Feas huellas del amor en el entorno

El peligro no está en elegir la naturaleza como escenario erótico, sino en olvidar la responsabilidad espiritual y material que se contrae con esa decisión Pregunte sin pena Sabías que...

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

Nada como hacer el amor en armonía con la naturaleza, ¿no es cierto? Ya sea en el hogar o en un improvisado encuentro a la luz de la luna, el placer depende en gran medida de lo percibido por cada uno de nuestros sentidos y de cómo nos nutrimos de la energía presente en el entorno para avivar nuestro fuego interior.

Cierto instinto natural nos impulsa a imitar en el confort de la vida moderna aquellos elementos que han cautivado por milenios a nuestra especie: el mullido frescor de las plantas, el sonido armonioso de los pájaros, el excitante color de frutas y flores o el olor que desprenden como señal de salud, la escasa iluminación de las cavernas...

Crear atmósferas románticas es condición indispensable para amar en el imaginario de muchas parejas, del mismo modo que otras no resisten la tentación de estar en un paraje hermoso sin «aprovecharlo» a su manera y más tarde recrear esa aventura al aire libre como un conjuro a la rutina.

Tener sexo bajo una cascada o en un risco a centenares de metros de altura, sobre la arena tibia o bajo las sugerentes figuras de las estalactitas puede resultar una experiencia positiva para cualquier ser humano... pero no siempre lo es para el río, la montaña, la playa o la cueva, testigos involuntarios de una pasión que los lastima.

En el tronco de un árbol una niña...

Nuestra «civilizada» especie acostumbra tomar de la naturaleza y romper sin mostrarle respeto, como si tales daños no tuvieran repercusión en nuestro propio bienestar. Algunos hacen gala de memoria, por ejemplo, ante las complicadas reglas de un deporte colectivo, pero ignoran las más elementales leyes del equilibrio natural, tanto las físicas como las redactadas por la justicia humana.

No solo las guerras y la sobreexplotación con fines económicos devastan el planeta: quien arranca pedazos a una roca, parte ramas para llevarse una flor o secuestra aves y las desarraiga de su entorno también contribuye al desastre ecológico, aun cuando en su ánimo esté congraciarse con la persona amada o eternizar el momento de su felicidad.

De igual modo ofende al medio ambiente quien al marcharse del idílico sitio no trata de reducir el impacto de su visita recogiendo los desechos de su festín particular: ¿se imaginan el Paraíso con latas de aluminio por dondequiera, botellas de cristal o cajitas desechables?

«Algunos pájaros intentan comer los preservativos que encuentran en bosques o playas y mueren», se lamenta el fotorreportero Eduardo Aguiar, presidente de la Sección de Fotonaturaleza de la Sociedad Cubana de Zoología.

Especialistas de varias instituciones ubicadas en áreas protegidas del país coinciden con él en que el peligro no está en elegir la naturaleza como escenario erótico, sino en olvidar la responsabilidad espiritual y material que se contrae con esa decisión.

Según pudimos comprobar en varios sitios de la geografía cubana, los árboles son de los más sufridos en estos avatares de la pasión: un cigarro mal apagado que desata un incendio, hojas usadas para abanicarse, brotes arrancados de cuajo para acomodar el «lecho», sin hablar de esos infelices con más graffitis que ramas en su tronco, tal vez escritos por parejas que dejaron de serlo hace tiempo.

«Para eso está el correo, la computadora, las libretas... ¡hasta en los periódicos hay espacios para que la gente se jure amor eterno!», dice una lectora capitalina, preocupada por el abuso gráfico que ostentan los macizos de bambú y otras especies en jardines botánicos de varias provincias y en bosques como el de La Habana o el del Parque Lenin.

Quien quiera trascender a través de los árboles que los plante, sugiere ella. ¿Se imaginan qué tradición más bonita se crearía si las parejas plantaran un almácigo, una palma, un álamo o cualquier otra especie vistosa para celebrar dignamente cada aniversario de su amor?

Pasión de murciélago

El que a hierro mata, a hierro muere, dice el proverbio, y esta advertencia es válida para cuantos acostumbran violar la paz de la naturaleza con sus excesos amorosos.

