La huella natural de Matthew

Como el fondo habitacional, la red eléctrica y los recursos económicos, el capital natural del Este de Cuba también sufrió daños tras el paso del huracán, principalmente en la provincia de Guantánamo

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

Cuando Matthew aún se ensañaba con el territorio más oriental de Cuba, se hacían evidentes los destrozos que dejaría a su paso. La naturaleza misma que lo engendró en su seno sería una de las más afectadas.

Con la crecida de los ríos, las penetraciones del mar y el embate de los fuertes vientos, los guantanameros perdieron, junto a sus hogares y recuerdos, una parte considerable de los recursos naturales que caracterizaron desde siempre a la más oriental de las provincias cubanas.

Pero a simple vista no es posible hacer una valoración general de las afectaciones sufridas en cada uno de sus ecosistemas, ni contabilizar, en unidades físicas, la magnitud de los daños en sus intrincados parajes.

Con tal misión, desde el pasado 12 de octubre un grupo de especialistas de la Agencia de Medio Ambiente de Cuba y otros centros subordinados al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) visita la región para, además de realizar la mencionada evaluación, discutir sobre el terreno las acciones recuperativas y el monitoreo de la dinámica del equilibrio que se debe ir alcanzando.

Biólogos y forestales de la Unidad Presupuestada de Servicios Ambientales de Guantánamo (UPSA) y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) se sumaron a este empeño desde los primeros momentos.

En exclusiva para la Agencia Latinoamericana de Noticias, Prensa Latina, Gerardo Begué-Quiala, subdirector de la UPSA, explicó que los daños en el territorio son considerables por la destrucción ocasionada en la vegetación y la erosión de los suelos en la zona montañosa, así como por las crecidas de los ríos y las penetraciones del mar en las costas.

«El hábitat de muchas especies ya no existe o se ha dañado; los vientos huracanados arrastraron con los nidos, las crías pequeñas…, se llevaron todo a su paso; las afectaciones medioambientales son significativas», puntualizó.

«Como habrán podido apreciar en sus recorridos los especialistas, no hay nada verde en toda la zona. Los árboles, las palmas, toda la vegetación está dañada y se puede sentir el calor debido a las altas temperaturas. Pasará mucho tiempo para que esta región se recupere de tanta destrucción», recalcó el especialista.

Peligra el coloso natural del oriente cubano

Según reportes de la Agencia Cubana de Noticias (ACN), el equipo multidisciplinario que recorrió durante esta semana las zonas más afectadas de Guantánamo y Holguín centró su atención en dos de los cuatro sectores del Parque Nacional Alejandro de Humboldt: Baracoa y La Melba, de los más golpeados por la catástrofe.

Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 2001, el coloso natural del oriente cubano —con más de 70 000 hectáreas extendidas entre las provincias de Guantánamo y Holguín— presentaba antes del paso de Matthew uno de los mayores niveles de endemismo y diversidad de vida del Caribe insular y el mundo. Aun cuando se desconoce la magnitud de los daños, algunos prefieren ser optimistas.

Rolando Villaverde, especialista del Parque Nacional, explicó a la ACN que a pesar de los fuertes embates del huracán, entre las fortalezas del Alejandro de Humboldt se destaca la densidad de su cobertura forestal, que actúa como posible escudo protector ante este tipo de fenómenos meteorológicos.

Además, se refirió a la importancia del poder de resiliencia —capacidad de los sistemas naturales de absorber perturbaciones, sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad, pudiendo regresar a su estado original una vez que la perturbación ha terminado; y al previo uso de corredores biológicos definidos en toda la zona del grupo Orográfico Nipe-Sagua-Baracoa, por funcionar como conexión entre hábitats y vía de escape y defensa de la fauna, que instintiva, se refugia en zonas de menos peligro.

«Esperemos que las afectaciones sean menos que las presumidas, no obstante los sabidos perjuicios materiales en las comunidades humanas que conviven en áreas del Parque, porque predisponen una estimación también significativa de la naturaleza», precisó Villaverde.

Mientras Guantánamo continúa inmersa en su fase recuperativa, el equipo de trabajo que dirige el Citma elabora el informe final de su inspección por la región que servirá de base para la repoblación forestal y la recuperación de la biodiversidad perdida o dañada.

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