Gran Bretaña/ Elecciones: ¿Volverá Sean Connery a Escocia?

Autor:

Luis Luque Álvarez

El actor británico Sean Connery, residente en Bahamas, podría regresar a vivir a su Escocia natal, informa un despacho. Sin embargo, ¿qué tiene que ver el protagonista de El nombre de la rosa con esta página de temas internacionales?

Pues que el Partido Nacional Escocés (SNP), del que él es un entusiasta simpatizante, se perfila como el ganador de las elecciones legislativas en Escocia, el próximo 3 de mayo, fecha en que también se elegirán los diputados a la Asamblea de Gales y los alcaldes de Inglaterra.

¿Cuál es el punto? Que el SNP pretende poner fin a 300 años de pertenencia de Escocia al Reino Unido, país que integran, además, Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. Y como Connery dijo que solo volverá a vivir en su patria cuando esta se independice, pues mucho se alegraría de que llegaran al poder quienes desean la separación total.

Sucede que uno de los principales objetivos del programa electoral del SNP, es realizar un referéndum sobre la independencia del país. Cabe decir que el Parlamento escocés, de 129 miembros, en funciones desde 1999, tiene competencias en servicios de salud, educación, vivienda, policía, tribunales, etcétera, pero tópicos como la política exterior, la defensa, y los asuntos económicos y financieros, se manejan desde Londres, lo que no les resulta demasiado simpático a los nacionalistas.

Gracias al correo electrónico, pude conversar con Rob Gibson, un diputado del SNP, para tener una visión de primera mano: «Los escoceses —señala— han visto ocho años de gobierno con poderes limitados, y se dan cuenta de que necesitamos mucho más, como las naciones normales. Ese es el camino que estamos tomando.

«No tenemos control de nuestros impuestos —añade—, solo recibimos subvenciones. Cuando hagamos un referéndum sobre si queremos la independencia o no, habrá argumentos que mostrar sobre cuán bien pudiéramos hacerlo solos».

Sí, porque hay sobradas advertencias sobre la inviabilidad de Escocia como Estado aparte. Los oponentes arguyen que un país de cinco millones de personas no tendría el desarrollo económico ni la influencia política de uno de 60 millones, y perdería el asiento permanente que posee, como parte del Reino Unido, en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Asimismo, el Primer Ministro británico Tony Blair llamó a desengaño a los independentistas, al decirles que han calculado erróneamente las reservas petroleras que posee Escocia, y que serían eventualmente la fuente de su riqueza.

Pero el SNP rechaza los malos augurios y apunta que la Unión Europea es un sitio favorable para el ascenso de los países pequeños. «Podríamos ser como la República de Irlanda, la cuarta nación más próspera del planeta», dicen en su manifiesto, en el que expresan además que tendrían libertad para invertir la riqueza petrolera en un fondo para las futuras generaciones, sacar las armas nucleares británicas de su territorio, y regresar a casa a los soldados escoceses que participan en la ocupación de Iraq.

Tales ideas parecen ser respaldadas por los sondeos. Uno de la empresa YouGov, del 24 de abril, otorga al SNP el 37 por ciento de las preferencias, siete por ciento más que a los laboristas, afectados por la impopularidad de Blair (quien, por cierto, ya está haciendo las maletas, algo de lo que hablaremos próximamente).

Sin embargo, ser no es parecer. El semanario The Economist revelaba una encuesta sobre el grado real de independencia a que aspiran los escoceses. Solo un 31 por ciento de los consultados habló de «un Estado completamente separado», mientras que el 51 por ciento se decantó por una mayor autonomía, pero dentro del actual estatus.

Cabe preguntarse entonces: ¿Se impondrá el SNP en las urnas? Quizá. Pero después, ¿votarán los escoceses por un adiós definitivo a sus compatriotas ingleses?

No aventuro pronósticos, máxime cuando hay 300 años de historia compartida de por medio, y eso pesa. Prefiero dejárselos a Sean Connery, que está loco por mudarse...

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