El pecado del profesor Bitterman

Autor:

Julio Martínez Molina
Unos días atrás, Steve Bitterman, profesor universitario de Red Oak (Iowa, EE.UU.), denunció que fue despedido tras manifestar en una de sus clases que la historia bíblica de Adán y Eva no debe interpretarse al pie de la letra.

El pobre tuvo la desdicha de hacerlo en momentos en que la educación en la nación norteña reedita la vieja disputa entre los evolucionistas y los creacionistas.

No hay nada nuevo bajo el sol, sin embargo. Esta bronca comenzó hace muchos años, como se encargan de recordarnos diversos volúmenes de la historia de EE.UU., pues en la década del 20 del siglo pasado ya hubo allí una cruzada fundamentalista que rebatió la ciencia de la evolución biológica por medio de la interpretación bíblica.

Durante dicha etapa, legislaturas estatales del sur y el medio oeste comenzaron a introducir enmiendas y proyectos de leyes encaminados a prohibir la enseñanza de la teoría evolutiva.

El poder de estos fundamentalistas se expandió en el tiempo cobrando una magnitud tal, que el segundo período de Bush en la Casa Blanca dependió de millones de votos conseguidos entre la derecha cristiana por Karl Rove.

Como recuerda Eliades Acosta en El Apocalipsis según San George, ni «el que habla en directo con Dios» (Bush) ni los cien millones de evangélicos censados en EE.UU. piensan que ellos descienden directamente del mono; y se consideran superiores al resto de los humanos.

Una encuesta de Gallup difundida hace pocos meses reveló que el 68 por ciento de los estadounidenses cree en la versión bíblica conocida como «creacionismo» y no en la teoría de la evolución, apuntaba el periodista David Brooks en un artículo publicado en Rebelión el pasado 17 de junio.

En 2005 ocurrió un suceso de notoriedad internacional cuando ocho familias de Pensilvania llevaron a los tribunales de ese estado un litigio contra los que preconizan la observación escolar pública de la teoría religiosa del surgimiento de la especie.

La idea, que en Bush y su corte de neoconservadores tiene resortes impulsores claves, halla asiento en sitios digitales como Conservapedia y en el estudio cinematográfico FoxFaith, voceros recalcitrantes de tal modelo de pensamiento.

En septiembre de 2006, 20th Century Fox presentó su nueva división FoxFaith (Fox Fe), la cual tiene previsto rodar una docena de películas de orientación religiosa por año.

Podrá imaginarse el lector qué tipo de religiosidad salvaguardará la flamante subdivisión cuando la Fox está en manos de Rupert Murdoch, un tipo que ha respaldado con su poderoso sistema mediático las carnicerías de Bush y sus feligreses de mentiritas en el planeta.

GodTube, la revancha cristiana del sitio de videos YouTube, es también parte de la ofensiva conservadora que hoy convive en el mundo online con Conservapedia y CreationWiki, escribió Tim Dowling en el diario británico The Guardian. Incluso hay una alternativa cristiana para el sitio de entretenimiento MySpace llamada Ditty Talk.

Conservapedia ha devenido arma de contraataque de la derecha cristiana estadounidense a la Wikipedia, a la cual la primera acusa de ser «seis veces más liberal que el público norteamericano medio», apuntaba recientemente Radar, suplemento del periódico argentino Página 12.

La Wiki, el proyecto enciclopédico de colaboración colectiva mayor de la red, es tildada por su contraria de ser «cada vez más anticristiana y antinorteamericana».

A juicio del sitio pro derecha cristiana —y esto es lo peor del asunto del modo como lo ve este periodista—, solo son seres humanos algunas personas de «la nación elegida», entiéndase Estados Unidos.

Con esa conclusión pone a la vista de todos su religiosidad de cartón, pues una verdad del cristianismo radica en la igualdad entre los hombres y el amor al prójimo.

La fuerza fundamentalista es el resultado de décadas de atizamiento de odios, fervores y sentimientos primarios contra todo lo que pueda emparentar a los blancos anglosajones con sus no semejantes.

El credo de Identidad Cristiana, uno de los principales motores ideológicos de esa ultraderecha religiosa fundamentalista que condujo al poder a Bush, reza que los judíos, al igual que los negros, los hispanos y los asiáticos no son seres humanos, sino bestias descendientes del acoplamiento entre Eva y Satán en forma de serpiente.

Visto entonces desde un prisma ideológico, su problema con Darwin y Bitterman, más que obvio, resulta vital, porque interesa a la igualdad de todas las personas en la Tierra.

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