¿Laboratorios dopados?

Autores:

Yurisander Guevara
Yurisander Guevara

Pudiera parecer repetitivo el tema, pero confieso que no me cansaré de denunciar los casos de dopaje que desafortunadamente manchan las páginas de la historia del deporte. Al menos, me quedará tranquila la conciencia tras saberme acusador de esos tramposos. Y más aún cuando los casos que se develan son cada vez más macabros.

Resulta que ahora todos los dedos señalan a colaboradores de laboratorios acreditados por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), pues se dejaron «corromper» por el ex mánager deportivo austriaco Stefan Matschiner, organizador de una red de dopaje, según denunció el ex ciclista Bernhard Kohl.

Con estas acusaciones —que son bien serias por cierto—, Kohl quiere pasar de acusado a acusador, en un intento por salirse de la red de dopaje en que está envuelto desde finales del año 2008.

«Matschiner hacía analizar muestras para que supiéramos hasta dónde podíamos llegar sin ser atrapados», declaró al diario Kurier el ex pedalista, quien perdió el tercer puesto del Tour de Francia 2008 luego de haber dado positivo por EPO Cera, la última generación del estimulante sanguíneo que ha teñido de negro a muchos ciclistas.

En aquellos momentos su nombre se unió a otros bien «sonados», como el de los italianos Ricardo Riccó y Lenardo Piepoli, así como el del alemán Stefan Schumacher, quienes ostentaban posiciones relevantes dentro de esa edición del giro galo, uno de los más golpeados por el dopaje. Incluso algunos especialistas llegaron a comparar la cantidad de casos con los descubiertos en la Operación Puerto, desarrollada en España para destapar redes de tramposos.

Así, el ex corredor confirmó  las declaraciones de su ex mánager a la cadena de televisión local ARD, quien reveló, sin dar nombres, haber corrompido a través de pruebas preventivas ilegales a ciertos laboratorios de Europa central acreditados por la AMA.

Matschiner precisó que pagó a colaboradores de laboratorios de 150 a 500 euros para que analizaran las muestras que les daba.

Kohl confirmó al diario Kurier que se benefició personalmente de dos pruebas, una de detección de EPO y otra de testosterona. «De esa forma puedes saber exactamente qué dosis puedes tomar en la noche, sin que sea detectada a la mañana siguiente», subrayó.

En el Tour de 2008, el corredor austriaco fue la gran sorpresa de la carrera, pues antes no tenía ningún resultado deportivo relevante. Sin embargo, la alegría le duró poco, en tanto meses después se descubrió que usaba EPO.

Mientras, el tribunal de Viena inmediatamente ordenó nuevas audiencias para Matschiner, que ha purgado cinco meses de detención provisoria por este caso.

Ahora toca esperar por cuanto trapo sucio siga apareciendo en este capítulo digno de telenovela, una que ya se antoja más larga que los culebrones brasileños, ¿usted no cree?

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