Ser y no fallar

Autor:

Julio Gómez Casanova*

Un día como hoy, hace diez años, el Comandante en Jefe mostraba su emoción al leer una declaración del Buró Nacional de la UJC en apoyo a sus Reflexiones. En ella se denunciaban los planes de conquista de la Administración Bush y se ratificaba el compromiso de las nuevas generaciones con el futuro socialista de la Patria, jurando combatir enérgicamente contra todo pensamiento y acción colonizadores.

Fidel respondió a los jóvenes con un grupo de ideas que debemos utilizar hoy, más que antes, para ser dignos continuadores de la obra que tantas generaciones de cubanas y cubanos han forjado en condiciones siempre hostiles durante los casi 150 años de luchas, que estaremos conmemorando en 2018.

En su mensaje Fidel contextualizaba el momento en que vivía la humanidad:

«¿Para qué sirve la vida sin ideas? Martí dijo: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”. ¿Acaso nacen las ideas con un hombre? ¿Acaso mueren con este? Surgieron a lo largo de la vida de la especie humana. Durarán lo que dure nuestra especie. Nunca antes esta se vio tan amenazada por la combinación del subdesarrollo político de la sociedad y las creaciones de la tecnología, que parecen no tener límites y se van más allá de toda racionalidad en su capacidad de autodestrucción. Guerras de exterminio, cambios de clima, hambre, sed, desigualdades, nos rodean por todas partes».

Actualmente el clima político de nuestra región y el mundo demuestran que nada ha cambiado en la última década. Se repiten las estrategias, por parte de las naciones más desarrolladas, que han conducido a la humanidad a la crisis que enfrenta hoy. Las guerras en nombre de la libertad, con falsos pretextos, cercenan a países y enlutan a familias, sin hacer diferencias entre niños, ancianos, mujeres u hombres. El flagelo del terrorismo, como consecuencia directa del neoliberalismo implantado a países del Tercer Mundo, comete atrocidades que la humanidad nunca imaginó.

El imperialismo incrementa sus acciones para subvertir sociedades y economías de gobiernos progresistas que han demostrado que es posible crear mejores condiciones de vida para sus pueblos. La brecha entre ricos y pobres es cada vez más larga, mientras el hambre y el incremento de enfermedades cada día más agresivas continúan cobrando millones de vidas.

Ante estas tristes realidades, de las que en su mayoría nos sentimos alejados, y que quizá por eso es que los argumentos de quienes nos atacan se fundamenten en mentiras y maniobras calumniadoras, Fidel nos deja clara cuál es la posición que debe asumir un joven revolucionario de cara al futuro, cuando dijo en su mensaje:

«“Ser o no ser” —creo que dijo Shakespeare en uno de sus dramas—. Esa es la alternativa de los jóvenes. Cualquier otra cosa sería vivir en el más idílico de los mundos algunas decenas de años, que en la Historia del Tiempo no serían más que unos segundos».

Esta frase del famoso dramaturgo, poeta y actor inglés, retomada por Fidel, nos viene como anillo al dedo por estos días, que al igual que en etapas anteriores de nuestro proceso revolucionario, se ha intentado suscitar debates desalentadores sobre el futuro de Cuba por parte de un minúsculo grupo de personas. Algunos de ellos están asumiendo posturas de izquierda, criticando de manera desmesurada la obra de la Revolución. Casi en su mayoría, responden a oscuros intereses foráneos. Pero todos en común predestinados al fracaso.

Los jóvenes hemos aprendido de la historia, sabemos discernir cada estrategia, aún las que no son tan torpes como la de Trump. Hemos nacido y nos hemos criado en los difíciles tiempos del período especial. Nos entrenamos en el fragor de la batalla de ideas. Ya no tenemos la presencia física del Comandante para alertar ante cada momento de peligro, para denunciar cada intento desestabilizador, para decirnos qué hacer.

Pero tenemos el legado de Fidel, ese que es inmortal y nos traza el rumbo. Su definición fue clara del papel y las posiciones que debemos asumir para no dejarnos confundir ni manipular por la permanente embestida de los que se creen amos del mundo y sus asalariados. Y tenemos la guía certera de Raúl, su mejor discípulo, sereno como nunca lo imaginaron, dejándonos cada día un mejor país.

Para el final, aquel mensaje guardaba lo mejor, la premonición del líder, ese que enfrentó y venció siempre el mal, viniese en forma de zanahoria o garrote:

«Si los jóvenes fallan, todo fallará. Es mi más profunda convicción que la juventud cubana luchará por impedirlo. Creo en ustedes».

Estas dos líneas se han convertido en las más conocidas y mencionadas del texto por los jóvenes comunistas cubanos. Se observan escritas en paredes, murales, vallas y otros lugares por todo el país. Se han incluido en informes, artículos, videos y hasta en poemas. Pero lo más importante es que estén en el corazón y en el actuar diario de cada joven, sea militante o no de la UJC. Solo así seremos dignos herederos de lo más valioso de nuestra estirpe mambisa, rebelde e internacionalista. El reto es grande, pero más grande es la determinación de vencer de los que no fallaremos.

*Miembro del Buró Nacional de la UJC

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