El Cuarto Poder

Autor:

Armando Hart Dávalos

Hace 116 años, un 14 de marzo, apareció el primer número del periódico Patria fundado por Martí, y ese acontecimiento suscita en mí recuerdos y reflexiones acerca del papel que desempeñaron y desempeñan los medios de comunicación en la lucha de nuestro pueblo. Repasemos algunos hechos.

El pensamiento de la Ilustración nos dejó la teoría de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Fue precisamente Montesquieu en su obra maestra El espíritu de las leyes (1748), quien postuló que debía garantizarse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales.

La práctica histórica le agregó un «cuarto poder», el de la prensa, a la que hoy llamamos medios de comunicación masiva. Ese llamado cuarto poder se ha convertido, en medio de una aguda lucha por controlar las conciencias y las ideas, en un elemento clave. Los avances tecnológicos de esta esfera han acentuado, por una parte, el poder de las transnacionales de la información a escala planetaria pero, al mismo tiempo, han abierto brechas a través de las cuales podemos y debemos difundir nuestro mensaje.

Las enseñanzas de Patria, el papel desempeñado por la revista Bohemia, que el próximo mes de mayo cumplirá cien años de fundada, la labor esclarecedora del periódico Hoy, la hora radial de Chibás y la labor de Fidel en todos aquellos años hacen que hoy tengamos como experiencia decisiva para la Revolución la acción de propaganda objetiva y divulgación de los medios de comunicación masiva.

Recordemos que aquel programa radial de Eduardo Chibás en la noche del domingo se convirtió en un poderoso factor movilizativo del pueblo contra la corrupción de los gobernantes y la degradación moral de aquella sociedad. Desde Bohemia, se fue sedimentando una conciencia política y una rebeldía contra el orden, o más bien el desorden, imperante. El propio Fidel utilizó esa revista como tribuna de denuncia y la sección En Cuba con periodistas como Enrique de la Osa y Carlos Lechuga, entre otros, resultaba el espacio informativo por excelencia de la política nacional. Aquí vale apuntar un dato que ilustra la enorme influencia que llegó a alcanzar la revista. En 1953 la tirada de Bohemia llegó a la cifra de 260 000 ejemplares y se calculaba en dos millones de personas el número de sus lectores.

Después del triunfo revolucionario la prédica incesante de Fidel desde la televisión y la prensa escrita y radial fue un factor esencial en la maduración de la conciencia del pueblo a favor de los cambios radicales que demandaba la profundización del proceso revolucionario. En sus viajes al exterior Fidel brindó siempre una atención especial al contacto con la prensa y logró muchos éxitos en la ruptura del cerco mediático que el imperialismo y las transnacionales de la información impusieron a nuestro país.

Hoy, Fidel, aun en medio de las condiciones que le impuso su recuperación, sigue dando el ejemplo con sus Reflexiones con las que alcanza una gran influencia no solo en Cuba sino también en el exterior.

Es precisamente en este terreno donde está llamado a jugar un papel destacado el amplio movimiento de las ideas martianas, bolivarianas y de los próceres y pensadores de América y del mundo. Ahí está, a mi juicio, uno de los desafíos mayores que tenemos todos los que de un modo u otro aportamos nuestro grano de arena a la batalla de ideas que se libra hoy a escala planetaria. Y Martí continúa abriendo la marcha:

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados.

Rindo, pues, homenaje al Día de la Prensa Nacional y estoy persuadido de que debemos fortalecer su trabajo y proyectarlo de manera eficaz en la defensa de nuestra cultura y de la obra de la Revolución.

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