Cherchez la femme…

Acercarse a Martí a través de las mujeres que amó es la propuesta del libro Tres mujeres en la vida de José Martí, de Ramiro Valdés Galarraga

Autor:

Sara Mauricio

Tres mujeres en la vida de José Martí es un libro atractivo por lo inusitado. Acercarse a Martí a través de las mujeres que amó no es, de por sí, una perspectiva frecuente, pero menos común es encontrar un texto tan agresivamente personal como el de Ramiro Valdés Galarraga. Planteamientos que inducen de inmediato a la polémica aparecen en sus dos primeros párrafos. Afirma Valdés que no pretende hacer la historia amorosa de Martí, sino hablar de las tres mujeres más influyentes en su personalidad. Una se siente tentada a contradecirle porque María García Granados pudo dejar una gran impresión en él, pero es cuando menos dudoso que pudiera incidir en forma profunda en su manera de ser, y añadir que si de huellas en la personalidad martiana se trata, Leonor Pérez debiera tener un lugar cimero. Por suerte, no está ausente doña Leonor de estas páginas, aunque aparezca como figura complementaria, y no en el período de formación del carácter de su hijo.

Tres líneas después llega la segunda incitación al desafío cuando nos dice que Martí y Carmen Zayas-Bazán «estuvieron teóricamente casados, 13 años y nueve meses, de los cuales convivieron solamente cuatro años y 36 días». Debe admitirse que el cálculo de la convivencia está bien hecho, pero el autor decide liquidar el matrimonio de Martí en la fecha en que Carmen lo abandona por tercera y última vez, e incluso puede percibirse un cierto matiz de crítica al reseñar en la página 138 que, luego de conocida la caída en combate del Apóstol, ella comenzó a firmarse como viuda de Martí. Difícil es nuevamente resistir la tentación de responder —suponiendo que el diálogo autor-lector pudiera ser más que virtual— que el adverbio teóricamente debería ser más específico, porque de acuerdo a la legalidad, que bien se sabe que es enunciación teórica, estuvieron casados desde el 20 de diciembre de 1877 hasta el 19 de mayo de 1895. Dejo a los lectores del libro el opinar sobre la personal teoría de Valdés, que queda atrapado en su propia trampa, pues al adentrarse en la tormentosa vida sentimental de José Martí le resulta inevitable mostrar el lado más vulnerable del hombre, que no del intelectual, el político, el héroe.

El lado flaco del libro es el excesivo apasionamiento del autor con la figura central, que lo lleva a juicios severos hacia Carmen Zayas-Bazán y doña Leonor, pasando por alto que ambas habían sido educadas para ser madres y poner el bienestar de sus hijos por encima de todo y, algo que nadie tiene derecho a olvidar, que él era Pepe para ellas: mal podían adivinar un futuro que nosotros evaluamos como pasado.

Una vez señalado esto, lo que resta es agradecer a Valdés Galarraga por la feliz idea de reunir todo el material epistolar que se despliega en las páginas del volumen. Son cartas conmovedoras, que sugieren mucho más de lo que dicen —no es obligatorio que nuestras especulaciones coincidan con las del autor— pero que sobre todo muestran, a veces en forma poética, a veces de manera cruda y descarnada, la dura realidad cotidiana de quien ha sido llamado con justicia el mejor de todos los cubanos. Son dolorosas muchas de esas cartas, y no solo duele Martí, también duele Carmen, a la que toca mucho sufrimiento; doña Leonor, que enfrenta la muerte de sus hijos, además de las penalidades de la pobreza; Carmen Miyares, y también duele la decepción amorosa de María García Granados, la única que se mantiene en un plano de idealización que la convierte en heroína romántica. ¡Ah! ¿Qué habría pasado si Martí hubiese roto su compromiso con Carmen y hubiera desposado a María? Tan injusto parece decir que tal matrimonio hubiera seguido curso parecido al otro, como asegurar lo contrario.

De lo que no cabe dudas es que la lectura de este libro nos hace cercano a Martí, casi íntimo. Lo recomiendo sobre todo a los jóvenes, que saborearán esta historia de amores, pasión, separaciones, agobios y tristezas. Además del amor, hay aquí expresión de buenas y malas relaciones familiares, pero sobre todo hay hermosos testimonios de amistad. ¿Que se quiere discutir con Ramiro Valdés Galarraga ante algunos juicios y suposiciones? Puede que eso sea lo mejor de todo. Aproximémonos a Martí, conociendo su interacción con estas tres mujeres, y no nos apresuremos a juzgar. Cada tiempo genera sus héroes, y heroínas.

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