La ruta del dinero

Autor:

Randy Alonso Falcón
Todo se compra y se vende en la sociedad norteamericana: presidentes y senadores, leyes y prostitutas, guerras y mercancías... La ruta del dinero da las claves de casi todos los fenómenos de la quebrada nación. ¿Quién da más?

Las elecciones de noviembre serán las más caras en la historia del imperio. El puesto de Presidente costará unos mil millones de dólares, si se suman los gastos de todos los precandidatos. Otro tanto costará la elección del total de los miembros de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Solo Barack Obama e Hillary Clinton habían recaudado al final de enero más de 138 millones cada uno. Entre todos los candidatos demócratas (incluyendo los ya retirados) el monto acopiado ascendía a más de 370 millones, a los que se suman los casi 60 millones y medio recogidos por el Comité Nacional Demócrata para la contienda electoral.

Farmacéuticas, bancos, firmas de Wall Street, corporaciones del complejo militar industrial y el lobby judío están entre los mayores contribuyentes.

Es fácil descifrar quién dirigirá la Casa Blanca los próximos cuatro años.

Saco sin fondo

La guerra en Iraq se ha convertido en un saco sin fondo. Apenas iniciada, fue motivo de controversia cuando el Consejero Económico de la Casa Blanca llegó a cifrar en 200 mil millones el costo del conflicto, algo que le pareció exagerado al halcón Donald Rumsfeld, quien esperaba una rápida y costeable victoria. Cinco años después, la Oficina de Presupuesto del Congreso reconoce que el legislativo estadounidense ha aprobado 421 000 millones de dólares para la contienda en el país árabe.

Un estudio recién publicado del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y la profesora de Harvard Linda Bilmes calcula en tres millones de millones de dólares el costo para Estados Unidos de la perversa guerra. En 2008 se gastarán 12 500 millones mensuales en la aventura bélica.

El derroche tiene sus manos receptoras: las compañías petroleras y los contratistas militares, con importantes vínculos en la administración Bush, son los grandes ganadores.

Mientras tanto, el gobierno anunció un déficit fiscal récord para el mes de febrero de 175 600 millones de dólares.

Billetes por placer

A Eliot Spitzer lo acompañaba la fama de Fiscal implacable contra la corrupción y las ilegalidades, lo que lo llevó hasta el puesto de Gobernador de Nueva York.

La pasada semana se reveló que el «impecable» funcionario era el «cliente 9» del «Emperors Club», un servicio de prostitutas de lujo, en el que había gastado miles de dólares.

La ruta del dinero llevó a los investigadores del FBI hasta el escándalo, que fue destapado por el diario The New York Times.

Spitzer fue duramente censurado por los medios y obligado a renunciar por sus placeres eróticos pagados. Es uno más entre los por lo menos 50 escándalos sexuales registrados en la vida política de EE.UU. Bush, sin embargo, no ha enfrentado la más mínima condena por la matanza de un millón de iraquíes. Terminará su mandato y se irá a Texas a recibir las dádivas de los que benefició y a desgranar sus recuerdos de vaquero universal. Cosas del puritanismo norteamericano.

Fuentes: CNN, Cubadebate, The New York Times y AFP.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.