Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

¿Será bobo, o se hace Bovo?

La Cubafobia, los intentos de politizar la pandemia e —irracionalmente— poner a Cuba como foco y centro del contagio, ya aparece en el escenario político de Miami

Autor:

Juana Carrasco Martín

El nuevo coronavirus tiene trastornados a algunos. Los síntomas son un embrutecimiento provocado por las malas intenciones y la Cubafobia, traducidos en intentos de politizar la pandemia e —irracionalmente— poner a Cuba como foco y centro del contagio.

Por supuesto, tamaña patraña solo podía salir de Miami —una ciudad contaminada desde hace más de seis décadas por un odio visceral y un vengativo deseo de que los cubanos desaparezcamos del mapa, para poder apropiarse a como sea de este hermoso archipiélago.

El invento más reciente llegó con envoltorio de Twitter y una carta enviada al presidente Donald Trump por el comisionado Esteban «Steve» Bovo, pidiéndole que ubique a Cuba en la lista de viajes restringidos a Estados Unidos, porque «necesitamos tomar todas las medidas preventivas para proteger al condado de Miami-Dade y el estado de Florida de la propagación de COVID-19». 

En el condado del Bovo, el número de casos confirmados creció a 76 (datos del 18 de marzo) y va en aumento, al igual que en todo Florida, donde los positivos casi alcanzan los 400, al ubicarse entre los de mayor incidencia dentro los 50 estados de EE. UU.

Todo el mundo sabe, lo dicen muchos estadounidenses, entre ellos expertos médicos, y lo denuncian los aspirantes a la candidatura presidencial demócrata: Trump no actuó a tiempo contra el SARS-CoV-2, y por demás, el sistema de salud público, y, por supuesto, el privado, más las aseguradoras, responden a las ganancias que pueden obtener y no a las necesidades de sus ciudadanos.

Por lo tanto, los registros muestran que Estados Unidos es el país con mayor índice en todo el hemisferio, con 13 737 casos positivos al COVID-19; 201 fallecimientos y 108 recuperados. Son ya 178 los países donde la pandemia ha recalado.

Sin embargo, el comisionado asegura que Cuba ha falseado sus registros, que son rumores el que sean italianos los enfermos, que hace mucho no hay medicinas en el país, y se atreve a señalar que «Cuba no puede proteger a su pueblo, y mucho menos a los turistas».

Es tal la ceguera y mala leche del susodicho que ni ve cómo el mundo reconoce las bondades del antiviral cubano Interferón alfa 2B recombinante, ni el agradecimiento de pasajeros y tripulantes de un crucero condenado a navegar sin rumbo por el Caribe, hasta que el humanismo, la solidaridad y la generosidad de la mayor de las Antillas y su gente, les abrió puerto y aeropuerto para que regresaran a Reino Unido. Un «Te quiero Cuba» fue el mejor mensaje desde el SM Braemar…

Sería bueno, por si lo necesitan, que tomaran en cuenta que la industria farmacéutica cubana está preparada para tratar a miles de posibles enfermos de COVID-19, y nuestro antiviral ya se empleó con éxito en China.

El problema es que el Bovo se monta en el carro xenófobo del mandatario de la Casa Blanca, quien jamás reconoce sus fallos y busca en otros los chivos expiatorios, para también hacer campaña electorera, pues aspira a ser el alcalde de Miami.

Tampoco le importa que de tomarse esa medida extrema de cercenar los viajes entre La Habana y Miami, cortaría totalmente los vínculos de las familias cubanas, un crimen de lesa humanidad.

El colmo es que el gobernador de Florida, Ron De Santis, y la vicegobernadora Jeannette M. Núñez, apoyaron la propuesta, indicio claro de que los políticos floridanos y los que residen en la Casa Blanca son personal de alto riesgo y propensos al contagio de las tontadas.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.