24 °C Curso tras curso, si la ocasión se presenta, gusto de dialogar con quienes están a punto de dejar las aulas universitarias, diploma en mano, sobre las competencias, cualidades y actitudes que deberían potenciarse más al iniciar la vida profesional. Diversos criterios afloran, pero siempre se termina coronando a la humildad como una reina sabia y guiadora.
La elección consensuada nada tiene que ver con sospechosa demagogia barata sino, por el contrario, con el enfoque vital, inteligente, de que sin humildad será difícil, diría que imposible, el aprendizaje y el crecimiento en conocimiento, al igual que el enriquecimiento espiritual, un toque que cuando falta torna estéril y vacío todo lo demás. Quien crea que nada le queda por saber, en realidad nunca sabrá nada. Y que hasta las espectaculares precocidades que aparecen se atengan, porque pueden extraviar la ruta sin llegar a puerto alguno.
Si acaso puedo dirigirme con propiedad a quienes toman el rumbo del periodismo, y nunca para aconsejar, que siempre me ha provocado un regusto de altanería etaria, y en su lugar prefiero compartir experiencias. Diálogo con los que llegarán a las redacciones armados de nuevos conceptos profesionales tan necesarios, pero que a su vez tendrán que asirse a la lucidez de exprimir y beber con humildad lo que otros antes forjaron con su destreza e inspiración, incluso los que acometen tareas insospechadamente claves carentes de visibilidad pública. A fin de cuentas a la universidad se va a aprender a seguir aprendiendo, de lo acumulado y reproducido, de la vida misma, y lo creo válido para el resto de las especialidades del nivel superior.
Lo veo como el viaje a Ítaca, del que Cavafis pedía en sus versos: «es mejor que dure muchos años y que ya viejo llegues a la isla, rico de todo lo que hayas ganado en el camino, sin esperar que Ítaca te dé riquezas».
Para los graduados contemporáneos el desafío por delante es múltiple, puesto que no se limita al dominio de sus áreas de acción respectivas, y de que satisfagan la expectativa de inyectar impetuosidad, desenfado e irreverencia renovadora, sino que también ellos se provean de una voluntad personal de hierro para llenar vacíos que arrastran de precedentes eslabones de la enseñanza. Eso si queremos volver a tener los profesionales cultivados que, ocupados en ciencias conversan sobre filosofía, arte y literatura, o los llamados letrados que, por ejemplo, se interesan por los últimos hallazgos de la biología genética y las técnicas agrícolas.
Y a fuer de sincero me atrevo a clamar con urgencia por sacudir la costra de la vulgaridad que lamentablemente gana terreno e invade por doquier cual mala hierba. Vulgaridad que superficialmente se pretende igualar con lo popular, que es un concepto mucho más alto y de mayor alcance. Lo otro, de lo que hay que escapar antes de que nos ahogue y sepulte, parte de una mirada interior empobrecida y mediocre sobre la vida y la sociedad, y sigue con un lenguaje y modales deleznables, con los que con frecuencia tropezamos estupefactos entre quienes pasaron por las aulas universitarias y de quienes uno tiene el derecho de esperar otra imagen.
Humildad para vernos por dentro, para acrecentarnos y cambiar, sabia e irremplazable humildad.
El Profesor Hugo Rius siempre ha sido una persona humilde y buen periodista, pero debemos anadir a los futuros trabajadores de la informacion, que ser periodista es igual a: humildad,honestidad,cultura y ser libre de pensamiento y accion.
Excelente comentario y muy aleccionador. Yo soy profesora universitaria y hay alumnos brillantes, decentes, educados y por lo general son humildes y siempre tratan a sus profesores , aún despuésde graduados y ser especialistas afamados, con cariño, respeto y humildad, otros , los mediocres, los que la educación no los tocó por dentro, pasan por el lado mirando sobre los hombros y entre profesores lo comentamos y nos reímos y al final pensamos!que necios!, lleguen a donde lleguen, siempre tendrán el lastre de la altanería y la pequeñez que al final los lleva de vueltas al camino equivocado de donde no supieron salir. La humildad es una virtud necesaria para triunfar en la vida demuestra grandeza de espíritu e inteligencia
En mi opinion en las aulas de periodismo solo se aprende el idioma y sus tecnicas,pero la mas importante el talento para ser ameno y a lavezactualizar e instruir,no puede aprenderse en ningun lado.Hay una tremenda diferencia entre un articulo y un panfleto periodistico.No hay cosa mas aburrida y que nada aporta, que el periodismo complaciente,triunfalista y de barricada
Para los humildes, mi eterno respeto, para los altaneros, bueno para esos ya lo dijo el maestro: toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz Gracias Hugo por recordarnos el verdadero lado humano de lo seres pensantes.
Estimado Hugo:"Hay llamados seres humanos que se arrodilan de frente a un espejo y le piden a Dios" y pensan que con ese gesto egocentrista son humildes.Lo felcito por es- te articulo aleccionario para generaciones futuras.Saludos:Modesto Reyes Canto.