Pigmentos de ciencia y alma

El Centro de Histoterapia Placentaria es una institución de prestigio internacional que llega a sus 25 años. Productos como la Melagenina Plus, la Coriodermina y la Pilotrofina, entre otros, llenan de esperanza a quienes padecen de enfermedades como el vitiligo, la psoriasis o la alopecia

Autor:

Marianela Martín González

Reilys Díaz González asiste a la escuela diariamente sin indecisiones gracias a la atención de especialistas del Centro de Histoterapia Placentaria. El niño de nueve años dejó atrás los complejos provocados por una caprichosa enfermedad que lo convertía en blanco de las miradas curiosas de sus compañeros.

Desde hace cuatro años un equipo multidisciplinario, del que forman parte un dermatólogo y una psiquiatra, mantiene controlada la alopecia que Reilys padece desde muy pequeño.

Con técnicas nobles para el organismo, basadas en principios naturales, han ganado la batalla a esta enfermedad dermatológica que deteriora la vitalidad de los cabellos. Especialmente los doctores Isabel Caraballo y Rubén Larrondo influyen en la mejoría de este camagüeyano, pero a juzgar por el criterio de los médicos que lo asisten, el apoyo familiar refuerza la recuperación, pues se sigue con mucho rigor cada recomendación facultativa, especialmente la aplicación de la loción piloactiva, elaborada a partir de un factor pilotrófico placentario humano que regula el funcionamiento de las glándulas sebáceas.

«Mi primer contacto con el Centro de Histoterapia fue mediante el teléfono con Martica Caraballo, la recepcionista. Ella me explicó todo de manera tan detallada que cuando vine no hubo ni un solo inconveniente para comenzar a atender al niño», refiere Esther González, madre de Reilys.

Recuerda que en la primera consulta la psiquiatra Isabel examinó al pequeño con detenimiento. Lo trató con tanto cariño que rápidamente ganó su confianza. Hoy, según la madre, es frecuente oírlo hablar con sus amigos de Chabela, como llaman a la psiquiatra sus pacientes.

«Es muy importante vivir en familia, en término psicológico. El apoyo, la seguridad, la atención constante son herramientas para ganarles la pelea a las enfermedades; y eso que a veces demora años», explica Isabel. Recalca que la curación radica no solo en la eficacia e inocuidad de los productos provenientes de la labor investigativa del centro, sino en la disciplina con el horario para aplicarlos, y otros parámetros que determinan en la calidad de vida de los enfermos.

«Padecer de la piel es un lastre muy difícil de sobrellevar solos. Por eso quienes padecen de vitiligo, psoriasis o alopecia… necesitan ayuda facultativa. Desde la antigüedad quienes tenían problemas en la piel eran estigmatizados. Se creía que eran contagiosas todas estas enfermedades que ahora sabemos que no lo son. Hasta se apartaban a los pacientes para evitar contagio y se les obligaba a vestir con determinado color para distinguirlos».

Isabel señala que en Cuba, como resultado del nivel cultural que posee la media de la ciudadanía, estos enfermos son tratados de manera digna y con respeto, pero existen países donde hasta pierden sus empleos, si tienen que atender directamente al público. No obstante, precisa que quienes padecen de la piel se descompensan de manera individual.

«El estrés los conduce a la enfermedad muchas veces, pero luego esta los lleva constantemente al estrés. Es un ciclo vicioso en el que se empantanan y precisan de herramientas para romperlo».

Añade que un 85 por ciento de quienes se atienden en esta institución, perteneciente al Polo Científico del oeste de la capital, logra curarse con los medicamentos obtenidos a partir de la placenta humana, y las técnicas de relajación, psicoterapia, sincronizador cerebral y otros métodos.

Historia epidérmicas, pero profundas

Disímiles historias conmovedoras contaron pacientes y sus familiares en relación con las enfermedades que atacan  la piel. Una joven aquejada de vitiligo refirió que su hijo, de seis años de edad, no quiere que ella lo acompañe a la escuela, para evitar las burlas de sus compañeros.

Otra muchacha víctima de esta enfermedad, prevaleciente en el uno por ciento de la población mundial, estima que los piropos que le declaran son sumamente agresivos. Le recuerdan a cada rato las manchas involuntarias que marcan su rostro y otros lugares ocultos por la ropa.

«El vitiligo, la psoriasis, la alopecia y otras enfermedades de la piel no matan, pero hacen pobrísima la calidad de vida de quienes la padecemos», manifiesta Alejandro Álvarez Roguer, quien asiste a consulta en el Centro de Histoterapia Placentaria junto a su esposa, a la cual conoció en su batallar por la repigmentación, y que como él padece de vitiligo.

