¿Los Bush en el Chaco?

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Mientras se esclarece la posesión de los Bush, campesinos paraguayos se manifestaban ayer por tierras. Foto: AP

La noticia es la presencia en Paraguay de Jenna, una de las hijas jimaguas de Bush, para hacer una pasantía promovida por la UNICEF. Pero el titular que ocupa ya varios lugares privilegiados en periódicos y sitios web no es, precisamente, su visita a la nación sureña; ni siquiera su declarado interés de conocer zonas rurales para constatar cómo viven los campesinos paraguayos, por raro que ello pueda parecer. Aunque salga de él, ¡no siempre la astilla es igual al madero...!

Lo que está haciendo mucho ruido y se ha convertido en el verdadero titular, es la alegada posesión por su familia de entre 40 000 y 70 000 hectáreas —según las distintas versiones periodísticas—, en la región del Chaco.

Digo «por su familia» porque la titularidad del terreno aparece rodeada de tanta contradicción como la extensión de las posesiones. Aunque la mayoría de las fuentes dicen que la tierra la ha comprado este Bush, algunos aducen que se trata de una propiedad del padre, cuyo embajador en Paraguay en sus tiempos de presidente, Timothy Towell, la estaría administrando, según el periódico paraguayo La Nación.

La información la brindó, inseguro y meditabundo, el propio gobernador del departamento adonde pertenecerían los dominios, Erasmo Rodríguez Acosta, del Alto Paraguay, aunque este afirma que solo transmite «versiones» oídas, porque asegura carecer de documentos o pruebas fidedignas.

Algunos aducen que los cintillos resultan fiambre pues los rumores corrieron ya hace algunos años, y solo habrían salido a flote ahora en razón de la visita de la joven hija de Bush aunque, por cierto, posiblemente recorten su pasantía debido a tanto revuelo.

Si la adquisición es nueva o no, sigue sin confirmarse. Incluso, nadie ha podido asegurar que los Bush tengan tanta tierra allí. Pero lo estratégico del lugar preocupa. Sobre todo, en un momento en que esa zona sureña adquiere relevancia y notoriedad, en razón de la misma política de este Bush presidente de ahora.

No pocos remarcan que la alegada posesión se encuentra muy cerca de la llamada Triple Frontera, región a la que esta administración ha hecho famosa con sus sospechosas denuncias sobre la supuesta presencia en el lugar de un enclave «terrorista». ¿Será que lo piensan combatir?

Y por si fuera poco, parece que los terrenos se encuentran muy cerca o dentro de las áreas del Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua dulce más importantes del planeta.

En estos tiempos de nuevas conquistas del Imperio, ¡claro que tiene que preocupar un rumor así!

Rodeada de hermetismo y perseguida por la prensa, Jenna no ha dicho nada, y poco se ha sabido luego del breve comunicado oficial dado a conocer por la UNICEF cuando, ya con la comidilla dando vueltas, esa oficina de la ONU afirmó que la muchacha se interiorizaría «de las actividades de UNICEF en Paraguay y algunos de los programas con los que coopera».

Si se ha filtrado algo más de sus movimientos en el país ha sido por la persistencia de la prensa, que al fin logró fotografiarla a la salida de un restaurante en Asunción; o por los trascendidos de la cena que compartió con el presidente Nicanor Duarte y la primera dama, Gloria Penayo, una de las pocas actividades que llegó a los reporteros, reseñó la prensa nacional.

Aunque los comentarios en torno a la presunta hacienda paraguaya de los Bush se incrementan, las autoridades de ese país no han dicho nada aún. Es probable que una interrupción de la visita de Jenna —lo que frustraría sus propósitos, ya fueran visitar a la carenciada gente del Chaco o conocer el llevado y traído rancho— corte los rumores.

Pero el tema es muy delicado dentro, y fuera del país. El rechazo de amplios sectores sociales a los ejercicios militares desarrollados allí por soldados estadounidenses hace algunos meses, avisa de que la eventual compra —antigua o nueva— de tierra del Chaco por los Bush, podría generar mucha controversia. Y no pocos señalan desde las naciones vecinas, lo cerca que están los yacimientos gasíferos de Bolivia.

En lo que el asunto se aclara —¿o se olvida?—, los paraguayos pueden gozar de una tranquilidad compensatoria en relación con su integridad y su soberanía: según dio a conocer la antevíspera el canciller Rubén Ramírez, a partir del año que viene los soldados de Estados Unidos no seguirán gozando de la inmunidad que les había otorgado el gobierno paraguayo, y gracias a la cual disfrutan del mismo trato que los funcionarios diplomáticos y administrativos, debido a lo cual solo pueden ser juzgados en EE.UU.

Sin duda, un punto a favor de los paraguayos y de América Latina, en medio de tantos rumores incómodos no confirmados... pero tampoco desmentidos.

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