De triángulos amorosos y falta de valentía

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P.S.: Soy discapacitado físico motor, sin limitaciones sexuales. Hace seis meses mantengo relaciones con una mujer cinco años mayor que yo, casada y con dos hijos. Ella me jura que está enamorada de mí como yo de ella, pero no se decide a divorciarse y prefiere que sigamos a escondidas. Lleva 20 años con quien describe como tosco y despegado. Hace un tiempo él presentó un problema de conducta que casi lo lleva a la cárcel. Se separaron, pero luego ella decidió volver planteándole que como hombre había muerto para ella. Yo visitaba su casa con el novio de su hija, hasta que el esposo se dio cuenta de nuestra atracción y me botó. Ella dice que no puede divorciarse si él no le da motivos y no quiere ser responsable de la separación ante sus hijos. ¿Cómo podemos hacer? ¿Cuál de los dos está actuando mal?

No es cuestión de bien o mal, sino de asumir que una pareja no es una naranja de dos mitades. Cada uno de ustedes tiene un deseo diferente, por el cual deberían responsabilizarse al decidir.

No puedes divorciarte por ella, aunque sí tienes la opción de elegir o no la relación de ustedes. Se trata de evaluar si estás dispuesto a continuar con ella, después de definir mantenerse contigo y con su esposo, hasta que él se comporte de un modo que pueda considerarse como «motivo de separación» y sirva para inculparlo. Al parecer, para ella es difícil actuar asumiendo su deseo responsablemente, sin otros pretextos.

Finalmente, pero no menos importante, llama la atención que te presentes especialmente como discapacitado, sin ahondar más en ello, entre tantas cualidades que posiblemente te caractericen. ¿Crees que tu discapacidad juegue un papel especial en esta historia? Es recomendable que hablen de lo que significa para ti y para ella. Este es un tema que puede estar presentándose en la relación de múltiples maneras y hablarlo, ponerlo en palabras, contribuirá a darle su justo lugar. Los temas tabúes siempre logran hacerse sentir. Se convierten en actos que burlan las barreras del silencio con efectos peores que los de las palabras.

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