Al cuerpo de guardia de los hospitales llegan con cierta frecuencia personas intoxicadas con plantas para ellos desconocidas, mujeres con inflamaciones pélvicas producto de una infección en la vagina con partículas extrañas provenientes del mar o de la tierra, y gente aquejada de histoplasmosis, enfermedad que compromete fundamentalmente el sistema respiratorio.

Según nos explica la doctora Azalia Espinosa, la histoplasmosis es provocada por un hongo que se desarrolla en el guano o excreta de los murciélagos, y las personas que se introducen en las cuevas sin el adecuado conocimiento corren el riesgo de contagiarse con facilidad.

También tientan a la suerte quienes buscan intimidad en bahías y ríos cuyas aguas están contaminadas con productos químicos o biológicos y aquellos que en su fantasía pretender, con cualquier fruta silvestre, suplir la polémica manzana del Edén.

¿Quién no lo sabe? El verdadero amor tiene alas como los pájaros y raíces profundas como las ceibas, atraviesa mares y eclipsa montañas, pero también, como la misma naturaleza, puede ser frágil y codearse con la muerte. Por eso hace falta cuidar de ambos con cariño y cultivarlos cada día con las mismas herramientas del alma: sensibilidad, equilibrio y sentido del límite.

Pregunte sin pena

A. P.: Tengo una relación desde hace ocho años. A los cinco nos casamos. Nuestra unión era una monotonía, no había detalles, no teníamos relaciones sexuales, no había comunicación. Todo era tan frío que le fui infiel con una persona que llenó ese vacío. Mi esposo se enteró y desde ese día volvió a nosotros todo lo que faltaba. Llegó a perdonarme pero no del todo.

No vive conmigo, ahora es como si fuéramos novios, sin compromiso. Realmente lo quiero y comprendí que fallé. Le estoy demostrando que no va a pasar de nuevo pero mis suegros no me quieren y eso influye mucho en él. He llegado a pensar en terminar con esta relación, pero es que lo quiero y me da miedo no encontrar otra pareja. Tengo 19 años.

Aún eres muy joven. Es difícil creer que no encontrarás otro amor si esta relación termina. Tú decides hasta cuándo esperas. El problema ahora es definir el futuro de ustedes como la pareja de enamorados que son.

No es sencillo pues tienen dos retos importantes. El primero es perdonarse verdaderamente y unirse también ante la familia. Mientras tanto, pueden disfrutar del noviazgo, que tal vez antes faltó. El otro y más importante es encontrar un modo de convivir sin que la monotonía y el frío que ya los venció una vez, termine por aniquilar ese amor.

La convivencia tiene su propio ritmo, su secuencia de acciones cotidianas y exigencias a veces letales para la sorpresa, el deseo y el romance. Se requiere de mucha atención y cuidado del amor para que no sea aplacado. No existen fórmulas. Cada cual ha de inventar su antídoto.

En esta ocasión tu infidelidad te revitalizó y despertó el deseo adormecido de tu esposo hacia ti. Esto es más común de lo que parece. Solemos desear lo deseado por otros. Pero no se debe confiar en eso como recurso salvador en el futuro. Deberás crear otros modos de sentirte viva y provocar el deseo de tu esposo.

Mariela Rodríguez Méndez, Máster en Psicología Clínica, consejera en ITS y VIH/sida, psicoanalista

Sabías que... Pruebas por la vida

Por Alberto Yoan Arego Pulido, estudiante de Periodismo

Captar y educar a las personas para que espontáneamente se hagan la prueba del VIH, es el objetivo de las pruebas rápidas para la detección de este virus que hoy sábado, a las nueve de la noche, se realizarán de forma masiva en las inmediaciones de la calle Prado, frente al Capitolio, en la capital.

La toma de una pequeña muestra de sangre y una espera de diez minutos permitirán conocer a los interesados el estado de su salud sexual, quienes además podrán contar durante el análisis con un servicio de consejería y presenciar la labor de prevención de los distintos proyectos del Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH/sida.

Si el resultado del test fuera Reactivo, posteriormente se realizará las pruebas de laboratorio conocidas como ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas, técnica que se utiliza para detectar la presencia del VIH) que lo confirmará o no como Positivo.

Si el resultado fuera No Reactivo, la persona tendrá la oportunidad de reflexionar con respecto a sus prácticas sexuales y cuáles son las alternativas a su alcance para reducir el riesgo de infección, afirma el sitio web Hazte la Prueba.

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