La continuidad de la revolución bolivariana es imprescindible

José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, sostuvo un encuentro con colaboradores cubanos en Venezuela

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— A la cabeza de la delegación cubana que participa en la edición XVIII del Foro de Sao Paulo, el doctor José Ramón Balaguer Cabrera sostuvo este martes un encuentro con representantes de las misiones de la Isla en Venezuela, donde resaltó la trascendencia histórica de la Revolución Bolivariana y la necesidad de contribuir, junto a las fuerzas progresistas del mundo, a su continuidad y fortalecimiento.

El miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales recordó el concepto del Comandante Fidel Castro sobre revolución, en especial, el hecho de que en primer término la tesis de Fidel indica que «Revolución es sentido del momento histórico».

El dirigente resaltó la imagen para destacar los momentos cruciales que hoy vive la región y el mundo, y el lugar primordial que ocupa la revolución chavista en el presente y el futuro de América Latina, el Caribe y el planeta todo.

Subrayó así la importancia de que los servicios que presta la colaboración cubana en el país sudamericano —vinculados mayoritaria y de forma directa a la población— han de ser ejemplares por su eficiencia y calidad.

Ustedes —les señaló— cuando hacen su trabajo (muchas veces en los lugares más remotos y anteriormente olvidados de Venezuela —agrega este redactor) no son solo la imagen de Cuba, sino también la de aquellos por los que están aquí, en clara referencia al presidente Hugo Chávez y su revolución.

Colaboración fecunda

Acompañado por Roberto López, jefe de las misiones cubanas aquí, y el embajador Rogelio Polanco, el intercambio de Balaguer con una representación de los colaboradores antillanos pasó revista al desenvolvimiento de la cooperación antillana.

Ante preguntas del miembro del Secretariado del Comité Central sobre el movimiento de Colectivo Moral en las instituciones médicas, el doctor Gerardo Hernández Rodríguez, jefe de la colaboración en este sector, indicó que la distinción, según sus preceptos, persigue y ha logrado arraigar un hacer de excelencia, tanto en lo profesional como en lo ético, lo político y lo humanista.

No obstante, señaló Rodríguez, apenas un quinto de las áreas de salud, de las casi 600 que hay en Venezuela con colaboración cubana, han logrado esta acreditación.

Es demostración —ejemplificó— de la exigencia y severidad en la aplicación de un reconocimiento profesional que es «difícil de lograr y fácil de perder», en alusión al continuo examen del hacer de los trabajadores de la salud cubanos y las instalaciones en que laboran —desplegadas, por cierto, en todo el territorio venezolano.

Balaguer también se interesó por el desenvolvimiento de la carrera de Medicina Integral Comunitaria (MIC —un paradigma defendido por las tendencias más progresistas de la docencia médica internacional), cuya primera graduación concluyó, tras seis años de estudio, con la graduación de más de 8 000 doctores.

En la segunda oleada, a fines de este año, se agregarán más de 6 000. Números más, números menos, en los próximos años saldrán de las aulas venezolano-cubanas casi 30 000 nuevos médicos, la mayor parte de ellos personas que antes de la Revolución no podían aspirar a ser parte de una de las profesiones más respetadas y trascendentes en cualquier nación.

Ante insistencia del dirigente partidista sobre el desarrollo profesional de los graduados, el veterano doctor y pedagogo Pedro Alexis Díaz, encargado de la sección de docencia de la colaboración médica isleña, señaló que a pesar de las campañas de manipulación de los medios y la derecha, desde enero hasta la fecha —tiempo de praxis de los MIC y aunque mucho se ha hurgado para defenestrarlos—, no se reporta ninguna mala praxis de los diplomados.

Esto demuestra —pudo interpretarse de sus palabras— la calidad humana y profesional de los MIC, la rectitud de la enseñanza que recibieron, y la probidad de los planes de estudio de esta nueva carrera —la cual, reiteramos, se ha convertido en realidad y paradigma para buena parte de los docentes y teóricos que defienden una medicina humanista, inclusiva y popular, según el axioma más puro y recto de esta profesión, contenido, por demás, en el juramento de Hipócrates.

Es este un esquema de enseñanza universitaria de la medicina que se estaba reclamado desde el lejano año de 1978, cuando la cumbre mundial de medicina primaria en Alma Ata —antigua URSS— por los más reputados especialistas en la materia.

Son ellos los que tuvieron en Cuba y la visión de Fidel, su primera experiencia, y los que aquí se han encontrado con una realidad totalmente diferente, pero igualmente exitosa.

Balaguer se ocupó, además y entre otros temas de la colaboración cubana en Venezuela, del desarrollo de los tratamientos a partir del medicamento Heberprot-P, para pie diabético, que desde su aparición, tanto del fármaco como de la tecnología de aplicación, ha logrado que más de 24 000 ciudadanos de esta nación no hayan tenido que ser sometidos a la amputación de sus miembros.

Al resumir el impacto de las diversas misiones de colaboración cubanas —médica, cultural, deportiva, educativa, energética y otras más— el veterano dirigente partidista subrayó que estas ya forman parte intrínseca del proceso revolucionario venezolano.

«Ustedes, los que están, los que estuvieron, y los que vendrán —señaló— ya son parte de esta extraordinaria revolución, la que ha creado una situación nueva, desconocida, en toda la historia de Nuestra América».

Foro y surtidor de las izquierdas

Como jefe de la delegación cubana al XVIII Foro de Sao Paulo, el doctor José Ramón Balaguer Cabrera también intercambió este martes con los colaboradores cubanos en Venezuela sobre la trascendencia de la realización aquí del encuentro de las izquierdas de América Latina, el Caribe, y el mundo.

Al repasar la historia del siglo pasado y el presente —siempre haciendo referencia a los mensajes del hacer y las reflexiones de Fidel—, señaló que hoy el mundo vive una situación sumamente compleja, tan o más aguda que la antesala de la II Guerra Mundial, con una crisis capitalista insoluble.

A propósito, resaltó la trascendencia de la celebración en Caracas de la 18va reunión del Foro de Sao Paulo, que desde su fundación, a inicios de la década de los 90 del pasado siglo, sirvió de plataforma para asegurar que las izquierdas no estaban liquidadas, sino que empezaron a construir un nuevo comienzo.

Recordó que desde su inicio a hoy, las fuerzas progresistas en América Latina y el Caribe se han fortalecido, primero por el ejemplo y resistencia de Cuba, luego por Chávez y su Revolución Bolivariana.

Fue esta, señaló, un acontecimiento de suma trascendencia, la apertura a una posibilidad que se ha hecho realidad en buena parte de Nuestra América.

Agrego que la celebración del Foro de Sao Paulo en Caracas es una expresión de solidaridad hacia la Revolución Bolivariana y el presidente Hugo Chávez.

Algo —añadió— «que es necesario mantener, porque el mundo lo necesita.

«La Revolución Bolivariana —concluyó— es imprescindible».

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