Para ambos este lugar les acrecentó la autoestima, perdida desde que enfermaron hace más de 20 años. Él tenía toda la cara invadida por manchas blancas y ahora con el tratamiento con la Melagenina Plus y la ayuda psicológica, que ofrecen en el mismo centro, solo un tercio está pendiente de cura.

Mabel Granado Rodríguez, la esposa de Alejandro, recomienda que quienes se noten la primera mancha acudan pronto al médico, pues así será más fácil salir de este padecimiento. Da gracias al doctor Carlos Miyares Cao por haber descubierto las propiedades regenerativas de la pigmentación de la piel que posee la placenta humana.

«Gracias a este centro, especialmente a los doctores Miyares Cao y Larrondo, renacieron mis motivaciones para salir a la calle. Las personas que como yo tienen este padecimiento sufren de ostracismo y a la vez que uno se esconde de la humanidad casi pierde la condición de ser social», asevera Mabel, quien advierte que debe haber sincronización y estabilidad en la producción, distribución y comercialización de los medicamentos requeridos por los pacientes con dolencias en la piel, para que los tratamientos indicados en el Centro de Histoterapia Placentaria sean verdaderamente factibles.

Historia de un descubrimiento

El vitiligo es una enfermedad de la piel de causa desconocida; se sabe que existe una predisposición familiar y que tiene una estrecha relación con las enfermedades autoinmunes y el estado emocional.

Se distingue por una alteración de la pigmentación que se caracteriza por la pérdida del color de la piel, pelos o mucosas. Puede aparecer en cualquier edad.

Para bien de los pacientes de esta enfermedad en Cuba y el mundo, en la década de los años 70 el doctor Carlos Miyares Cao, director general del Centro de Histoterapia Placentaria desde que esta institución se fundó en 1986, descubrió una sustancia con actividad estimulante de la pigmentación de la piel.

Este hombre, declarado Héroe del Trabajo de la República de Cuba en 1992, en la década de los 70 cumplía misiones como médico y profesor de la Cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana.

Mientras buscaba sustancias responsables de provocar el aumento de los partos prematuros que en aquel entonces ocurrían en la Isla, encuentra de manera casual en la placenta humana una sustancia estimulante de la pigmentación de la piel.

Convencido de lo beneficioso que era aquel desecho natural para devolver el color a la piel, demostró su tesis con elegancia y alto nivel científico. Solo así derribó posiciones escépticas de quienes devaluaron su propuesta.

La utilización exitosa en nuestro país de dicha sustancia en el tratamiento del vitiligo borró las dudas y contribuyó a que entre los años 1980 y 1982 se suspendieran las exportaciones de placenta a Francia; se iniciara en la Industria Farmacéutica nacional la producción del nuevo medicamento llamado Melagenina, y se distribuyera este en las farmacias por prescripción facultativa.

En 1985 el Comandante en Jefe Fidel Castro indica hacer un laboratorio para el estudio integral de la placenta humana y buscar nuevas sustancias que pudieran contribuir a la salud.

Desde entonces ha sido tan intensa la labor de Miyares Cao como investigador titular que ha dirigido alrededor de un centenar de trabajos investigativos, y con su participación directa la institución que encabeza ha creado más de 20 productos derivados de la placenta humana.

Su patente Procedimiento y producto para estimular la síntesis de pigmento melánico en la piel, está registrada en Cuba, Japón, India, Hungría, Inglaterra, Rusia, Alemania, Estados Unidos, Francia y Suecia.

Melagenina Plus

La Melagenina obtenida en aquellos años aumentó sus cualidades curativas, cuando las investigaciones demostraron que si se le añadía cloruro de calcio se potenciaban sus efectos. Surge de esta manera la conocida Melagenina Plus, la cual en su fase de ensayo clínico, en una muestra de 200 pacientes, repigmentó al 86 por ciento de los enfermos en menor tiempo que su antecesora.

La inocuidad del tratamiento con Melagenina Plus permite su empleo tanto en niños como en adultos, incluidas personas de avanzada edad.

Motivados por los tratamientos con productos derivados de la placenta humana, a este centro, reconocido como pionero en el turismo de salud, acuden mensualmente entre 80 y 100 pacientes de diversos países, además de cerca de 500 cubanos procedentes de todo el país.

