El matrimonio sigue en pie

Las declaraciones de Obama no calman al reino saudita, tan preocupado porque un acuerdo definitivo entre Irán y el G 5+1 — (EE.UU., Francia, Reino Unido,Rusia y China) más Alemania— refuerce la influencia regional de la República Islámica una vez que se levanten parte de las sanciones occidentales contra la nación persa

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Muchos pensaron que el rey Abdalá no haría gala de su acostumbrada hospitalidad para recibir al presidente estadounidense, Barack Obama, a juzgar por el deseo del jefe de la Casa Blanca de llegar a un acuerdo con Irán, el histórico rival de Arabia Saudita en la lucha por la influencia regional. Pero al parecer, Abdalá estaba muy interesado en escuchar al visitante, teniendo en cuenta su estado de salud delicado. De cuerdo con AP, el monarca estaba conectado a una bombona de oxígeno.

Los reportes de prensa aseguran que Obama no le aseguró a su anfitrión nada nuevo ni diferente a lo que la Casa Blanca ha venido publicitando desde que estalló la última crisis en las relaciones entre ambos aliados, y que el propio secretario de Estado norteamericano, John F. Kerry, manifestó en Riad hace unos cinco meses, durante su visita a la nación arábiga.

Estados Unidos no «aceptará un mal acuerdo» con Irán, ese fue en esencia el mensaje de Obama para tranquilizar a un socio que se molestó tanto por el diálogo de Occidente con Teherán sobre el programa nuclear persa, que cometió la torpeza diplomática de rechazar un puesto como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad, otro espacio que hubiera resultado propicio para hacer escuchar sus posiciones.

Pero las declaraciones de Obama no calman al reino saudita, tan preocupado porque un acuerdo definitivo entre Irán y el G 5+1 —los cinco miembros no permanentes del Consejo de Seguridad (EE.UU., Francia, Reino Unido, Rusia y China) más Alemania— refuerce la influencia regional de la República Islámica una vez que se levanten parte de las sanciones occidentales contra la nación persa.

Riad también teme que dicho acuerdo resulte en detrimento de la alianza sellada en febrero de 1945, que establece en esencia la protección norteamericana al país arábigo a cambio de petróleo.

Y Riad se preocupa más al notar que Estados Unidos gana en autonomía energética al acercarse al equilibrio entre el crudo que produce y el que consume, y dependería menos del llamado oro negro importado desde los Países miembros de la Organización de países Exportadores de Petróleo (OPEP). La Agencia Internacional de la Energía afirma que en 2015 superará a Arabia Saudita —sujeta a las cuotas que marca el organismo— en la extracción de crudo.

Otra de las cuestiones que perturba a Arabia Saudita, son las negociaciones de Estados Unidos con Rusia para encontrar una salida política a la crisis siria, desoyendo sus reclamos de proporcionarle una mayor ayuda militar a las bandas armadas que buscan derrocar el Gobierno de Bashar al-Assad, un aliado de Irán.

La nación arábiga ve como peligroso el camino de las negociaciones sobre la paz en Siria, porque de momento, no le puede garantizar, de acuerdo a cómo se encuentra el escenario hoy, el derrocamiento de Al-Assad, y por consiguiente una estocada a la República Islámica de Irán.

Sobre el tema del envío de armas más potentes a las bandas armadas que operan en Siria, el desacuerdo no es total, pues Washington solo pretende que la carga bélica llegue a las manos de lo que considera «oposición moderada», y no a los grupos islamistas radicales o terroristas. Este fue otro de los temas que centró el diálogo privilegiado entre Obama y el rey Abdalá.

Por otra parte, tampoco se descarta que EE.UU. le haya pedido a Arabia Saudita intervenir en la producción petrolera para disminuir los precios, y afectar a Rusia, cuyos ingresos dependen en un 60 por ciento de las ventas de ese recurso y otros como gas y carbón. Y bueno, de paso Irán también puede recibir una bofetadita que contentaría a Riad.

De lo que sí se puede estar seguro es que entre ambos aliados solo existen discrepancias que no afectan las relaciones estratégicas. ¡Por el momento!

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