Fracasó el plan presentado por Oscar Arias

Fue rechazado dignamente por la delegación de Zelaya el llamado «Acuerdo de San José», nueva trampa exhibida por el «mediador» costarricense Especial del Golpe de Estado en Honduras

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Juventud Rebelde

SAN JOSÉ, julio 22.— Los nueve puntos que el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, presentó este miércoles bajo el título de «Acuerdo de San José», fueron rechazados categóricamente por la delegación que representó al presidente constitucional hondureño Manuel Zelaya, en la mediación establecida por el Departamento de Estado norteamericano para dar «solución» a la crisis provocada por el golpe de Estado del 28 de junio.

Rixi Moncada, tras declarar que la delegación que representa al presidente constitucional José Manuel Zelaya se había sometido más que había aceptado el plan de siete puntos propuesto por el mediador Oscar Arias, con el objetivo de dar cumplimiento a la resolución de la OEA que exige la restitución del presidente legítimo, consideraba que ha fracasado la propuesta presentada en este momento como «Acuerdo de San José».

Lo consideró «fracasado desde el mismo sábado», porque «desgraciadamente no tuvo eco ni fue aceptado por los representantes del régimen de facto», enfatizó, dado que haría efectivo el cumplimiento de la resolución dictada por la OEA de restituir o restablecer al presidente Zelaya «en forma inmediata, en forma segura y sin condiciones», proceso apoyado por la ONU y otras instancias de la comunidad internacional.

La declaración leída por Moncada aclaraba que el domingo dieron por concluido y agotado el diálogo de la mediación, porque después del vencimiento de plazos y sus prórrogas planteado por Arias, los golpistas de Micheletti de forma intransigente rechazaron siempre esa propuesta, la calificaron de «inaceptable», e incluso la consideraron «intervención» del mediador en los asuntos internos de Honduras.

Tras explicar estas razones, el documento —que representa los requerimientos del pueblo hondureño, que durante 25 días consecutivos ha estado manifestándose contra la asonada del 28 de junio—, condena una vez más al régimen militar golpista que ha tomado el poder en Honduras y que mantiene la represión y la persecución contra el pueblo hondureño y su Frente Nacional contra el Golpe.

Además, solicita formalmente a Arias que convoque con urgencia este mismo día a los presidentes centroamericanos en su organismo de concertación, el SICA, y que este a su vez convoque al Consejo permanente de la OEA y al Consejo de Seguridad de la ONU para que estos organismos internacionales adopten las medidas necesarias para someter al régimen golpista a sus resoluciones, tal y como plantean el Derecho interno e internacional.

La nueva propuesta de Arias, calificada por algunos analistas como ampliación de la «trampa» y burla al pueblo hondureño, traía nueve puntos que pretendían apretar aún más a Zelaya bajo el argumento de «lograr la reconciliación y fortalecer la democracia», auspiciando un llamado gobierno de unidad y reconciliación nacional, en el que estarían representados todos los participantes en el Golpe.

Además, daba amnistía a los delitos cometidos por los golpistas e incluía, implícitamente, en esa misma categoría de infractor al presidente Zelaya, y alababa a las fuerzas armadas y a la policía hondureñas afirmando que eran «profesionales, apolíticas y no deliberantes».

Solo en el punto seis se recordaba que debía ser restituido el ejecutivo, es decir a Zelaya como presidente, y Arias completaba la triquiñuela pidiéndole a la comunidad internacional la revocación de las medidas adoptadas que, decía, impiden la cooperación con Honduras.

Al final de la conferencia de prensa, el mediador y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, de espaldas a los representantes del presidente hondureño, saludaba solamente a Mauricio Villegas y a la delegación de Micheletti, que había insistido en rechazar el retorno de Zelaya y lo justificaba con que la propuesta de acuerdo involucraba a otros poderes del Estado a los que le sería presentada.

Las delegaciones del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y del usurpador Roberto Micheletti, se habían trasladado previamente este miércoles a San José, poco antes de que venciera el plazo de 72 horas que impuso el mandatario costarricense, Oscar Arias, convocadas por este para buscar una salida a la crisis provocada por el golpe de Estado del pasado 28 de junio.

Declaraciones de Zelaya

En entrevista concedida al canal multinacional TeleSur, el presidente José Manuel Zelaya ratificó que el proceso mediador había finalizado y el «acuerdo ha fracasado», aunque calificó de positivo el esfuerzo y la buena voluntad de Arias, aunque los resultados han sido totalmente negativos, por la inmensa soberbia del régimen militar que ha asumido con el poder de las armas.

Con anterioridad, Zelaya le había asegurado a la radioemisora española Cadena Ser que si no se alcanzaba un pronto acuerdo iba a regresar a su país, a pesar de una orden de captura en su contra, advertencia que ya ha hecho en otras ocasiones.

«Estamos convocando a las fronteras (...) a los miembros del pueblo para que nos acompañen en una entrada al país, donde las Fuerzas Armadas han dicho que van a disparar y que nos van a asesinar en la entrada», afirmó según recoge la agencia Notimex.

Admitió que en esa entrada «estamos probando las amenazas que se han hecho» y responsabilizó a las fuerzas armadas de Honduras de su asesinato «si acaso» se lleva a cabo la amenaza.

El régimen golpista desplegó en los últimos días soldados en distintos puntos del país, y una pista aérea cercana al rancho de Zelaya fue cubierta de obstáculos para evitar cualquier posibilidad de su uso en la promesa de regresar a Honduras.

Este miércoles hubo una marcha en Tegucigalpa a favor de Micheletti, mientras sindicatos fieles a Zelaya comenzarán este jueves una huelga general de 48 horas contra el Golpe de Estado, sumándose a las manifestaciones diarias que pacíficamente han exigido la reinstauración del presidente constitucional.

PL reporta que miles de manifestantes antigolpistas marcharon por la ciudad de La Lima, en el norteño departamento de Cortés, donde también hubo bloqueo de carreteras, y organizaciones juveniles ocuparon los colegios de la zona, según informó a la emisora jesuita Radio Progreso, Margarita Murillo, dirigente regional del Frente Nacional contra el Golpe de Estado.

Añadió que a la manifestación se sumaron organizaciones de las ciudades de San Pedro Sula, la segunda del país, y la cercana Progreso.

No hay desgaste y nos mantendremos en la lucha del presidente Zelaya y por la convocatoria a una asamblea nacional constituyente, dijo Murillo.

Este miércoles también fue tema en los medios la declaración que hizo el «canciller» golpista Carlos López sobre su reunión el lunes en Bogotá, al frente de una delegación de ocho personas, con el presidente colombiano Álvaro Uribe, quien le mostró su «simpatía» por la gestión de Micheletti, declaración a la que la cancillería colombiana puso reparos pero admitió que el encuentro se realizó de manera «informal».

Provocadoramente, López aseguró que la entrevista con Uribe fue programada porque Colombia y Honduras son «víctimas de agresores externos comunes, como Hugo Chávez». También confirmó una reunión similar con las nuevas autoridades gubernamentales de Panamá el pasado día 19.

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