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Chile, un cuadro mal pintado

Los dos grandes bloques políticos chilenos tienen ya sus candidatos a las elecciones del 17 de noviembre: Michelle Bachelet y Pablo Longueira, elegidos en primarias el último domingo de junio, pero no son los únicos presidenciables, otros se presentan por pequeños partidos o de forma independiente; Marcel Claude es uno de ellos, y cuenta con el apoyo de sectores del movimiento estudiantil

Autor:

Camilo Villa Juica

Noviembre se acerca, y el pueblo chileno deberá decidir quién tomará las riendas del la nación durante los próximos cuatro años. Los dos grandes bloques políticos del país ya eligieron a sus candidatos: Pablo Longueira por la derechista Coalición por el Cambio y Michelle Bachelet por la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia.

Si bien ambos postulantes se roban el protagonismo del acontecer político nacional, no son los únicos presidenciables. Al alero de la publicidad y medios de comunicación, hay candidaturas que crecen desde las mismas plataformas sociales.

Una de ellas es la de Marcel Claude, quien apoyado principalmente por estudiantes y trabajadores, busca instalarse en el Palacio de La Moneda para, según sus propias palabras, «acabar con el legado impuesto por la dictadura».

El economista, sindicado como uno de los principales asesores del movimiento estudiantil chileno, analizó en exclusiva para JR la situación actual de su país, su posición en Latinoamérica, y las perspectivas de un eventual Gobierno encabezado por él.

El dinero no lo es todo

Consultado sobre el éxito económico alcanzado por Chile durante los últimos años, el aspirante a la presidencia responde categórico: «A nivel macroeconómico puede verse muy bien, pero la realidad es muy distinta». Explica que si bien el país cuenta con el ingreso per cápita más alto de la región (20 000 dólares anuales), el ciudadano común y corriente poco ve de ese dinero. El 0,1 por ciento más rico de la población percibe al mes casi 250 veces más que el 99 por ciento en la misma cantidad de tiempo, señala.

Para que veamos «lo mal pintado que está el cuadro nacional», Claude nos ofrece algunas aproximaciones: «El salario de buena parte de los habitantes pertenece a los bancos u otras instituciones financieras; los fondos de pensiones manejados por privados entregan miserias a los jubilados; las condiciones laborales son pésimas y solo apuntan a asegurar el lucro del gran capital».

En ese sentido, concluye que la nación «es un gran nicho de negocios», y por eso está «más que felicitada por el Fondo Monetario y la banca multinacional, que obviamente gustarían de que todos los países del mundo se comportaran como Chile, dada su condición de paraíso terrenal para la acumulación capitalista».

La patria grande y la patria chica

El presidenciable, respaldado por organizaciones como el Partido Humanista y la Izquierda Unida entre otras, también tiene palabras para el actual contexto latinoamericano. Asegura que nuestro continente está en una etapa crucial, donde sus pueblos están viviendo —nuevamente— una época de emancipación.

Para eso pone de ejemplo a países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Argentina, donde «se está apuntando al restablecimiento de los derechos nunca bien consagrados desde las luchas por la primera independencia».

Pero, según Claude, no todos han despertado, aún hay naciones víctimas del neocolonialismo, y Chile, es una de ellas. Para él, la tierra de Pablo Neruda no ha podido desprenderse de la garra neoliberal de los capitales nacionales y multinacionales. «Estamos en el lado oscuro de la Luna, y eso, nos ha significado pagar un alto precio en la profundización de las desigualdades», reflexiona.

«No obstante, el ejemplo de nuestros hermanos bolivianos, ecuatorianos y venezolanos nos ha permitido nuevamente despertar la aspiración por la emancipación. Nosotros no somos ajenos a la pretensión política de hacerle frente a las ambiciones expansionistas de Estados Unidos.

«Aún está pendiente el sueño inclusivo de José Martí para Nuestra América, la de todos y todas, así como también el de la Patria Grande de Bolívar. La unidad latinoamericana no solo es una épica y una estética, es también un imperativo político, pues únicamente ella nos permitirá hacer frente al poder avasallador de la superpotencia».

Si de Cuba se trata, Claude no oculta su admiración: «El pueblo cubano ha sido un ejemplo de resistencia ante las pretensiones norteamericanas de dominación en nuestro continente. Cuando todo el mundo se postraba ante el capitalismo triunfante, Cuba mantuvo la entereza y ello permitió posteriormente continuar con el proceso de emancipación en otras regiones de América».

