros que habían emitido en arreglo con Lehman Brothers antes de que esta compañía cayera en su propia bancarrota.

Este préstamo fue en dos partes: un primer paquete de 200 millones en 2006 y otros 30 millones un año después. En 2002, según seychellesweekly.com, el gobierno de Victoria negoció préstamos de 150 millones con un grupo de bancos (Tokyo-Mitsubishi Bank, Barclays, Standard Chartered and Mauritius Commercial Bank) que trató de responder con la garantía de los ingresos de Indian Ocean Tuna, una de las mayores productoras de Atún en el mundo.

Con las pérdidas en la pesca y el turismo, en noviembre de 2008 el Fondo Monetario Internacional (FMI) —el mismo que con su aliado el Banco Mundial ha subordinado su asistencia financiera a la adopción de las políticas neoliberales que hoy están en crisis— acudió al «rescate» con un paquete de 26 millones de dólares por dos años. También el archipiélago busca una renegociación de sus deudas con el Club de París, un foro de acreedores formado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y otros países de Occidente.

Esta vez, como siempre hace con los estados del Sur, la desacreditada institución financiera internacional pidió a cambio de su «cooperación» la implementación de políticas que incluyen la eliminación de todos los controles en el intercambio comercial, la devaluación de su moneda —a rupia—, y un mercado sin interferencia estatal.

Victoria también tomó otras medidas como el recorte de gastos y el reajuste de las plantillas del sector público.

No obstante, los recientes pronósticos del FMI siguen siendo desalentadores: la economía de Seychelles se contraerá en aproximadamente un 9,5 por ciento en 2009, mientras la llegada de turistas al paraíso altamente endeudado declinará en un 25 por ciento.

La acción de algunos piratas que se han ido desplazando desde el Golfo de Adén y las costas somalíes hacia más al sur, llegando a los mares de Seychelles, también amenaza al turismo y la pesca en este país que no dispone de los medios suficientes para combatir ese flagelo. Allí, los modernos corsarios ahuyentan a los visitantes extranjeros que buscan el reposo en las aguas tropicales del archipiélago africano o a las embarcaciones pesqueras que en ocasiones se refugian en el Puerto Victoria, al no contar con la seguridad para faenar. Esta, aunque no es una razón tan fuerte como la debacle mundial, echa un poquito más de arena en el vaso ya desbordado.

El impacto del descalabro mundial en la industria turística, una de las que más mano de obra ocupa en ese país, ha propiciado que el número de desempleados se haya triplicado en cinco meses: de 1,4 por ciento en octubre de 2008 a 4,4 en febrero de 2009, según datos del Buró Nacional de Estadísticas.

Otra de las respuestas de Victoria es potenciar aún más la condición del país como uno de los principales paraísos fiscales. Pero esto quizá pudiera ponérsele un poco difícil con la amenaza del G-20, —emanada de su cumbre en Washington— de eliminar a los bancos off shore (fuera de sus costas), una vez que el FMI estima que hacia ellos escapa la cuarta parte de la riqueza privada de todo el mundo, huyendo de los controles fiscales. Por supuesto, si la palabrería derivara en praxis —lo cual realmente dudo— será contra paraísos como Seychelles e Islas Caimán (en el Caribe) y no contra los europeos, allí en las mismas narices de quienes pretenden encabezar esta cruzada.

Ante el caos, Seychelles tiene el reto de diversificar más su economía y no hacerla tan dependiente de los ingresos del turismo y la pesca, además de no mirar tanto al Norte y buscar la integración con el Sur. Para otros está la lección: si el panorama de uno de los destinos del turismo opulento se pinta tan oscuro, ¿qué será de los más modestos que perciben ingresos con sus ofertas de todo-incluido?

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