«El servicio a pacientes extranjeros comenzó en 1985, cuando el doctor Miyares Cao comenzó a atender enfermos de vitiligo en la Clínica Central Cira García, en la capital. En ese momento acudían necesitados de cura procedentes de países cercanos a Cuba, sobre todo de México, Venezuela y Colombia. Ahora vienen de más de 142 naciones», explica el doctor Ernesto Miyares Díaz, subdirector de Servicios Médicos del Centro.

Recuerda que en 1986, como consecuencia de la repercusión internacional originada por el nuevo método cubano del tratamiento del vitiligo a partir de la Melagenina, el Consejo de Estado fundó el Centro de Histoterapia Placentaria.

En 1987 fue necesario establecer el servicio clínico nacional e internacional debido al incremento en el número de pacientes de vitiligo que solicitaban atención médica. Mensualmente, señala Miyares Díaz, acudían cerca de un centenar de personas provenientes de más de 90 países y se les brindaba cobertura a los pacientes de toda la Isla.

«De 1988 a 1991 comenzamos a establecer centros para la atención a estos enfermos en distintos países como España, Brasil, Argentina, Ucrania y Nigeria, entre otros, e iniciamos la exportación de la Melagenina. Personal médico de esos lugares recibía curso de posgrado, para lograr que la aplicación del método alcanzara la misma efectividad que en Cuba», precisa.

En esa etapa, según Miyares Díaz, se fundaron 30 asociaciones de pacientes aquejados por el vitiligo, integradas por solicitantes de la Melagenina en sus países.

Entre los años 1992 a 1994 ascendió tanto la demanda de este producto, dentro y fuera de la Isla, que la dirección del país valoró la necesidad de construir una planta para obtenerlo a gran escala.

En ese entonces también se incrementó la gama de medicamentos y cosméticos procedentes del tejido placentario, gracias a las investigaciones del Centro de Histoterapia. Se dieron a conocer medicamentos para otras patologías y una línea de cosméticos de gran eficiencia para retardar el proceso de envejecimiento celular.

Un modo de servir a muchos

Antes de que se construyera la planta de derivados placentarios, en el municipio capitalino de La Lisa, productos como la Melagenina, la Loción piloactiva y el Champú de placenta se elaboraban en instalaciones de la industria médico-farmaceútica. Había un distanciamiento entre las unidades de elaboración, las de envase y el control de la calidad, que dificultaba el incremento de la producción.

En cambio, la Coriordemina y los cosméticos se elaboraban en la misma área de investigaciones del Centro de Histoterapia, pero con escasa capacidad productiva.

En estos momentos la planta se encuentra en proceso de mantenimiento. Aunque sus volúmenes productivos están limitados por diferentes factores, no ha dejado de tributar fundamentalmente Champú de placenta y Melagenina Plus.

Sin embargo, una de las deficiencias que más limita la obtención de productos derivados de la placenta humana actualmente, son las dificultades con el parque de vehículos refrigerados para recoger las placentas en todo el país.

De los tres camiones con que se contaba solo queda uno, en muy mal estado técnico.

El doctor Ernesto Miyares Díaz confía en que el proceso inversionista del presente año en la Planta de Derivados de la Placenta contribuya a impulsar los niveles productivos. Para no afectar la elaboración de los medicamentos más imprescindibles han detenido la obtención de cosméticos.

En estos 25 años de labor, estima que han consolidado la misión para la cual se creó la entidad, y le confiere mucha importancia a que el área de investigaciones trabaje en el perfeccionamiento de los productos ya existentes.

«Sin que los medicamentos pierdan su potencial curativo, estamos luchando para hacer más productos con menos materia prima».

Al preguntarle si en estos 25 años el Centro ha cumplido su compromiso plenamente, Miyares Díaz considera que la institución aún es joven y tiene reservas para continuar dando mejor servicio en pos de la ciencia y la salud de Cuba y del mundo.

«Estamos satisfechos por haber trabajado en la investigación, obtención y aplicación de una gama amplia de productos curativos. Seguiremos mejorando y explorando todo el reservorio de propiedades de la placenta humana. Pensamos que todavía existen subproductos placentarios que en un futuro no muy lejano tendrán utilidad».

Ernesto Miyares Díaz, al pasar revista a este cuarto de siglo del Centro de Histoterapia Placentaria, alude a los sueños de su padre, el doctor Miyares Cao, fundador y director de la institución: «El viejo siempre quiso hacer algo que sirviera a la humanidad. La vida, casi al azar, le dio la oportunidad de encontrar un modo de servir a muchos».

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