«La cuestión educacional»

Desde el 2006 hasta la fecha, Chile ha sido escenario de grandes protestas estudiantiles, dejando muchas veces en jaque a los Gobiernos de turno. Cuando hace siete años estalló la llamada Revolución Pingüina, y cientos de colegios permanecían tomados y miles de escolares salían a las calles, Marcel Claude se reunía con los principales dirigentes para asesorarlos respecto a sus demandas.

El 2011 no fue distinto. Producto de su artículo La Educación Gratuita es posible, el también profesor universitario fue invitado a cuanto foro se organizó y fue publicado en los más prestigiosos periódicos y sitios digitales del país. «Escribí documentos donde justificaba la educación gratuita y universal, sobre la base de la nacionalización del cobre y de la reforma tributaria. Di entrevistas en la televisión, a raíz de eso me empezaron a llamar. Hice un trabajo de intelectual orgánico. Me reunía con los dirigentes cuando iba a las universidades y me invitaban a conversar», comentó hace poco el economista al sitio eldinamo.cl.

Quizá por eso el candidato es furor entre los universitarios, que llenan los espacios en el que se presenta, obligando incluso a sacar a la calle y plazas públicas sus charlas. Los recintos cerrados no dan abasto.

«Todos deben tener acceso a una educación de excelencia, integral, que no solo se sustente en la creación de factores productivos (trabajadores), sino que también aliente la formación de poetas, escritores, músicos, intelectuales, deportistas», afirma.

La otra opción

Marcel Claude asegura que de llegar a La Moneda su primera medida será convocar a un plebiscito donde el pueblo decida si quiere o no cambiar la actual Constitución, redactada en 1980 por la dictadura de Pinochet, a través de una Asamblea Constituyente donde todos se encuentren representados.

También propone nacionalizar los recursos naturales; educación y salud pública y gratuita; y poner fin a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), instituciones privadas creadas en dictadura para administrar los ahorros de pensiones.

Pero el «terrorista de las cifras», como lo llamó el diario El Mercurio, a raíz de un estudio en que denunciaba a la industria salmonera, no cuenta con gigantografías en las calles, ni avisos publicitarios en los diarios; y mucho menos spots radiales que inviten a votar por él. «Es de tercera división», lo catalogaron hace poco en un reconocido programa televisivo.

De ahí que muchos se refieran a su aspiración como simbólica, pues afirman, tiene escasas probabilidades de ganar, a lo que Claude responde: «Nuestra candidatura no tiene carácter testimonial, como sostienen aquellos que suscriben el modelo chileno sobre la base de encuestas de dudosa credibilidad. Es parte de los movimientos sociales, de los estudiantes y los trabajadores que durante los últimos años han encabezado el proceso de reivindicaciones que la sociedad chilena exige.

«Nosotros tenemos muchas posibilidades de dar una sorpresa, como ocurrió en Ecuador, Bolivia y Venezuela. El escenario político en Chile cambió rotundamente a partir del 2011, la sociedad ha madurado y entendido que no puede seguir viviendo en un país sin derechos, sometido a la presión vandálica del lucro y el negocio rentable del capital».

Quiénes van a la contienda

Competirán por la presidencia de Chile, el próximo 17 de noviembre, la ex mandataria Michelle Bachelet, triunfadora de las primarias que tuvieron lugar el domingo pasado, y a quien se ofrecen amplias posibilidades.

Bachelet acude en representación de Nueva Mayoría, que incluye a todos los partidos de la Concertación de Partidos por la Democracia y a la que se suma ahora el Partido Comunista. Los votos obtenidos en las primarias de su coalición la proyectaron como la ganadora de esos comicios.

Como contraparte tendrá a Pablo Longueira, ex ministro de Economía, y a quien se califica como hombre cercano al ex dictador Augusto Pinochet. Él acude por la Coalición por el Cambio, donde están la derechista Unión Democrática Independiente (UDI) y Renovación Nacional.

Junto a  Marcel Claude, anuncian sus candidaturas de manera independiente el ingeniero comercial y académico Franco Parisi; Marco Enríquez-Ominami, por el Partido Progresista; Roxana Miranda, del Partido Igualdad, quien habla de una Asamblea Constituyente Social; y Alfredo Sfeir, economista de la Universidad de Chile, por el Partido Ecologista Verde.

(Camilo Villa Juica es un estudiante chileno de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana)

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